Los debates políticos que deja abiertos el Mundial
Las Malvinas salieron a la cancha y la terminaron inclinando. Las jugadas por libre y los amagues de tarjetas rojas en el gobierno. Y qué hace el Congreso durante la pausa de hidratación.
Los debates políticos que
deja abiertos el Mundial
Las Malvinas salieron a la cancha y la terminaron inclinando. Las jugadas por libre y los amagues de tarjetas rojas en el gobierno. Y qué hace el Congreso durante la pausa de hidratación.
Los jugadores de la Selección Nacional con la bandera por Malvinas.
Las metáforas futboleras son un lugar común en las crónicas políticas, un recurso que sirve para graficar procesos complejos, o volver fácilmente comprensibles (al menos en su lineamientos básicos) e incluso atractivos debates o situaciones que corren el riesgo de eludir la atención del público mayoritario.
Es así como marcar la cancha (o embarrarla), parar la pelota (o dejarla en el campo del adversario), quedar en off-side o definir en tiempo de descuento, entre otras muchas más o menos afortunadas, salpican los análisis periodísticos y los discursos de campaña, y se introducen con malicia o naturalidad en los intercambios verbales.
La tribuna en el campo de juego
Los presidentes no se abstrajeron de esta dinámica. Somos un equipo que sale a la cancha a jugar por la gente, y el que no tira el centro para que el otro haga el gol, no entendió cómo se juega a esto, supo acuñar el ex presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, artífice de el mejor equipo de los últimos 50 años y embarcado en un segundo tiempo.
"Nosotros no miramos la política desde la tribuna, nosotros bajamos a la cancha a jugar, a embarrarnos, a defender los trapos de la Patria junto al pueblo, estableció oportunamente Cristina Fernández de Kirchner, acreedora de un vastísimo repertorio de cánticos futboleros, tanto a favor como en contra.
"Cuando uno está en la tribuna, es bastante más fácil que cuando está en el campo de juego. Ustedes ponen el balón en el centro de la cancha y por más que griten desde las gradas, el balón no se mueve. El que hace los goles es Messi", elaboró en junio de este año el ex arquero Javier Milei, defendiendo su plan económico.
De hecho, el discurso libertario (en la voz del presidente y en la fútil verborragia de las redes sociales) abunda en imprecaciones hacia quienes exhiben discrepancias con un surtido no tan amplio pero sí profuso de agresivas métaforas fóbicas y zoofílicas (casi siempre referidas al sometimiento sexual o sus consecuencias), que remiten a la escala de valores de las barras bravas.
Tampoco es una novedad el uso político de los eventos deportivos, desde la época del Coliseo romano a la fecha, especialmente cuando tienen trascendencia internacional o capacidad de convocatoria masiva.
Agendas cruzadas
Pero en esta oportunidad, al calor de la expectativa por el bicampeonato mundial para la Selección Argentina, y especialmente la disputa de la semifinal (y su resultado) con Inglaterra, se produjo una intersección de agendas que excede el sentido figurativo, y que abre una serie de interrogantes concretos en el futuro inmediato.
Los jugadores de la Selección recogieron y enarbolaron el reclamo por Malvinas.
Reuters
La prohibición del uso de la bandera de Malvinas, o de cualquier referencia verbal o alegórica a la reivindicación de la soberanía argentina sobre ellas, no tardó en desatar el efecto contrario.
El acto de posicionamiento asumido por los jugadores de la Selección desacomodó al Gobierno y generó una retahíla de incómodas reacciones, y repercutió en el escenario internacional remedando un conflicto con Gran Bretaña.
También, a la vez que Milei retuiteaba mensajes que descalificaban la acción (e, impopularmente, a quienes la llevaron a cabo) y la confrontaban con una hipotética estrategia diplomática dotada de también hipotética sabiduría, produjo inesperadas reverberaciones en favor de la causa, como pronunciamientos de referentes políticos e incluso un difundido editorial de The Guardian.
