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Clarin hace 12 horas 8 min de lectura

Argentina - España: la final perfecta del Mundial 2026 que dará el cierre soñado para Lionel Messi o el nacimiento de una nueva era con Lamine Yamal

La Scaloneta ya entró en la historia con su segunda final consecutiva, pero el deseo de emular a Italia del 34-38 y Brasil del 58-62 está intacto.A partir de las 16:00, en el estadio MetLife, se conocerá a los nuevos reyes de la Copa del Mundo.

Argentina - España: la final perfecta del Mundial 2026 que dará el cierre soñado para Lionel Messi o el nacimiento de una nueva era con Lamine Yamal
Foto: Clarin

El lugar común es válido: desde las 16, en el MetLife de Nueva Jersey, el mundo quedará paralizado durante 90 o, quizás, más de 120 minutos. Argentina y España protagonizarán la final perfecta, con el que posiblemente sea el mejor futbolista de todos los tiempos, Lionel Messi, frente al joven maravilla que amenaza con dominar la escena mundial durante la próxima década, Lamine Yamal. Sí, la icónica foto de Leo bañando al bebé Lamine se transformará en un cara a cara impensado. "Una locura", lo definió el rosarino. Pero la final esconde mucho más: el duelo entre los entrenadores amigos Lionel Scaloni y Luis de la Fuente; el choque de dos filosofías casi gemelas; la presencia de mediocampistas de buen pie y llegada al gol; y el cruce entre futbolistas que se conocen, se respetan y hasta compartieron clubes o ligas. La mesa está servida y millones de argentinos volverán a reunirse frente a una pantalla con la ilusión de que el fútbol les regale, aunque sea por un rato, una felicidad capaz de poner entre paréntesis la realidad. Será lo que tenga que ser. Ojalá, esta vez, sin sufrir hasta el límite.

Imposible escribir el anuncio de una final de Argentina sin detenerse en Messi. La presencia del capitán es hipnótica sobre el césped e inevitable fuera de él. Leo parece jugar en otra dimensión y este Mundial, el sexto de su carrera, volvió a confirmarlo. No hubo uno solo de los 103 partidos disputados hasta aquí en el que no apareciera al menos una camiseta suya: de Argentina, Barcelona, Inter Miami o París Saint-Germain. Una muestra de esa devoción se vio en la conferencia previa al duelo definitorio: los hinchas que pagaron casi 100 dólares para verlo ignoraron por completo a figuras del deporte mundial como Novak Djokovic, Tom Brady y Kevin Durant.

Messi va por otro hito: convertirse en el segundo futbolista en disputar tres finales del mundo. Solo el brasileño Cafú vio acción en 1994, 1998 y 2002. Una aclaración necesaria: Pelé, el único jugador en la historia que levantó tres Copas del Mundo, integró las plantillas campeonas de 1958, 1962 y 1970, aunque una lesión le impidió disputar el partido decisivo en Chile 1962.

Claro está que jamás un argentino había jugado tres finales. En caso de ganar en Nueva Jersey, Leo se sumará a la lista de futbolistas con dos Mundiales, en la que aparece un solo compatriota: Daniel Alberto Passarella, con la salvedad de que no pudo disputar ningún minuto en México 1986.

Se sabe que encontrar adjetivos para definir el juego de Messi es una misión imposible. Algo similar ocurre cuando se escribe sobre él: siempre parece faltar una palabra y un párrafo más. Una buena noticia para los argentinos es que Leo ya atravesó varias veces este momento. Nervios no tendrá, más allá de las lógicas ansiedades. Para el rosarino de 39 años será la final número 45 de su laureada carrera a nivel de mayores. ¿Cuántas ganó? 31. Los números con Argentina son más parejos: conquistó 5 (Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Copas América 2021 y 2024, Finalissima 2022 y Mundial de Qatar 2022) y perdió 4 (Copas América 2007, 2015 y 2016, y Mundial 2014).

Messi-Lamine, el duelo mano a mano

Es factible que la final del MetLife sea vista como el traspaso de la posta de Messi a Lamine. Las comparaciones son inevitables por la manera de jugar de ambos, por el lugar donde se formaron y por la foto de Leo bañando al pequeño español que recorre el mundo desde hace un par de días.

"Lamine es un grandísimo jugador, al que seguí muchísimo porque juega en un club al que amo y al que le deseo siempre lo mejor. Es uno de los referentes mundiales con 19 años. Tiene toda la carrera por delante y una gran oportunidad de conseguir algo histórico, más allá de que nosotros intentaremos dar el máximo para que no sea esta vez", se sinceró Leo.

