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Provinciales
Diario Norte hace 11 horas 14 min de lectura

Grete Stern vuelve al Chaco en la intervención textil de Patti Saporiti

Bienal del Chaco transforma a Resistencia en un escenario cultural multidisciplinar. En todas partes hay arte: Chalé, Monte y Bar presenta la muestra "Miradas

Grete Stern vuelve al Chaco en la intervención textil de Patti Saporiti
Foto: Diario Norte

La artista Patti Saporiti llega al Chaco para presentar "Miradas surcadas, memoria entrelazada", un proyecto expositivo que podrá verse en Chalé, Monte y Bar -Av. Sarmiento 350-. La muestra surge a partir de una selección de fotografía de Grete Stern (y su profundo vínculo con las comunidades originarias chaqueñas) con la texturización y la sensibilidad del arte textil contemporáneo. En su práctica, la artista articula la fotografía y el textil como lenguajes de contemplación, donde el hilo funciona como dispositivo de memoria y tiempo. La artista dice: "Mi intención es acercarme a esas imágenes desde otro lenguaje y desde otro tiempo. Si mi trabajo aporta algo, es una invitación a volver a mirar. El bordado introduce una temporalidad diferente, más lenta y contemplativa, que permite descubrir detalles que quizás habían permanecido invisibles. También me interesa destacar los saberes textiles y el trabajo de las manos presentes en muchas de las fotografías del Gran Chaco. Más que resignificar la obra de Grete Stern, busco generar un espacio de encuentro entre la memoria de la fotografía, la tradición textil y la mirada contemporánea del espectador", afirma Patti Saporiti.

Las fotografías de Grete Stern capturan de manera muy profunda los rostros, las realidades y las miradas de las comunidades originarias del norte argentino. ¿Cómo fue su primer encuentro con este archivo y en qué momento sintió que el hilo y la aguja eran las herramientas indicadas para dialogar con esas imá genes?

No busco modificar ni completar sus fotografías. Su mirada permanece intacta y constituye el punto de partida de mi trabajo. El bordado se incorpora como una segunda voz, un gesto contemporáneo que propone nuevas lecturas sin desplazar la fuerza del registro original. Para mí, bordar estas imágenes es también una forma de reconocimiento hacia las personas retratadas, sus culturas y los saberes textiles que forman parte de la historia profunda de los pueblos originarios. En esa unión entre fotografía y bordado encontré una manera de hacer visible que la memoria continúa tejiéndose con cada nueva mirada.

Grete Stern tuvo un lazo histórico muy fuerte con Resistencia. ¿Qué significa para Ud. presentar esta obra justamente aquí, en el territorio que inspiró esos retratos originales?

Presentar esta obra en Resistencia tiene para mí un significado profundamente emotivo. Siento que las fotografías de Grete Stern, intervenidas con mi bordado, regresan al territorio donde fueron concebidas. Chaco no es únicamente el escenario de esas imágenes; es un territorio vivo, atravesado por historias, identidades y saberes que continúan presentes. Mi intervención textil no pretende hablar por esas comunidades ni reinterpretar su realidad, sino acercarse a ellas desde la escucha y el respeto. El bordado aporta otra temporalidad, más lenta y contemplativa, que invita a volver a mirar estas imágenes. Exponer esta serie aquí tiene para mí el valor de un regreso simbólico y una oportunidad para que esas fotografías encuentren nuevas resonancias en el presente.

EL BORDADO COMO INTERVENCIÓN Y LENGUAJE

Intervenir una fotografía ajena -y más aun de valor patrimonial como el caso de Stern- requiere un equilibrio delicado. ¿Cómo decide qué zonas de la fotografía intervenir con el bordado y cuáles dejar intactas para que la lente de Grete siga hablando?

