El Mundial detrás de las rejas: cómo se vive la final de la Selección en las cárceles
El partido final del Mundial entre Argentina y España también se vive en la cárcel: cómo siguen la final los internos y el personal penitenciario en Gualeguaychú y la provincia.
El Mundial detrás de las rejas: cómo se vive la final de la Selección en las cárceles
El país entero late al mismo ritmo. Estamos todos pendientes de una jugada, de la última genialidad de Messi, de la pantalla del televisor y de ese relato en la radio que nos eriza la piel.
Este domingo, cuando Argentina y España jueguen la final del Mundial, el tiempo parecerá detenerse.
Sin embargo, la vida no se frena por completo. En los hospitales, en las rutas, en las centrales eléctricas y en las comisarías, habrá miles de argentinos trabajando. Y detrás de los muros de los penales de nuestra provincia, la realidad es la misma: la pasión se hace un lugar como sea.
En la Unidad Penal N°9 de Gualeguaychú y en la UP 1 de Paraná, tanto los internos como los agentes penitenciarios se las ingenian para no perderse ni un segundo de la Scaloneta. En diálogo con R2820, contaron cómo la pelota logra derribar, al menos por noventa minutos, cualquier distancia.
Compartir el televisor y estirar el tiempo
En la Unidad N°9 "Granja El Potrero" de Gualeguaychú, el fútbol es sinónimo de comunidad. El prefecto Lucas Dufour nos contó que los internos siguen el Mundial en sus pabellones, donde está permitido tener televisores.
"Aquellos que tienen la posibilidad de ingresar un televisor, lo comparten con el resto", explicó Dufour.
Así, las celdas se llenan de miradas fijas en la pantalla, de abrazos contenidos y de ese sufrimiento tan típicamente argentino. Es un momento sagrado: por un rato, ver a Messi y a los muchachos correr en la cancha es una forma de sentirse libres.
Para que nadie se quede afuera, las autoridades se adaptaron: "Por los horarios de los encuentros, hemos extendido el cierre de los pabellones, únicamente para que puedan ver a la Selección", detalló el prefecto, aclarando que la rutina del penal no se alteró para el resto del torneo.
El grito de gol que une la garita con el pabellón
En Paraná, la mística es muy parecida. Valentín Gómez Polito, jefe de la UP 1, coincide en que la Selección tiene una magia única. "Como todo argentino, el fútbol lo paraliza todo. La Selección, en realidad", resumió con una sonrisa. Aquí también los internos se agrupan frente a las pantallas autorizadas.
Pero, ¿qué pasa con quienes tienen que cuidar el lugar? Para el personal penitenciario, el deber está primero. "La guardia es la prioridad; por lo general, el partido se escucha más de lo que se ve", relató Gómez Polito.
Es ahí donde ocurre una de las postales más humanas de este Mundial: el ida y vuelta entre los guardias en las garitas y los internos en las celdas. Muchos agentes siguen la jugada por radio, pero el verdadero "relato" les llega desde adentro. Escuchan el murmullo, el silencio tenso de la tribuna improvisada y, finalmente, el grito ensordecedor de gol que sale de los pabellones. En ese instante, ya no hay uniformes ni rejas: hay un solo grito de gol.
Un cierre para reflexionar
A veces nos olvidamos de que la Selección es el único hilo invisible que nos teje a todos por igual, sin importar dónde nos encuentre el destino este domingo.
Mientras los jugadores salgan a la cancha en Nueva York, en cada rincón de Entre Ríos incluso en el más silencioso y custodiado habrá un corazón latiendo en celeste y blanco. Porque la esperanza de ser campeones no sabe de encierros, y las ganas de abrazarse, tampoco.