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El dia La Plata hace 12 horas 9 min de lectura

Mitos sobre la fertilidad y la reproducción asistida ante la crisis demográfica | El Dia

No es urgente decidir tener hijos. Sí es urgente informarse. La frase resume uno de los principales debates de la medicina reproductiva actual: en un mundo donde las personas retrasan cada vez más la maternidad y la paternidad por razones personale

Mitos sobre la fertilidad y la reproducción asistida ante la crisis demográfica | El Dia
Foto: El dia La Plata

No es urgente decidir tener hijos. Sí es urgente informarse. La frase resume uno de los principales debates de la medicina reproductiva actual: en un mundo donde las personas retrasan cada vez más la maternidad y la paternidad por razones personales, económicas, laborales y culturales, la biología continúa teniendo sus propios tiempos. La tecnología avanzó de manera extraordinaria, pero los especialistas advierten que no todo lo que circula sobre fertilidad y reproducción asistida coincide con la evidencia científica.

Durante años se instaló la idea de que los tratamientos de fertilidad podían resolver prácticamente cualquier dificultad reproductiva. Sin embargo, las técnicas de reproducción humana asistida (TRHA) ampliaron las posibilidades, pero no eliminaron los límites naturales de la edad ni garantizaron embarazos exitosos en todos los casos.

La discusión dejó de ser exclusivamente médica y pasó a formar parte de un fenómeno social más amplio. La disminución de la natalidad, el envejecimiento poblacional y los cambios en los proyectos familiares transformaron la manera en que las sociedades piensan la reproducción.

En Argentina, los datos muestran una modificación profunda del escenario. Según cifras citadas por especialistas en reproducción y análisis demográficos, en 2024 nacieron alrededor de 413.135 personas, una cifra cercana a la mitad de los nacimientos registrados en 2014. Además, la tasa global de fecundidad descendió hasta 1,23 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional estimado en 2,1.

LA EDAD, EL PRINCIPAL FACTOR QUE INFLUYE EN LA FERTILIDAD

Uno de los mitos más extendidos sostiene que hoy se puede tener hijos a cualquier edad gracias a la tecnología. Aunque los avances médicos cambiaron las posibilidades reproductivas, la edad continúa siendo uno de los factores más importantes, especialmente en las mujeres.

La fertilidad femenina tiene una característica biológica particular: las mujeres nacen con una cantidad determinada de óvulos que disminuye con el paso del tiempo. Cuando comienza la etapa reproductiva quedan cientos de miles de óvulos disponibles, pero esa reserva disminuye progresivamente hasta llegar a la menopausia.

El paso de los años no solamente reduce la cantidad de óvulos, sino también su calidad. A partir de los 35 años comienza un descenso más marcado y alrededor de los 40 años aumenta de manera significativa la posibilidad de alteraciones cromosómicas en los óvulos.

Diversos estudios citados por especialistas en reproducción señalan que la aneuploidía -una alteración en el número de cromosomas- aumenta con la edad materna, convirtiéndose en una de las principales causas de menor eficiencia reproductiva y de mayores dificultades para lograr embarazos evolutivos.

La postergación de la maternidad es una tendencia mundial y responde a múltiples factores. La disminución de embarazos adolescentes, la mayor participación femenina en el mercado laboral, la búsqueda de estabilidad económica, la dificultad para acceder a una vivienda y los cambios en las relaciones personales modificaron los tiempos en los que muchas personas deciden formar una familia.

Uno de los mitos sostiene que se puede tener hijos a cualquier edad con la tecnología

Especialistas en medicina reproductiva explican que en las últimas décadas cambió el perfil de quienes llegan a los consultorios. Mientras años atrás las pacientes eran más jóvenes, actualmente muchas consultas aparecen cerca de los 37 o 38 años, cuando las probabilidades naturales ya comenzaron a disminuir.

La médica especialista Natalia Tarducci, vinculada al área de fertilización asistida en la provincia de Buenos Aires, señaló que la edad es un factor determinante y recomendó que quienes tienen más de 35 años y buscan un embarazo consulten para evaluar su situación reproductiva.

El desafío, según los especialistas, consiste en diferenciar entre ampliar las posibilidades mediante la ciencia y creer que la medicina puede detener completamente el paso del tiempo. La reproducción asistida acompaña, pero no reemplaza la biología.

CONGELAMIENTO DE ÓVULOS: NO SIGNIFICA UNA GARANTÍA

El congelamiento de óvulos se convirtió en una de las herramientas más conocidas de la medicina reproductiva moderna. La técnica permite conservar óvulos para intentar utilizarlos en el futuro, pero alrededor de ella existe una expectativa que los especialistas consideran equivocada: pensar que criopreservar equivale a asegurar una futura maternidad.

La vitrificación ovocitaria es una estrategia preventiva que puede ser útil, especialmente cuando se realiza a edades donde la calidad de los óvulos todavía es favorable. Sin embargo, el resultado depende de múltiples variables: la edad al momento del procedimiento, la cantidad de óvulos obtenidos, la calidad embrionaria y las condiciones médicas generales.

Uno de los errores más frecuentes es creer que se puede congelar cuando sea porque la tecnología lo permite. En realidad, cuanto más tarde se realiza la preservación, menor puede ser la calidad de los óvulos disponibles.

Los especialistas remarcan que congelar óvulos no debe interpretarse como una promesa de embarazo futuro, sino como una herramienta que puede aumentar las posibilidades frente a una eventual búsqueda reproductiva posterior.