Cada fotografía me plantea una pregunta diferente y, por eso, no existe una única forma de abordarla. En esta serie desarrollé dos caminos de trabajo que dialogan con distintos aspectos de la obra de Grete Stern. Por un lado, algunas piezas establecen un vínculo con su célebre serie Sueños. En ellas el bordado adquiere un carácter más simbólico y poético, proponiendo una lectura que trasciende el registro documental. Me interesó recuperar esa dimensión onírica presente en otra etapa de su producción y ponerla en diálogo con las fotografías del Gran Chaco, creando un puente entre dos momentos de su trayectoria artística.

Por otro lado, hay un conjunto de obras donde el bordado nace de la propia fotografía. Allí mi mirada se detiene en elementos profundamente textiles que Grete registró con enorme sensibilidad: un canasto tejido en fibras vegetales, una máquina de coser junto a las prendas, el acto de hilar, las tramas de los objetos cotidianos o los gestos de las manos trabajando. En esos casos, el hilo no incorpora un nuevo relato, sino que hace visible aquello que ya está presente en la imagen. Es una forma de poner en valor los saberes textiles que forman parte de la vida cotidiana de las comunidades retratadas.

En ambos recorridos el criterio es el mismo: no busco que el bordado predomine sobre la fotografía. La obra de Grete Stern sigue siendo el centro del diálogo. Mis puntadas acompañan su mirada y proponen una nueva forma de detenernos en ella, respetando siempre la fuerza documental, humana y artística de cada imagen.

El arte textil aporta relieve, sombra y tramas a la superficie plana de la foto. ¿Qué texturas o emociones busca potenciar a través de los diferentes tipos de puntos y materiales que elige para esta serie?

En esta serie la elección de cada punto, del grosor del hilo o del material nunca responde únicamente a una decisión técnica o estética. Cada fotografía me pide un tratamiento diferente y el bordado se convierte en un recurso para acompañar la emoción que ya habita en la imagen. Me interesa que el hilo aporte una presencia física que la fotografía, por su naturaleza, no posee. El relieve, las sombras y las distintas texturas hacen que la obra cambie según la luz y el punto de vista del espectador. Esa tridimensionalidad invita a detener la mirada y a descubrir detalles que quizás, en una primera observación, pasarían inadvertidos.

Cuando trabajo sobre elementos textiles presentes en las fotografías del Gran Chaco -como los canastos tejidos, el hilado, las prendas, las fibras o los objetos vinculados al trabajo manual- procuro que las puntadas acompañen las texturas originales, resaltando la riqueza de esos saberes y la belleza de lo cotidiano. Me interesa que el espectador perciba que el bordado no está agregado a la fotografía como un ornamento. El hilo se integra como un lenguaje que dialoga con la imagen y prolonga su capacidad de conmover. Si la fotografía nos invita a mirar, el relieve del bordado nos invita, simbólicamente, a sentir la necesidad de tocar. En ese pequeño desplazamiento aparece otra forma de relación con la obra: más lenta, más cercana y más contemplativa.

EL TIEMPO DEL TEXTIL

El bordado es un proceso lento -casi meditativo- que contrasta con la aparente inmediatez del disparo fotográfico. ¿Cómo dialogan el tiempo de la fotografía y el tiempo del textil en su proceso creativo?

La fotografía y el bordado tienen tiempos diferentes, pero no opuestos. La fotografía fija un instante irrepetible; el bordado vuelve sobre ese instante y lo habita lentamente. En mi proceso creativo siento que ambos lenguajes se complementan: la cámara preserva un momento y la aguja le devuelve un tiempo de contemplación.

Antes de comenzar a bordar paso muchas horas mirando cada fotografía. Ese tiempo de observación ya forma parte de la obra. Necesito que la imagen decante, que me revele sus silencios, sus tensiones y aquellos detalles que quizá permanecen ocultos en una primera mirada. Solo entonces aparece la primera puntada.

El bordado tiene algo profundamente meditativo. Cada hilo exige paciencia, concentración y una relación física con la obra. Esa lentitud no responde únicamente a una técnica; es una manera de mirar el mundo. En una época marcada por la velocidad y el consumo inmediato de imágenes, bordar es también un acto de resistencia: es elegir detenerse, observar y permanecer.

