Panegírico walshiano
Un día, ya viejo y cansado, aprovechando una gran bajante del Río de la Plata, decide cruzar a caballo hasta la Banda Oriental. Y en el trayecto, como si en ese río seco estuvieran las capas geológicas de la historia argentina, ve pasar su vida y la época en la que vivió. El relato recrea la escena de un cuento, no sólo inédito, sino también secuestrado y desaparecido junto a su autor. Juan se iba por el río fue el último cuento escrito por Rodolfo Walsh antes de ser secuestrado por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) el 25 de marzo de 1977. En ese relato, el protagonista es Juan Antonio Duda, un hombre anciano derrotado que reflexiona sobre las guerras en las que luchó como soldado de Mitre en el siglo XIX, mientras mira la bajante del río en medio de un Pampero, deseando llegar hasta la costa uruguaya.
Con el saqueo de las patotas militares a sus casas del Delta del Tigre y de San Vicente se llevaron, entre varias pertenencias del autor de Operación Masacre, el cuento que solo dos personas pudieran dar fe de su existencia y recrear su contenido: Lilia Ferreyra, la última compañera de Walsh que lo pasó a máquina; y Martin Gras, un ex detenido y sobreviviente de la ESMA que pudo leerlo dentro del propio campo de exterminio. Ese cuento, el interrogante por su destino y su búsqueda, motorizan el primero de los relatos que conforman La memoria del río, de M. Darío Marchini.
La trilogía walshiana está conformada por los cuentos La memoria del río (que le da título al libro), La noche de la Spica y Esa chica. Los setenta años de la historia de un país son pesquisados a través de una perspectiva walshina en los tres relatos centrales de esta publicación. Violencia política, fusilamientos, desapariciones, dictaduras y destrucción de derechos conforman el universo de los relatos centrales; derraman sobre el resto de las historias relatadas algo que parece dar cuenta de un mundo que huele mal. Miserias de épocas, individualismos, señoras reaccionarias, egoísmos y violencias solapadas en lo cotidiano, aparecen en un entorno literario en el que confluyen las dimensiones realista y fantástica.
Lo fantástico parece jugar para exponer lo incómodo que lo realista no se atreve a contar, como ocurre en relatos como La chica de la cabellera de hojas otoñales, en el que la estigmatización de lo diferente desnuda un clima social. Como una especie de torrente, la memoria baja convertida en los relatos que Marchini nos propone, no solo como productor del artificio literario, sino también bajo el panegírico walshiano de dar testimonio en tiempos difíciles, en un país difícil. Como vio el Juan de Walsh, con su mirada perdida en un río seco azotado por el Pampero, en estos textos parecen emerger las distintas capas geológicas de la historia argentina.
La memoria del río. Trilogía Walsh y otros relatos
Autor: M. Darío Marchini
Género: relatos
Otras obras del autor: Agenda del Rock & Roll; No Toquen: Músicos populares, gobierno y sociedad. Utopía, persecución y las listas negras; El Oso, un infiltrado en el ERP
Editorial: Continente, $ 24.000