Yamal no mostró todavía todo su potencial en el torneo y eso puede ser una mala noticia para Argentina. Llegó condicionado por una lesión y fue creciendo con el correr de los partidos. Sus mejores actuaciones aparecieron en los cuartos de final frente a Bélgica y en la semifinal ante Francia.

Con la pelota en los pies, Messi y Lamine pueden parecerse. La diferencia está en la cabeza. Y no se trata de menospreciar la inteligencia del español, sino de destacar la experiencia del capitán argentino. "Messi no necesita correr para ser el mejor", comentó Pep Guardiola en las últimas horas. Las estadísticas del rosarino respaldan esa sentencia.

Según la aplicación de datos Fifaphy, la Pulga promedia 6,85 kilómetros recorridos por partido, uno menos que en Qatar. De esa distancia, 4,39 kilómetros los hace caminando y 1,49 al trote. Apenas recorre 53 metros a sprint de alta velocidad y 295 a baja velocidad. Yamal, en cambio, promedia 8,31 kilómetros por encuentro: 4 caminando y 2,89 al trote. En sprints de alta velocidad cuadruplica a Messi con 210 metros, mientras que registra 406 a baja velocidad. También supera ampliamente al argentino en cantidad de sprints: 7,92 contra 2,89 por partido.

"Todo el mundo sabe quién es Messi, pero nadie se esperaba el nivel tan alto que está dando. Leo ha marcado la infancia de todos los que estamos jugando ahora. Todo lo bueno que le pase será bueno para mí", elogió Lamine a la Pulga, autor de ocho goles en el Mundial y 21 en la historia del máximo torneo.

Scaloni-De la Fuente, el choque táctico

Dos estilos similares se enfrentarán en Nueva Jersey. Aplica el meme de los dos Spider-Man señalándose. Que Argentina y España hayan llegado a la final también es una reivindicación del fútbol de posesión. Cuando parecía que el vértigo y las transiciones rápidas se imponían definitivamente, dos equipos decidieron volver a mandar desde la pelota. Ambos crecieron desde la tenencia y el juego asociado, el mismo que encontró su máxima expresión en el Barcelona de Pep Guardiola entre 2008 y 2012. Los atildados España y Argentina dejaron en el camino a selecciones más físicas como Francia e Inglaterra.

Luis de la Fuente fue profesor de Scaloni durante el curso de entrenador que realizó el pujatense en Madrid, hace apenas nueve años atrás. Desde entonces mantienen una relación cercana. Se respetan, se admiran y también se conocen demasiado. Por eso será difícil que haya sorpresas. De los dos, el argentino parece ser el que guarda más posibilidades de sacar un as de la manga.

España oscila entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1. La presencia de Fabián Ruiz junto a Rodri provoca la aparición de Dani Olmo como mediapunta, por detrás de Mikel Oyarzabal, con Yamal y Álex Baena por las bandas. Los europeos adelantan casi hasta la mitad de la cancha la posición de sus centrales y presionan muy arriba la salida rival. Tal vez esa sea la principal diferencia con la Scaloneta. Después, con la pelota en su poder, la mueve de lado a lado hasta encontrar espacios entre líneas o aislar a Yamal en un mano a mano.

¿Con qué puede sorprender Scaloni, tal como lo hizo con Ángel Di María en la final de Qatar? Una posibilidad es el ingreso de Nicolás González por Giuliano Simeone, aunque el ex Argentinos Juniors suele ofrecer mejores soluciones entrando desde el banco. La otra alternativa es el regreso de Rodrigo De Paul para conformar una línea de cuatro mediocampistas junto a Enzo Fernández, Leandro Paredes y Alexis Mac Allister.

Otro cambio que no sorprendería sería el ingreso de Gonzalo Montiel por Nahuel Molina, de flojo rendimiento frente a Inglaterra. Sin embargo, el lateral de River todavía no está al ciento por ciento desde lo físico.

Una verdadera bomba sería la inclusión de Lautaro Martínez como centrodelantero, con Julián Alvarez recostado sobre la izquierda, una variante que Scaloni ya utilizó durante algunos pasajes de este Mundial, siempre ante la necesidad del resultado. Aunque la presencia del Toro también alteraría parte del equilibrio colectivo que tanto persigue el entrenador.

Cuando el árbitro esloveno Slavko Vincic marque el comienzo de la final ya no habrá lugar para pizarras ni planes de juego. Será el momento de los futbolistas y de la Scaloneta. Del último gran capítulo de Messi en una Copa del Mundo. Y del posible nacimiento de una nueva era con Lamine Yamal. Noventa minutos -o quizás algunos más- para decidir si la historia sigue escribiéndose con la zurda del mejor de todos los tiempos o comienza a hacerlo con la del chico llamado a ocupar su lugar. Ojalá el destino se decante por la primera opción. Argentina se merece bellos momentos.

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