Además de su producción individual, tiene una fuerte faceta de proyectos textiles comunitarios y solidarios. ¿De qué manera se conecta esa sensibilidad social y colectiva con la mirada empática que propone esta muestra en particular?

A lo largo de mi trayectoria he participado y promovido numerosos proyectos textiles comunitarios y solidarios. Esas experiencias me enseñaron que el textil va mucho más allá del objeto artístico: es un lenguaje que reúne a las personas, crea vínculos, transmite saberes y construye comunidad.

Esa manera de entender el textil está profundamente presente en esta muestra. Aunque las obras son el resultado de un trabajo individual, nacen de una mirada que reconoce el valor de lo colectivo y del hacer compartido. Al observar las fotografías de Grete Stern encontré, además de la fuerza de los retratos, escenas donde el trabajo manual, los oficios y los saberes transmitidos entre generaciones ocupan un lugar silencioso pero fundamental. Sentí una profunda afinidad con esa dimensión de la vida cotidiana.

También creo que el bordado tiene una cualidad especial: nos invita a ejercer la empatía. Bordar exige tiempo, paciencia y una disposición a escuchar la obra antes de intervenirla. Esa misma actitud de escucha es la que intenté sostener frente a las fotografías de Grete Stern y frente a las historias que ellas contienen. En definitiva, tanto en mis proyectos comunitarios como en esta serie, el hilo cumple una función que trasciende lo material. Une personas, tiempos y memorias. Tiende puentes entre historias diferentes y nos recuerda que el arte también puede ser un espacio de encuentro, de respeto y de reconocimiento mutuo.

EXPERIENCIA BIENAL

La Bienal del Chaco tiene una fuerte tradición ligada a la escultura y al espacio público. ¿Cómo dialoga el formato íntimo, textil y fotográfico de su muestra con la monumentalidad de las propuestas de la Bienal?

Precisamente esa diferencia es la que me resulta más interesante. La Bienal del Chaco nos tiene acostumbrados a la monumentalidad de la escultura y a obras que transforman el espacio público. Mi propuesta, en cambio, invita a una experiencia más íntima y silenciosa. No busca imponerse por la escala, sino acercar al espectador a la obra desde la contemplación.

Sin embargo, no siento que sean lenguajes opuestos. El bordado también construye volumen, relieve, luz y sombra. Cada puntada modifica la superficie de la fotografía y le otorga una dimensión material que la acerca, de algún modo, al universo escultórico. El hilo modela la imagen con la misma delicadeza con la que un escultor trabaja la materia, aunque lo haga desde una escala mucho más íntima.

También encuentro un punto de encuentro en el tiempo. Así como una escultura se construye lentamente, el bordado exige un proceso paciente, donde cada decisión deja una huella irreversible. Ambos lenguajes comparten el valor del trabajo manual y la transformación de la materia a través del hacer.

Me entusiasma que esta muestra forme parte de la Bienal porque amplía la conversación sobre qué entendemos hoy por materia, volumen y espacio. El textil y la fotografía aportan otra forma de habitar esos conceptos y enriquecen el diálogo con las demás disciplinas presentes.

En definitiva, creo que la fuerza de una obra no depende de su tamaño. A veces una pieza de pequeño formato puede generar una experiencia profundamente transformadora. Si la monumentalidad de la Bienal nos invita a levantar la mirada, me gustaría que estas obras inviten, por un instante, a bajarla, acercarse y detenerse. En esa cercanía también hay una forma de inmensidad.

Mensaje al espectador

Cuando el público local se pare frente a estas miradas surcadas y esos hilos entrelazados, ¿cuál es la reflexión que te gustaría encender en ellos?

Más que transmitir un mensaje único, me gustaría que esta muestra fuera una invitación. Una invitación a mirar despacio, a permanecer un poco más frente a cada fotografía y a descubrir que cada puntada abre nuevas posibilidades de lectura sin alterar la extraordinaria fuerza de la mirada de Grete Stern.