La postergación de la maternidad también generó un aumento de consultas por preservación de fertilidad. Muchas mujeres buscan conservar una posibilidad ante un contexto donde los proyectos laborales, económicos o vinculares retrasan la decisión de tener hijos.

La reproducción asistida permitió modificar algunos límites, pero también abrió nuevos debates. La medicina puede conservar células reproductivas, pero no puede garantizar que una persona encuentre el momento personal adecuado ni que todos los tratamientos tengan éxito.

La recomendación más frecuente de los especialistas es informarse antes de llegar a edades donde las probabilidades comienzan a reducirse de manera más marcada. El conocimiento temprano permite tomar decisiones con más herramientas.

Tratamientos de fertilidad: avances importantes, pero sin resultados asegurados

Otro mito instalado es que si una persona no puede tener hijos, hace un tratamiento y listo. La realidad es que las técnicas de reproducción humana asistida tienen diferentes niveles de complejidad y resultados variables.

La fertilización in vitro, la inseminación artificial y la donación de gametos ampliaron las posibilidades de muchas personas, pero ningún procedimiento ofrece una garantía absoluta de embarazo.

Los resultados dependen de múltiples factores: edad, diagnóstico, calidad de óvulos y espermatozoides, condiciones del útero y respuesta individual al tratamiento.

La ovodonación es uno de los ejemplos más claros de cómo la ciencia permitió avanzar en casos donde la calidad ovocitaria representa una dificultad. Especialistas explican que muchas veces la limitación no está en la capacidad del útero para gestar, sino en la calidad de los óvulos.

Investigaciones citadas en ámbitos de medicina reproductiva indican que un útero sano puede llevar adelante un embarazo con embriones provenientes de óvulos propios o donados, incluso en mujeres mayores, siempre que exista una evaluación médica adecuada.

Sin embargo, los embarazos a edades avanzadas requieren controles más estrictos. La edad puede aumentar el riesgo de complicaciones como hipertensión gestacional, diabetes durante el embarazo, parto prematuro o problemas asociados a anomalías cromosómicas.

La Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva considera la ovodonación dentro de determinados criterios médicos, aunque el debate sobre los límites de edad continúa abierto entre especialistas por razones clínicas y éticas.

La medicina reproductiva enfrenta así un equilibrio permanente: acompañar los deseos de formar una familia y, al mismo tiempo, evaluar las condiciones de salud necesarias para reducir riesgos.

LA BAJA NATALIDAD Y UN CAMBIO PROFUNDO EN LA SOCIEDAD ARGENTINA

La discusión sobre fertilidad también está vinculada con la caída de los nacimientos. La disminución de la fecundidad no puede explicarse únicamente por causas médicas, porque responde a transformaciones económicas, sociales y culturales.

En Argentina, el envejecimiento poblacional ya comenzó a modificar la estructura de la sociedad. Algunos análisis señalan que existen alrededor de 60 adultos mayores por cada 100 niños y que el 57% de los hogares no tiene menores de edad, frente al 44% registrado en 1991.

Esta transformación tiene consecuencias en distintos ámbitos: sistemas educativos, mercado laboral, políticas públicas y servicios de salud.

La menor cantidad de nacimientos también modificó la organización sanitaria. El cierre de algunos servicios de maternidad fue relacionado con una caída sostenida de la demanda obstétrica y con una reorganización de los recursos hacia otras áreas médicas.

El fenómeno no es exclusivo de Argentina. En América Latina y otras regiones del mundo se observa una disminución sostenida de la tasa global de fecundidad.

La postergación de la maternidad y la paternidad no responde simplemente a una decisión individual. Las condiciones sociales influyen de manera directa: conseguir empleo estable, acceder a una vivienda, compatibilizar crianza y trabajo y contar con redes de cuidado son factores centrales.

Por eso, los especialistas señalan que aumentar los tratamientos de fertilidad no necesariamente aumenta los nacimientos. La tecnología puede ayudar a quienes desean tener hijos, pero no modifica por sí sola las razones por las cuales muchas personas retrasan o abandonan ese proyecto.

La baja natalidad es, entonces, un fenómeno complejo donde intervienen biología, economía, cultura, género y organización social.

INFORMARSE ANTES DE DECIDIR: EL NUEVO DESAFÍO REPRODUCTIVO

La reproducción asistida transformó la vida de miles de personas y permitió cumplir proyectos familiares que décadas atrás eran imposibles. Pero su expansión también exige abandonar ideas simplificadas sobre sus posibilidades.

La fertilidad no es una cuestión únicamente médica. Está atravesada por decisiones personales, oportunidades sociales y condiciones de vida.

El mayor consenso entre especialistas es que la información temprana permite tomar mejores decisiones. Conocer cómo funciona la fertilidad, qué opciones existen y cuáles son sus límites evita falsas expectativas.

La frase no es urgente decidir tener hijos, pero sí informarse resume el nuevo escenario: la libertad reproductiva requiere conocimiento.

En una sociedad donde las familias son cada vez más diversas y los tiempos personales cambiaron, la medicina reproductiva ocupa un lugar central. Pero el desafío no consiste solamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en garantizar que las personas puedan decidir con información, acompañamiento y acceso.

Porque detrás de cada tratamiento no hay solamente un diagnóstico médico: hay un proyecto de vida.

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