Trabajar mientras el país se paraliza: la otra cara del Mundial en Gualeguaychú
Mientras el país entero se paraliza este domingo para alentar a la Selección ante España, hay hombres y mujeres que seguirán en sus puestos. Entre el deber y el corazón, historias de quienes viven los 90 minutos más importantes del año cuidando a los
Trabajar mientras el país se paraliza: la otra cara del Mundial en Gualeguaychú
Este domingo, cuando Argentina y España se midan en Nueva York por el título del Mundial, el país entero se convertirá en un grito contenido, en una calle desierta, en un living compartido entre amigos, familiares y vecinos.
Sin embargo, hay profesiones donde el reloj no se puede detener, ni siquiera por la final del mundo.
En un centro médico, en el cuartel de bomberos, en la Jefatura de Policía, en la guardia de la Cooperativa Eléctrica o en las islas de una estación de servicio, miles de trabajadores tendrán que repartir el alma entre el deber y la pasión. Incluso este cronista escribirá una crónica con un ojo puesto en la pantalla.
R2820 recogió algunos testimonios donde el trabajo no se descuida, demostrando que, a veces, la mayor épica no solo está en la cancha, sino en cumplir con el deber mientras el mundo late al ritmo de una pelota.
"Si hay una urgencia no hay partido para nadie"
En el Hospital Centenario, los pasillos suelen vestirse de un silencio profundo durante los partidos, pero la atención jamás decae. Joaquín, trabajador del nosocomio, le cuenta a R2820 cómo se combina la locura mundialista con el cuidado de la salud.
En la mayoría de los servicios como Admisión, Seguridad, Guardia, Rayos X o los camilleros los espacios de descanso tienen un televisor encendido para no perderle pisada a la Selección. Pero en las áreas más críticas, como la Terapia Intensiva, la dinámica es otra: allí el monitor cardíaco es la única pantalla que importa.
Al preguntarle si el Mundial altera el funcionamiento de las guardias, Joaquín es contundente: "No se deja de cumplir la guardia jamás. Si ingresa una urgencia, no hay partido para nadie. Hay que dejar todo y salir. Ahí es cuando a nosotros nos toca salir a la cancha".
Cuidar la ciudad con la radio como aliada
Por su parte, Ramiro Urroz Denaday, jefe de la Departamental de Policía, explica que la consigna es el equilibrio: "Dentro de las posibilidades, todos pueden mirar el partido, pero sin descuidar jamás la seguridad de los vecinos".
Muchos de los agentes saben perfectamente que, antes del pitazo final, tendrán que movilizarse hacia la Costanera para reforzar los puestos de prevención. Para ellos, el desenlace del partido llegará a través de la radio, esa fiel compañera que traduce en palabras la tensión de un país.
Algo muy similar vivirán los agentes de Tránsito Municipal. Al igual que en las fechas anteriores, serán los encargados de desplegar el operativo de corte de calles para que las celebraciones sean seguras y ordenadas. Porque más allá de cualquier resultado, en Gualeguaychú se sabe que los vecinos saldrán a la calle a rendirle tributo a la Scaloneta y a su eterno líder, Lionel Messi.
El refugio del viajero
En las estaciones de servicio, la final se vive con una mística muy particular. Una empleada de nuestra ciudad le relata a R2820 cómo el playón se convierte en un punto de encuentro inesperado:
"El partido lo vemos con los clientes ocasionales en el salón de ventas, donde están las pantallas. Por lo general son camioneros o personas que están en pleno viaje y los agarra la final en la ruta".
Mientras tanto, los playeros se acercan de a ratos, de reojo, sin descuidar el surtidor. "Todos lo vivimos con una intensidad enorme y algo de sufrimiento. Pero la alegría y la euforia son más fuertes; amamos a la Selección", resume con una sonrisa que contagia esperanza.
La redonda manda
Al fin de cuentas, al menos durante 90 minutos, Gualeguaychú, el país y gran parte del planeta quedarán absorbidos por la magia de Messi, las atajadas milagrosas del "Dibu" y los cierres heroicos del gualeyo "Licha" Martínez.
La redonda manda, y más en una final del mundo. Pero este domingo, el aplauso también será para ellos: los que se quedan haciendo guardia para que el resto de nosotros podamos simplemente sentarnos a soñar.