Una joya en pleno Retiro: tiene 125 metros cuadrados, se vende por US$267.000 y es un símbolo de la historia cultural porteña
El inmueble está en el Microcentro porteño, dentro de un edificio de estilo Beaux Arts francés. Conserva detalles originales y una historia que reúne a un pensador nacional y una histórica librería. Cómo es la vivienda en venta allí.
En Buenos Aires todavía sobreviven edificios capaces de contar buena parte de la historia cultural del país. En la esquina de Esmeralda al 886, en pleno barrio de Retiro, uno de esos inmuebles volvió a captar la atención del mercado inmobiliario. Allí salió a la venta un semipiso de 125,37 m2 por US$267.000, pero el verdadero diferencial no está únicamente en sus dimensiones o en su arquitectura, sino en el legado que conserva entre sus paredes.
El edificio fue hogar de Arturo Jauretche durante los últimos años de su vida y también albergó durante décadas a la emblemática librería anticuaria LAmateur, considerada una de las más prestigiosas de América Latina para coleccionistas de libros antiguos, mapas, grabados y primeras ediciones.
La propiedad pertenece actualmente a la hija de uno de los antiguos socios de la librería, quien optó por mantener su identidad en reserva. El departamento conserva buena parte de la esencia que convirtió a ese edificio en un punto de encuentro para intelectuales, investigadores y amantes de los libros.
Un clásico francés que resiste al paso del tiempo
Ubicado entre Paraguay y la avenida Córdoba, el edificio responde al lenguaje Beaux Arts francés que marcó buena parte de la arquitectura porteña de principios del siglo XX.
El departamento ofrece cuatro ambientes distribuidos en 125,37 m2, dos baños, dependencia de servicio, baulera y cochera opcional. Los balcones con herrería artística, las molduras originales y el acceso principal enmarcado por un gran arco mantienen intacto el carácter señorial del conjunto.
En el interior todavía permanecen los pisos originales de roble de Eslavonia, puertas de madera maciza de doble hoja, techos altos, boiseries y carpinterías que muy pocas construcciones actuales pueden reproducir.
Para Adrián Khanis, de Santiago Jannot Propiedades, estas características convierten al inmueble en una propuesta diferente dentro del mercado.
Existen compradores que no buscan solamente metros cuadrados. Cuando una propiedad posee una historia documentada y estuvo vinculada con una figura como Arturo Jauretche, incorpora un valor patrimonial y cultural que resulta muy difícil de encontrar, explicó.
La casa de uno de los grandes pensadores argentinos
Arturo Jauretche ocupa un lugar central dentro de la historia política e intelectual argentina. Fundador de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), escritor y ensayista, dejó una profunda influencia sobre distintas corrientes del pensamiento nacional.
Su obra desarrolló conceptos como la colonización pedagógica y la defensa de una mirada propia sobre la economía, la política y la cultura del país. En reconocimiento a ese legado, el 13 de noviembre, día de su nacimiento, fue instituido oficialmente como el Día del Pensamiento Nacional.
Después de regresar de su exilio en Montevideo, Jauretche eligió este edificio de Esmeralda como residencia. Una placa colocada sobre la fachada recuerda que allí vivió y falleció uno de los intelectuales argentinos más influyentes del siglo XX.
Khanis señaló que este tipo de antecedentes suele despertar el interés de un perfil muy específico de compradores.
Fundaciones, diplomáticos, arquitectos, coleccionistas y personas vinculadas con el patrimonio histórico suelen valorar especialmente inmuebles relacionados con personajes relevantes de la cultura argentina, indicó.
LAmateur, una librería que marcó una época
La historia del edificio también quedó ligada al universo de los libros. Durante casi cuatro décadas funcionó allí la histórica librería anticuaria LAmateur, fundada en 1926 por Pedro Mozzarelli y José Corradini.
