La salud pública también se construye fuera de CABA
Formosa decidió demostrar que el federalismo también puede construirse desde la salud.
Hay noticias que muchas veces pasan inadvertidas porque no hablan de la coyuntura ni alimentan ciertos intereses. La autorización otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear para avanzar con la instalación del Ciclotrón y de la Radiofarmacia en el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Pdte. Dr. Néstor Kirchner de Formosa podría leerse como un trámite técnico. Sin embargo, encierra una decisión mucho más profunda: apostar por la medicina de alta complejidad, al alcance de todos desde el sistema público de salud.
Nada de esto surgió de un día para otro. El Centro de Medicina Nuclear fue inaugurado en 2022 e integrado plenamente a la red pública provincial. Con un plantel formado en un 95% por profesionales y técnicos formoseños, fue creciendo sobre la base de una planificación sostenida. Primero llegaron la radioterapia y la braquiterapia; la mamografía con biopsias por vacío, luego el PET/CT; ahora, una licencia para avanzar con la puesta en marcha del Ciclotrón y la Radiofarmacia. Cada etapa representa un paso más dentro de una estrategia que privilegia la continuidad por sobre anuncios rimbombantes y que tiene a la salud pública como pilar.
El ciclotrón, por sí solo, puede parecer un equipamiento reservado a un reducido grupo de especialistas. Sin embargo, en realidad, su impacto es mucho más amplio. Permitirá producir radioisótopos y radiofármacos indispensables para el diagnóstico precoz y el seguimiento de enfermedades, especialmente el cáncer, además de abrir nuevas posibilidades para la investigación científica. En medicina nuclear, el tiempo es un factor decisivo: la vida útil de muchos radiofármacos se mide en horas, incluso minutos, por lo que producirlos cerca de donde serán utilizados significa mejorar la oportunidad del diagnóstico, reducir la dependencia de los escasos y distantes centros similares, y fortalecer la autonomía sanitaria de toda una región.
Ese es, quizás, el aspecto más relevante de esta noticia. En un país donde la tecnología de mayor complejidad suele concentrarse en pocas ciudades, la provincia decidió demostrar que el federalismo también puede construirse desde la salud. No mediante discursos, sino a través de infraestructura, inversión sostenida, formación de profesionales y desarrollo científico, todos estos componentes de una política pública de alto impacto social. La decisión de destinar 12.800 millones de pesos del Tesoro provincial para completar esta etapa del proyecto, anunciada el 1° de marzo ratifica que la salud pública no ocupa un lugar accesorio, sino que forma parte de una planificación estratégica de largo plazo.
Existe además un cambio cultural que merece ser destacado y que a la vez nos desafía para poder estar a la altura de las circunstancias. Durante décadas se naturalizó que los pacientes del Norte debían viajar cientos o miles de kilómetros para acceder a determinadas prácticas médicas, como si la excelencia solo pudiera encontrarse lejos de sus provincias. Este proyecto rompe con esa lógica. Propone que un paciente oncológico pueda recibir atención con tecnología de nivel internacional sin abandonar su lugar de origen, acompañado por su familia y dentro de un sistema público que busca garantizar igualdad de oportunidades.
No es casual que la noticia haya trascendido el ámbito sanitario y despertado interés en medios nacionales y en las redes sociales. Más allá de las diferencias políticas, cuesta encontrar argumentos para cuestionar una inversión cuyos principales beneficiarios son personas.
En definitiva, el verdadero valor de esta noticia no reside únicamente en la incorporación de un ciclotrón. Reside en la idea que representa: la de una provincia que eligió invertir en conocimiento, en ciencia y en salud pública como herramientas. Cuando la innovación deja de ser patrimonio exclusivo de unos pocos y se transforma en un derecho al alcance de todos, la salud pública deja de ser simplemente una prestación sanitaria para convertirse en una verdadera política de desarrollo. Por todo esto el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Pdte. Dr. Néstor Kirchner es un orgullo formoseño.
*Fundación Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Pdte. Dr. Néstor Kirchner.