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Política
Clarin hace 12 horas 7 min de lectura

El operativo del Gobierno que monitorea Lionel Messi y el error que dejó a todos en off side

El Presidente habla directo con un miembro importante de la comitiva en Estados Unidos. Sus propuestas para el festejo y el equilibrio que hacen con el crack argentino. La polémica por Malvinas sacudió a la Casa Rosada.

El operativo del Gobierno que monitorea Lionel Messi y el error que dejó a todos en off side
Foto: Clarin

Desde hace varios días, Javier Milei habla, sin intermediarios y bajo estricta reserva, con un miembro importante de la comitiva argentina en Estados Unidos para acordar los detalles del festejo de la Selección, cualquiera sea el resultado de esta tarde en la final con España. El Presidente protege como un tesoro el vínculo distante pero sin conflicto con el seleccionado que conduce Scaloni. Puede pelearse con la oposición, la prensa, los empresarios y hasta con presidentes de países que tienen relaciones comerciales fuertes con Argentina, pero se cuida especialmente de una reacción del argentino más popular del planeta. Con Messi, no. Messi es sagrado.

El jefe de Estado, recluido en la Residencia de Olivos para trabajar y ver el Mundial, primero le pidió varias propuestas al Ministerio de Seguridad para diseñar el operativo de protección con vistas al regreso de la Selección y, luego, se los trasladó a su interlocutor. Planteó que el festejo podía organizarse en el balcón de la Casa Rosada, sin funcionarios ni políticos presentes ese día en Balcarce 50, solo con los jugadores, de cara a decenas de miles de personas que podrían copar la Plaza de Mayo y sus alrededores. Puso a disposición autos oficiales, helicópteros, y el helipuerto presidencial que está sobre la avenida La Rábida, frente a la sede del Gobierno, para que los futbolistas queden a solo 200 metros del balcón.

La otra opción que ofreció fue montar un escenario en la zona del Obelisco, bajo un imponente operativo de seguridad que incluya todas las fuerzas de seguridad nacionales, en coordinación con la Policía porteña y la Bonaerense, para evitar el caos de 2022. Los jugadores llegarían en helicóptero hasta la Rosada y de allí serían custodiados hasta el monumento porteño. El Ejecutivo quiere evitar la peregrinación del aeropuerto de Ezeiza al Centro de la Ciudad, que demoraría horas y podría generar incidentes.

También se propuso debatir el día de la celebración. Que sea el mismo lunes, cuando arriben los vuelos charters de Aerolíneas Argentinas, uno con los jugadores y el cuerpo técnico, y otro con sus familiares. O que -por temor a que se haga de noche y a una posible lluvia en Buenos Aires- los jugadores cenen y descansen en el predio de la AFA en Ezeiza y celebren con la gente el martes.

El equipo tendrá su primer reconocimiento apenas pise el aeropuerto de Ezeiza. Le darán una recepción de honor en un salón VIP, como si se tratara del arribo de jefes de Estado. Estarán los Granaderos y las fuerzas de seguridad, aunque no habrá dirigentes políticos.

Todo, absolutamente todo, fue puesto a consideración de Lionel Messi en tiempo real. El 10 digita todo, confían quienes conviven desde hace 49 días en Estados Unidos con el plantel. Es decir, primero Messi, después Claudio Tapia. Aunque el presidente de la AFA conserva muy buen diálogo con el crack, se impone siempre la voluntad de Messi. Es parte del secreto de esa unión. Tapia no hace nada que pueda irritarlo. Al contrario: se pone siempre a disposición, lo contiene, lo idolatra y, si es necesario, satisface sus caprichos.

La guerra Milei-Tapia por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y por las denuncias de presunto lavado de dinero de la conducción de la AFA no impide esa ironía de que ambos se rinden a los pies de la estrella. Aunque Milei no conoce a Messi en persona, se deshace en elogios hacia él y ha trazado puentes para preservar el vínculo institucional. Hasta ahora solo consiguió que le regale una camiseta del Inter Miami autografiada, pero no quiere el mínimo roce y se exalta cuando avizora algún ruido.