El negocio abrió originalmente sus puertas sobre la calle Florida y, en 1972, se trasladó definitivamente a Esmeralda, donde consolidó una reputación internacional entre bibliófilos y coleccionistas hasta su cierre en 2011.
Sus catálogos especializados alcanzaron reconocimiento académico y reunieron más de 13.500 registros bibliográficos que todavía hoy son material de consulta para investigadores.
El departamento actualmente en venta era precisamente la sede administrativa de la librería.
Su propietaria recordó que durante años las bibliotecas cubrían paredes completas y varios ambientes funcionaban exclusivamente para conservar ejemplares históricos.
Los libros permanecían en excelentes condiciones porque la vivienda ofrecía una temperatura y una humedad ideales para su conservación, relató.
Por aquellos salones desfilaron investigadores, diplomáticos, escritores y especialistas provenientes de distintos países, quienes transformaron a la cuadra de Esmeralda en un verdadero punto de referencia para el mundo bibliográfico argentino. Actualmente, el antiguo local comercial está ocupado por una farmacia.
Arquitectura que hoy sería muy difícil construir
Además de su valor histórico, el inmueble mantiene una calidad constructiva característica de otra época.
Fernando Lorenzi, arquitecto del estudio INFILL, describió al edificio como una de las expresiones más refinadas del Beaux Arts francés en Buenos Aires.
Su composición simétrica, las pilastras, la herrería de los balcones, la mansarda con buhardillas ornamentadas y la riqueza de sus detalles representan fielmente la arquitectura residencial que distinguió a la ciudad durante las primeras décadas del siglo XX, explicó.
Según el especialista, muchas construcciones similares desaparecieron con el avance inmobiliario o perdieron buena parte de sus elementos originales durante sucesivas remodelaciones.
En este caso sobreviven molduras, pisos de madera maciza, carpinterías originales, revestimientos históricos y una espacialidad prácticamente imposible de reproducir en edificios contemporáneos.
La cocina y los baños constituyen los únicos sectores donde podría realizarse una actualización, aunque la estructura general permanece notablemente conservada.
Vivir en uno de los sectores más tradicionales de Retiro
La ubicación constituye otro de los grandes atributos de la propiedad. El edificio se encuentra a pocos metros de Plaza San Martín, Galerías Pacífico, el Teatro Colón, la avenida 9 de Julio y varios de los hoteles más importantes de Buenos Aires.
A esa localización se suma una excelente conectividad mediante subtes, ferrocarriles y numerosas líneas de colectivos que comunican rápidamente con el resto de la ciudad.
Para Lorenzi, pocas zonas reúnen tantas cualidades urbanas. Graficó: Conviven viviendas, oficinas, embajadas, hoteles, comercios, espacios culturales y una gastronomía muy consolidada. Si Buenos Aires fuera una discoteca, este sector sería claramente el VIP.
El arquitecto sostuvo que las propiedades históricas continúan despertando interés porque ofrecen atributos que los edificios nuevos no pueden replicar: materiales nobles, techos altos, ambientes amplios y una identidad arquitectónica única.
La escasez también juega a favor de este segmento. Cada demolición reduce el número de edificios históricos disponibles y vuelve todavía más exclusivos a los que lograron conservarse.
Otro de los atributos que distinguen a este semipiso es su versatilidad. Los ambientes de generosas dimensiones permiten imaginar distintas configuraciones, desde una vivienda familiar hasta un estudio profesional o una residencia con espacios de trabajo. Esa flexibilidad, sumada a la calidad constructiva y a la escasez de inmuebles de este tipo en el mercado, explica por qué este segmento mantiene un público dispuesto a pagar un diferencial por propiedades con identidad.
Khanis concluyó: No todos los días aparece una propiedad que combine arquitectura francesa, el legado de Arturo Jauretche y la historia de una librería que marcó la vida cultural argentina. Quien compra este departamento no adquiere solamente 125 m2 en Retiro; incorpora una parte de la memoria de Buenos Aires, un activo cada vez más valorado por su singularidad.