Me gustaría que el espectador percibiera que el hilo no está allí para decorar ni para intervenir la imagen, sino para dialogar con ella. Que pudiera reconocer el encuentro entre dos lenguajes artísticos la fotografía y el textil y, al mismo tiempo, entre dos tiempos: el de las imágenes realizadas por Grete Stern hace más de seis décadas y el de una mirada contemporánea que vuelve a ellas con respeto, admiración y nuevas preguntas.

También quisiera que pudiera descubrir la presencia silenciosa del textil que atraviesa muchas de estas fotografías: los tejidos, las fibras, el hilado, las manos que trabajan y los saberes transmitidos de generación en generación. Esos elementos forman parte de la identidad cultural del Gran Chaco y dialogan, de una manera muy profunda, con mi propio lenguaje artístico.

Y, finalmente, me emociona pensar que esta muestra reúne, simbólicamente, tres historias de mujeres unidas por un mismo hilo: Grete Stern, formada en el espíritu transformador de la Bauhaus; las artistas que hicieron del textil un lenguaje fundamental del arte moderno; y las mujeres de las comunidades originarias, guardianas de saberes textiles ancestrales. Mi trabajo se sitúa humildemente en ese punto de encuentro, tendiendo un puente entre esas memorias.

Si al salir de la muestra alguien siente que ha mirado estas fotografías de una manera distinta, con más tiempo, más atención y más empatía, sentiré que el hilo habrá cumplido su propósito: recordarnos que la memoria no es algo inmóvil, sino una trama que continúa tejiéndose con cada nueva mirada.

No quisiera terminar esta entrevista sin expresar mi profundo agradecimiento a Gustavo Insaurralde por haber confiado en mi trabajo y por invitarme a formar parte de un acontecimiento artístico tan significativo como la Bienal de Escultura de Resistencia. Su entusiasmo y su mirada hicieron posible este encuentro entre mi obra y el universo de Grete Stern. También quiero agradecer especialmente a Karina Vilella, cuya sensibilidad y dedicación hicieron posible una búsqueda tan singular. Su compromiso con este proyecto permitió que mi trabajo encuentre un espacio de exhibición en el marco de la Bienal, generando un diálogo que para mí tiene un enorme valor artístico y humano.

Como artista, considero que las obras nunca llegan solas a un lugar: detrás de cada exposición hay personas que imaginan, impulsan y construyen esos encuentros. Me siento profundamente agradecida de compartir este proyecto con ellos y de poder presentar mi trabajo en un territorio tan significativo como el Chaco.

Patti Saporiti

Artista textil. Su obra investiga la memoria, el territorio y la identidad a través del bordado y la intervención fotográfica. Inició su formación artística en la infancia junto a Basia Kuperman y recibió su primer reconocimiento internacional con un premio de UNICEF en Japón (1970). Ha desarrollado una investigación sostenida en torno al textil contemporáneo como lenguaje de memoria y contemplación. Recibió el Primer Premio del Salón de la Mujer SAAP (2024), el Segundo Premio del 90° Salón de Otoño SAAP, mención en el 91° Salón de Otoño SAAP, además del Segundo Premio de Pequeño Formato del Museo de Arte Popular José Hernández, junto a diversas menciones en salones nacionales e internacionales, incluyendo el II Salón Internacional de Vidrio y Textil (Uruguay). Fue jurado del Museo de Arte Popular José Hernández (MAP), del Museo Regional Francisco Mazzoni de Maldonado (Uruguay) y del Salón de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Fue seleccionada para la Bienal Internacional de Arte Textil Contemporáneo LausanneBeijing, en proyectos individuales y colectivos. Ha participado en exposiciones en Argentina, Uruguay, Brasil, Rumania, Ucrania, Bulgaria y Estados Unidos.

* Periodista y gestor cultural. Curador independiente. Presenta y prologa artistas. Realiza muestras en instituciones públicas y privadas de Chaco, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Buenos Aires, Asunción (Paraguay) y Madrid (España). Publica artículos en medios de la región. Colaborador de varias instituciones culturales como Fundación Urunday y El Fogón de los Arrieros.

Diario Norte Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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