Cuando se produjo la victoria frente a Inglaterra, Messi declaró que era una alegría dedicada al pueblo argentino y se acordó de la gente que sufre y no llega a fin de mes. El vocero presidencial, Adrián Ravier, lo contradijo al otro día en una entrevista en Infobae. Pero, ayer, en un comunicado de la Oficina de Respuesta Oficial se aclaró que lo que dijo el jugador es cierto, pero le echaron la culpa al kirchnerismo. Ravier, por supuesto, no dijo nada. Lleva menos de un mes en funciones y sus errores son recurrentes. El karinismo, y no solo el karinismo, ya lo miran de reojo.

Su desliz, sin embargo, fue menor al lado del que cometió Alejandra Monteoliva. Esta semana hubo momentos de tensión en el poder cuando la ministra de Seguridad, en la previa del partido con Inglaterra, declaró que los hinchas no podrían entrar con banderas o elementos que incluyan contenido provocador ni mensajes políticos y justificó que se apartara a las personas que se expresaran en favor de que las Malvinas son argentinas. Un tropiezo que provocó malestar en sus compañeros del Gabinete.

Ese malestar se agigantó al otro día, cuando la Selección venció a Inglaterra y los jugadores argentinos apoyaron el reclamo sobre la soberanía de Malvinas. La bandera con la consigna dio la vuelta al mundo. La hicieron unos hinchas en el hotel, con una sábana blanca, y la mantuvieron oculta durante el partido. La desplegaron al final, con la victoria ya consumada y, cuando vieron que la Policía se acercaba para secuestrarla, la arrojaron al campo de juego del Mercedes-Benz Stadium. Lo Celso, Cuti Romero y Lisandro Martínez la recogieron, la abrieron y la dejaron desplegada en el césped.

La ministra de Seguridad, que ya ha tenido otros traspiés, quedaba presa de sus palabras y la polémica se instalaba en la Casa Rosada. El peronismo, la oposición, más dialoguista, ex combatientes de Malvinas y Victoria Villarruel salieron a repudiarla. La ministra nos dejó en off side, decían en la cima de la Rosada.

La cuestión Malvinas se convirtió en uno de los ejes de discusión en los canales de TV. Incluso en Estados Unidos, anfitrión de la competencia. Desde la administración de Donald Trump hicieron saber que respaldan que los argentinos hayan tenido la libertad de reclamar la soberanía.

El tema provocó incidentes en el estadio, antes y después del partido. El ejecutivo de Corporación América y dirigente de River, Matías Patanian, tuvo un severo altercado tras la victoria. A cinco cuadras de la cancha, un grupo de ingleses que tomaba cerveza en la terraza de un bar lo insultó y uno de ellos le mostró una foto desde el celular con la imagen del crucero General Belgrano hundido. Testigos de la escena vieron a Patanian tomar del cuello al inglés. Hubo empujones y gritos hasta que intervino la Policía.

El enfrentamiento de ingleses y argentinos, y el desarrollo del Mundial, hicieron a un lado esta semana dos noticias centrales para el modelo económico de La Libertad Avanza. Por un lado, la baja de la inflación que se difundió el martes, que marcó 1,9% en junio, y que vino a estirar por tercer mes consecutivo la desaceleración de los precios: dejó en 16,8 % las subas del primer semestre. Por otro lado, el último viernes se ratificó que sigue la tendencia alcista de compra de dólares de parte del Banco Central. La entidad adquirió 1.154 millones de dólares esta semana y elevó la cifra a casi 13 mil millones desde que se lanzó el programa de acumulación de reservas acordado con el FMI.

No está mal, pero necesitamos que despegue la actividad y que cambie el humor de un sector de sociedad, sostienen en el ala política del Gobierno. De fondo, siempre, aparecen las elecciones. El episodio Adorni dejó herido el relato y provocó fisuras en la imagen presidencial.

En el laboratorio electoral libertario hay dudas sobre cómo le iría a su líder en un balotaje si las elecciones fueran hoy. Una encuesta que manejan en el Gobierno (una de las pocas que toman en serio) da perdedor a Milei en una eventual segunda vuelta, incluso ante Axel Kicillof. No lo difunden, desde luego. Al revés: mandan a activar otros sondeos para instalar que la reelección está garantizada. Pero el temor persiste. Eso explicaría los últimos movimientos en el Gobierno y ciertos cambios de hábitos en la conducta del Presidente.

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