Chanel Alta Costura 2026: las 5 claves del desfile de cuento de hadas que transformó el Grand Palais
Matthieu Blazy presentó su segunda colección de Alta Costura para Chanel con una puesta en escena inspirada en los cuentos clásicos. Entre tweed renovado, bordados de altísima artesanía, transparencias y una novia inolvidable, la maison convirtió el
La Alta Costura volvió a demostrar que puede ser mucho más que una sucesión de vestidos impecables. En la Semana de la Alta Costura de París, Chanel presentó su colección Otoño-Invierno 2026/2027 bajo la dirección creativa de Matthieu Blazy, quien transformó el Grand Palais en un escenario de fantasía donde convivieron el legado de Gabrielle "Coco" Chanel, la literatura clásica y una visión contemporánea de la elegancia.
Bajo el título Gaby and the Beanstalk, la colección en encontró inspiración en un ejemplar de Les Fées, Contes des Contes, de Charles Perrault, que perteneció a la biblioteca personal de Gabrielle Chanel. El resultado fue una propuesta en la que cada salida funcionó como una página de un cuento: vestidos etéreos, bordados que trepaban como enredaderas, transparencias delicadas y una confección artesanal que reafirmó el prestigio de la maison.
El Grand Palais se convirtió en un bosque encantado
La escenografía fue una de las grandes protagonistas del desfile. El Grand Palais apareció cubierto de flores, hiedra y vegetación, recreando un bosque encantado que acompañó el relato visual de la colección.
El universo fantástico comenzó incluso antes del primer look. Una animación mostraba una pequeña semilla verde que germinaba en la mano de una niña hasta transformarse en ramas y plantas, una metáfora sobre los nuevos comienzos y el crecimiento constante de Chanel.
La invitación también reforzó esa narrativa: un pequeño libro plateado con la inscripción Once upon a time ("Érase una vez") que, al abrirse, revelaba un brote vegetal, anticipando el espíritu de la colección.
Cuentos de hadas, Coco Chanel y una nueva mirada sobre la elegancia
Blazy tomó referencias de clásicos como Jack y las habichuelas mágicas, Ricitos de Oro y La gallina de los huevos de oro, aunque evitó cualquier lectura literal.
Las referencias aparecieron de manera sutil a través de flores bordadas, plumas, encajes de guipur, transparencias y detalles vegetales que recorrían vestidos, zapatos y accesorios.
Más que una colección nostálgica, fue una reflexión sobre el legado de Coco Chanel y su capacidad para reinventarse. La propuesta reivindicó la moda como una herramienta para imaginar nuevas historias y construir identidad.
El nuevo lenguaje de Matthieu Blazy para Chanel
Con su segunda colección de Alta Costura, Matthieu Blazy comenzó a consolidar una identidad propia dentro de la maison.
Los códigos clásicos permanecieron intactos: el tweed, la sastrería, las cadenas, la paleta en blanco y negro y la elegancia característica de Chanel. Sin embargo, todo apareció reinterpretado desde una mirada más ligera y contemporánea.
El tweed ganó transparencia y movimiento, las siluetas se volvieron más fluidas y las superposiciones aportaron frescura. La paleta cromática combinó blancos luminosos, negro profundo, rosas, lilas y toques de rojo carmín, construyendo una colección sofisticada y actual.
Los tejidos y la artesanía fueron los verdaderos protagonistas
Si hay un elemento que definió este desfile fue el extraordinario trabajo de los ateliers de Alta Costura.
Cada textura narró una historia: bordados de enorme complejidad, flores tridimensionales, plumas, encajes y aplicaciones realizadas con precisión artesanal dieron vida a prendas que parecían flotar sobre la pasarela.
Uno de los mayores logros de la colección fue hacer que un trabajo técnico de altísimo nivel se percibiera natural y liviano. La sofisticación apareció sin esfuerzo aparente, reafirmando el valor de la Alta Costura como expresión artística.
Una novia que ya inspira las bodas del futuro
El cierre del desfile llegó con uno de los momentos más esperados: la tradicional novia de Alta Costura.
Lejos de las propuestas convencionales, Blazy presentó un diseño romántico, etéreo y contemporáneo, donde la transparencia, los bordados florales y la delicadeza de los materiales construyeron una imagen destinada a convertirse en referencia para las futuras novias.
Fue el broche perfecto para una colección que apostó por la fantasía sin perder sofisticación.
Una colección que invita a volver a creer en la moda
El artista Joël Blanc acompañó el desfile realizando acuarelas en vivo, sumando una dimensión artística que reforzó el espíritu artesanal de la presentación.
Con esta colección, Chanel dejó un mensaje claro: la tradición puede reinventarse, la fantasía puede dialogar con la modernidad y la Alta Costura sigue siendo un espacio donde la creatividad no tiene límites.
Más que un desfile, fue una experiencia inmersiva que convirtió al Grand Palais en un mundo de flores, tweed, bordados y transparencias. Una historia contada a través de la moda, fiel al legado de Chanel y con la mirada puesta en el futuro.