Relojeando el VAR
Pero los efectos también se sintieron a nivel interno, con incluso con incidencia concreta sobre el desenvolvimiento parlamentario.
La presidenta del bloque del Senado de la Libertad Avanza consideró propicia la oportunidad para dar impulso definitivo a iniciativas del oficialismo, como la ley de Inviolabilidad Privada, que incluye reformas en la ley de Tierras y amplía las posibilidades de que sean adquiridas por extranjeros.
Esto motivó un cruce con la vicepresidenta Victoria Villarruel, que comenzó desenvolviéndose por carriles formales y de oportunidad (si hacer o no la sesión después del partido con Inglaterra) y desembocó en una confrontación directa, en la que por primera vez la ex compañera de fórmula de Milei contradijo y atacó un proyecto del gobierno.
Esa exhibición, ya no de distanciamiento o de reticencia institucional a las prácticas parlamentarias del oficialismo, sino lisa y llanamente de oposición, dio pie a una nueva invitación de Bullrich a que abandone su cargo.
La respuesta de Villarruel fue contundente y no eludió la chicana: A mí también me votaron. Y no te votaron a vos.
Patricia Bullrich y Victoria Villarruel.
Archivo El Litoral
Luego decantó en un intercambio de ofensas de creciente intensidad, pero es en ese punto en que planteó un debate institucional que excede el rango de las contendientes, acerca de cuál es el camino que corresponde ante una disidencia de este tenor, que va mucho más allá de las recurrentes enemistades en las cúpulas de gobierno.
El diseño y ejecución de un plan de gobierno corresponde al presidente. El vice no tiene funciones ejecutivas, sino que preside el Senado. Pero a la vez, es a quien corresponde asumir el cargo en caso de ausencia o incapacidad del primer mandatario. E indudablemente desde el punto de vista jurídico cuenta con el voto popular, aunque políticamente sean (o no) prestados. Apuntes para el debate.
Incumbencias
En otras instancias de este Mundial, se especuló con que determinadas decisiones de gobierno de corte potencialmente polémico, puedan haberse producido aprovechando la distracción popular por efecto de un partido.
En este caso, queda flotando el interrogante sobre si el fervor patriótico disparado por la Scaloneta y el episodio de la bandera de Malvinas no pudo haber condicionado el clima político para avanzar en iniciativas que, como remarca el discurso opositor, están reñidas con esos parámetros de argentinidad al palo.
Con todo eso, el Senado logró sesionar (como quería Bullrich), pero solamente para aprobar pliegos judiciales y diplomáticos y algún otro tema del orden del día. Pero no (como no quería Villarruel) para votar los cambios a la ley de Tierras.
El tema quedó postergado para agosto, dejando un paréntesis de tiempo para que, quizás en otro clima y con otras estrategias o modificaciones, el oficialismo obtenga los consensos que necesita. O la oposición logre expandir su rechazo entre más bancas.
Mientras tanto, al igual que tras las masivas exequias del Indio Solari, no faltaron las voces que vieron la movilización popular generada por el fútbol como un laboratorio para otras coincidencias activas, explotando las discrepancias que florecieron en el actual escenario de emociones a flor de piel y nervios por encima de lo racional, y fantaseando con otras manifestaciones.
En ese punto confluye también la (des) consideración del Presidente de la Nación hacia los jugadores que portaron la bandera de Malvinas.
"Eso muestra lo imprudente del actuar de personas que podrían tener responsabilidades serias en esto. Afortunadamente, digamos, esas frases impertinentes e impropias que podrían estar generando ruidos corresponden a personas intrascendentes y que nadie le da importancia y nadie los considera seriamente, tengan o no tengan cargos relevantes", imputó.
Desde el otro lado de la mecha (acaso), el capitán de la Selección, Lionel Messi, rompió los límites del discurso asignado y tradicionalmente asumido, para llevarlo a un terreno en absoluto partidario, pero sí indiscutiblemente político.
"Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar. Que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando", sostuvo.