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Diario Norte hace 11 horas 11 min de lectura

La Bienal del Chaco vuelve a convertir a Resistencia en la capital mundial de la escultura

Con artistas de diez países trabajando a cielo abierto, una programación que reúne cultura, educación y patrimonio, y una ciudad que suma nuevas obras a su

La Bienal del Chaco vuelve a convertir a Resistencia en la capital mundial de la escultura
Foto: Diario Norte

Hay acontecimientos que trascienden el calendario para convertirse en parte de la identidad de una comunidad. En el Chaco, la Bienal ocupa desde hace casi cuatro décadas ese lugar privilegiado. No se trata únicamente de un concurso artístico ni de un encuentro entre escultores provenientes de distintos países. La Bienal representa una manera de entender la cultura como construcción colectiva, como patrimonio vivo y como una expresión capaz de transformar definitivamente el paisaje y la historia de una ciudad.

Por estos días, Resistencia vuelve a ser el punto de encuentro de artistas, estudiantes, investigadores, artesanos, músicos y miles de visitantes que llegan desde distintos lugares del país y del mundo para participar de una nueva edición del evento. El Parque 2 de Febrero recupera una imagen que ya forma parte de la memoria colectiva chaqueña: bloques de piedra, estructuras de acero, herramientas, grúas y escultores trabajando frente al público, mientras familias enteras recorren el predio observando cómo una idea comienza lentamente a transformarse en obra.

Ese diálogo permanente entre el artista y la comunidad es uno de los rasgos que distingue a la Bienal del Chaco de cualquier otro certamen escultórico. Aquí las obras no nacen detrás de las puertas de un taller ni permanecen ocultas hasta su inauguración. El proceso creativo ocurre a la vista de todos. Durante nueve jornadas, quienes visitan el predio pueden seguir cada etapa del trabajo, observar cómo una pieza de mármol travertino o una estructura de acero inoxidable comienza a adquirir forma y comprender que detrás de cada escultura existe un oficio, una técnica y una búsqueda artística que se construye golpe a golpe.

Sin embargo, la historia de la Bienal comenzó mucho antes de que este escenario se volviera habitual para los chaqueños.

Mucho más que un concurso

La permanencia de la Bienal durante casi cuatro décadas tampoco puede entenderse únicamente desde el valor artístico de las obras que produce. Su continuidad responde a un modelo de construcción comunitaria que logró sostenerse a través del tiempo y que convirtió al evento en una verdadera política cultural.

Instituciones públicas, organizaciones civiles, empresas, artistas, voluntarios y vecinos participan cada dos años de una organización que excede ampliamente la realización del certamen escultórico. La Bienal moviliza a toda una ciudad y encuentra en esa participación colectiva una de sus mayores fortalezas.

Ese espíritu comunitario es también una de las razones por las cuales el encuentro logró consolidarse internacionalmente. No es solamente un espacio donde llegan escultores para competir. Es un lugar donde confluyen distintas miradas sobre el arte, el patrimonio, la educación, la cultura y el desarrollo de las ciudades.

Con el correr de los años, esa construcción colectiva permitió que el evento creciera edición tras edición hasta convertirse en una referencia para el mundo de la escultura contemporánea.

Una convocatoria que volvió a reunir al mundo

La edición 2026 confirma nuevamente esa dimensión internacional.

Para esta Bienal se recibieron 439 postulaciones provenientes de 70 países, una cifra que vuelve a reflejar el prestigio alcanzado por el certamen chaqueño dentro del circuito escultórico mundial.

La selección de los participantes estuvo basada en la trayectoria de cada artista y en la calidad de los proyectos presentados, criterios que definieron a los diez escultores que desde esta edición trabajan frente al público en el Parque 2 de Febrero.

Los artistas representan a diez países diferentes, reafirmando el carácter internacional que caracteriza al encuentro desde hace décadas.

Argentina está representada por Néstor Vildoza; Bielorrusia por Alex Sorokin; Bulgaria por Georgi Minchev; Chile por Mauricio Guajardo; España por José Carlos Cabello Millán; Italia por Francesca Bernardini; Polonia por Anna Teresa Rasinska; Turquía por Furkan Depeli; Ucrania por Lyudmyla Mysko y Uzbekistán por Ulash Urakov.

Cada uno llegó al Chaco con una propuesta artística propia y con el desafío de materializarla durante las nueve jornadas que dura el concurso.

