Burnham asume en Londres con economía y Trump como prueba de fuego - Informe Digital
El nuevo primer ministro británico hereda inflación, presión fiscal y tensiones externas que pueden erosionar su arranque.
Andy Burnham llega al número 10 de Downing Street con una fuerte expectativa política, pero también con una agenda cargada de riesgos: frenar la crisis del costo de vida, sostener servicios públicos tensionados y definir el tono de su gobierno frente a Estados Unidos, Ucrania y Medio Oriente. Según AP, el líder laborista asume en un escenario que puede poner a prueba su capital inicial mucho antes de lo previsto.
Su desembarco en Londres marca un salto enorme desde Manchester, donde pasó gran parte de la última década al frente del área metropolitana antes de volver al Parlamento en una elección especial el mes pasado. Ahora deberá conducir un país de 70 millones de habitantes con problemas de escala nacional y con poco margen para el error.
Economía estancada y poco margen fiscal
Burnham prometió detallar la próxima semana cómo financiará una agenda para reactivar una economía estancada, mejorar los servicios y elevar el nivel de vida. Pero hereda cuentas públicas ajustadas y una inflación en alza, en un contexto en el que el crecimiento se desaceleraría con fuerza este año.
Su idea de descentralizar el poder y transferir más fondos a los gobiernos locales apunta a corregir desequilibrios históricos dentro del Reino Unido. También impulsa una visión de socialismo favorable a las empresas, conocida como manchesterismo, que busca combinar inversión pública y privada en transporte, vivienda e infraestructura.
El problema es el tiempo: esa hoja de ruta podría tardar años en mostrar resultados, mientras la presión por respuestas inmediatas crece. Burnham incluso dejó abierta la puerta a un impuesto sobre el patrimonio y admitió que el gobierno quizás tenga que pedir un poco más.
La incertidumbre fiscal limita su margen para aumentar el gasto. Además, reemplaza a Keir Starmer, que llegó al poder con la promesa de no subir los principales impuestos, una restricción que sigue pesando sobre cualquier intento de expansión presupuestaria.
Trump y la política exterior, otro frente sensible
Burnham tiene poca experiencia en política exterior, pero prometió sostener el compromiso con la OTAN, la disuasión nuclear británica y el apoyo a Ucrania. También aseguró que el Reino Unido seguirá siendo un aliado firme de Estados Unidos.
El vínculo con Donald Trump puede convertirse en una prueba decisiva. Burnham lo criticó en el pasado, aunque dijo que lo tratará con respeto y sin renunciar a la discrepancia cuando sea necesario.
La presión para elevar el gasto en defensa también será inmediata. El plan heredado prevé un aumento de 15.000 millones de libras, una cifra menor a la que reclamaban los mandos militares y cuestionada por no estar plenamente financiada.
Gaza y migración: dos temas que pueden dividirlo
Burnham ya marcó diferencias con Starmer por la guerra entre Israel y Hamás y por la devastación en Gaza. Condenó los ataques del 7 de octubre de 2023, pero sostuvo que el gobierno británico tardó demasiado en pedir un alto el fuego y abrió la puerta a nuevas sanciones contra israelíes implicados en la violencia en Gaza y en los asentamientos ilegales en Cisjordania.
Ese posicionamiento lo expone a críticas en dos frentes: grupos judíos reaccionaron con dureza, mientras sectores propalestinos lo cuestionaron por no calificar el bombardeo sobre Gaza como genocidio. En un partido ya golpeado por viejas acusaciones de antisemitismo y con fuerte apoyo de votantes musulmanes, el equilibrio será delicado.
La migración suma otra tensión. Burnham evitó mencionarla en su discurso de aceptación, aunque el tema ocupa un lugar central para muchos votantes y alimentó el avance de Reform UK en las últimas elecciones locales y regionales. Por ahora, dijo que seguirá la línea laborista: reducir la migración neta y endurecer el control sobre los cruces del Canal de la Mancha.
El desafío para Burnham no es solo llegar al poder, sino demostrar rápido que puede sostenerlo. Su arranque dependerá de si logra traducir entusiasmo político en resultados concretos antes de que la economía, la defensa y la agenda internacional le marquen el ritmo.