En esta edición, los escultores trabajan sobre dos materiales de gran complejidad técnica: mármol travertino y acero inoxidable. Cada participante eligió desarrollar su proyecto utilizando uno de ellos o combinando ambos materiales, de acuerdo con la propuesta presentada al jurado.

Una campaña que invitó a reflexionar sobre la identidad

Incluso antes del inicio de la Bienal, la organización comenzó a generar expectativa con una propuesta visual instalada en el Parque 2 de Febrero.

Diez carteles de gran formato mostraban el busto de vidrio de un rostro de perfil acompañado por preguntas como "¿Quién arriesgará sin miedo?", "¿Quién romperá los moldes?" y otros interrogantes que despertaban la curiosidad de quienes recorrían el lugar.

La campaña tomó como punto de partida el concepto de la "sociedad vidriera", una idea que invita a reflexionar sobre una época en la que las personas muchas veces sienten la necesidad de mostrarse permanentemente frente a la mirada de los demás y de construir una imagen condicionada por la aprobación externa.

Frente a esa lógica, la Bienal propuso otra manera de pensarse como vidriera: un espacio abierto donde artistas y comunidad pueden mostrar su trabajo, su creatividad y su identidad desde la autenticidad y el encuentro.

"Queremos que la Bienal sea una vidriera al mundo, pero una vidriera verdadera, donde nos mostramos tal cual somos: diversos, creativos, con nuestras raíces y nuestra identidad. No actuamos para gustar, actuamos para compartir", expresó el presidente de la Fundación Urunday, Josese Eidman.

Lejos de una simple campaña promocional, la propuesta buscó sintetizar el espíritu que acompaña a la Bienal desde sus orígenes: entender al arte como una herramienta capaz de generar diálogo, encuentro y construcción colectiva.

El Encuentro de Escultores Invitados, otra manera de crear

Entre las propuestas que acompañan al concurso internacional se encuentra el Décimo Encuentro de Escultores Invitados, un espacio que ofrece a reconocidos artistas la posibilidad de desarrollar proyectos con total libertad técnica y conceptual.

A diferencia del certamen competitivo, aquí la creación no está condicionada por un reglamento ni por una instancia de evaluación. Cada escultor trabaja sobre su propia propuesta, explorando materiales, formas y lenguajes personales mientras el público puede seguir de cerca todo el proceso creativo.

En esta edición participan Desirée de Ridder, Carola Zech, Norma Siguelboim, EkaAcosta, Rafael Blasco Císcar, Lucas Caricato y Oscar Leiva, quienes desarrollan proyectos individuales que amplían aún más el universo artístico de la Bienal y permiten al visitante acercarse a diferentes modos de entender la escultura contemporánea.

Un espacio para las nuevas generaciones

La Bienal también reserva un lugar protagónico para quienes comienzan a construir su camino dentro del arte.

El Premio Desafío de Hierros Líder reúne a jóvenes de distintas instituciones del país que tienen la oportunidad de desarrollar una obra propia mientras comparten el mismo espacio de trabajo que escultores de trayectoria internacional.

Esa convivencia entre artistas consagrados y estudiantes constituye una de las características más valiosas del encuentro. No solo permite observar distintas técnicas y procesos creativos, sino que genera un intercambio permanente de experiencias, conocimientos y miradas que difícilmente podría darse en otro ámbito.

La formación artística encuentra además continuidad en el Ciclo Educativo, una propuesta especialmente pensada para acercar la Bienal a estudiantes y docentes de todos los niveles, promoviendo el contacto directo con las obras y con quienes las crean.

La mirada de los artistas chaqueños

Dentro de la programación también ocupa un lugar destacado la producción local.

La Asociación de Escultores Chaqueños presenta una nueva muestra colectiva que permite conocer el trabajo reciente de artistas de la provincia, incorporando una perspectiva que dialoga con las propuestas internacionales sin perder de vista la identidad regional.

La presencia de los escultores chaqueños reafirma el vínculo histórico entre la Bienal y la comunidad artística local, protagonista fundamental del crecimiento que experimentó este encuentro desde sus primeras ediciones.

El valor de los oficios y las culturas originarias

La Bienal también dedica espacios específicos a la artesanía como una manifestación artística profundamente vinculada con la identidad cultural.

El Encuentro de Maestros Artesanos Argentinos convoca a referentes de distintos puntos del país que exhiben técnicas transmitidas de generación en generación, poniendo en valor el oficio, la experiencia y los saberes tradicionales.

A esta propuesta se suma el Encuentro de Arte Indígena y Artesanía de Pueblos Originarios, un espacio que busca visibilizar la riqueza cultural de las comunidades indígenas a través de sus producciones artesanales, fortaleciendo el reconocimiento de prácticas ancestrales que forman parte del patrimonio cultural argentino.

Ambos encuentros dialogan naturalmente con la esencia de la Bienal: reconocer el valor del trabajo manual, la creatividad y la transmisión de conocimientos como parte fundamental de la construcción cultural.

Música, teatro y nuevas expresiones

La programación artística también incorpora propuestas musicales y escénicas que acompañan el desarrollo del certamen.

El Festival Filarmónico, organizado por la Fundación Pradier Redes Culturales, reúne a jóvenes músicos junto a directores y profesores provenientes de distintos lugares del mundo, consolidando un espacio de formación e intercambio que complementa la experiencia artística de la Bienal.

A ello se suma Madre Canción, un ciclo dedicado a la música, la palabra y la memoria que propone conversatorios y encuentros con figuras de relevancia nacional, ampliando el diálogo entre distintas disciplinas culturales.

La agenda también incluye Agitá la Bienal, iniciativa impulsada por Circuito Cultural Guaraní y G5 Conexiones para brindar un escenario a artistas emergentes y nuevas propuestas escénicas, además de una programación permanente de teatro, música y danza que se desarrolla durante todo el encuentro en distintos espacios de la ciudad.

Las nuevas tecnologías también encuentran su lugar a través del espacio Arte y Tecnología, destinado a reflexionar sobre el impacto de las herramientas digitales en los procesos de creación artística contemporánea y las posibilidades que abren para las nuevas generaciones de creadores.

La Bienal como espacio de pensamiento

Con el paso de los años, la Bienal dejó de ser únicamente un acontecimiento artístico para convertirse también en un ámbito de reflexión sobre el patrimonio, la cultura y las políticas públicas.

En ese marco se desarrolla una nueva edición del Congreso Internacional de Artes, organizado por la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la Universidad Nacional del Nordeste, que reúne a investigadores, docentes, estudiantes y especialistas para debatir sobre los desafíos del arte contemporáneo desde una perspectiva académica.

Pero uno de los hechos más trascendentes de esta edición es la realización del Simposio y Reunión Anual del ICLAFIICOMOS.

Por primera vez, este comité consultivo de la UNESCO especializado en patrimonio cultural sesiona en la Argentina y en América Latina, teniendo al Poder Legislativo del Chaco como anfitrión institucional.

La realización de este encuentro representa un hecho histórico para la provincia y posiciona a la Bienal en el centro de una agenda internacional vinculada con la preservación del patrimonio, el derecho cultural y las políticas públicas, reafirmando el prestigio alcanzado por el evento después de casi cuatro décadas de trayectoria.

Un patrimonio que sigue creciendo

Cada edición de la Bienal deja mucho más que recuerdos.

Las diez esculturas creadas durante el concurso pasan a integrar el patrimonio urbano de Resistencia, ampliando un museo a cielo abierto que comenzó a construirse en 1988 y que hoy supera las 700 obras distribuidas en calles, avenidas, plazas y parques.

Ese patrimonio, único en el país, consolidó a la capital chaqueña como la Ciudad de las Esculturas y convirtió a la Bienal Internacional de Escultura en uno de los concursos escultóricos a cielo abierto más importantes del mundo.

El reconocimiento internacional acompaña ese recorrido. La Bienal cuenta con la licencia Marca País Argentina y recibe el auspicio de la UNESCO desde 1997, distinciones que reflejan la relevancia alcanzada por un proyecto que logró trascender las fronteras del Chaco para convertirse en una referencia cultural a nivel internacional.

Cada nueva edición renueva ese compromiso. Durante diez días, Resistencia vuelve a abrir sus puertas para compartir con el mundo una experiencia en la que el arte se crea frente a los ojos del público, el conocimiento circula entre generaciones y culturas diferentes dialogan en un mismo espacio.

Cuando finalice esta Bienal, diez nuevas esculturas pasarán a formar parte del paisaje urbano y se integrarán al patrimonio de todos los chaqueños. Será un nuevo capítulo de una historia que comenzó hace 38 años con un concurso en la plaza 25 de Mayo y que hoy continúa posicionando al Chaco como un territorio donde el arte dejó de ser un acontecimiento excepcional para convertirse, definitivamente, en una forma de identidad colectiva.

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