Inventó un mate, vendió 500.000 y se asoció con La Martina para llevar su yerba al polo internacional
Nicolás Tiferes creó Mathienzo y apunta al mundo con el deporte
Nicolás Tiferes es diseñador industrial, carrera a la que llegó casi por decantación natural, ya que desde chico sintió una gran atracción por crear objetos o marcas. Hoy está al frente de Mathienzo, una marca de yerba y productos relacionados con el mate como el polvo matcha o el agua tónica, que además tienen un target muy exclusivo: el mundo internacional del polo.
Tiferes entró a trabajar como cadete a La Martina y trabajando allí se recibió de diseñador industrial, carrera que le sirvió para apoyar su vocación por crear algún objeto innovador. Quería crear productos que aportaran valor y resolvieran necesidades concretas, le contó a LA NACION. Así fue cómo en 2022 creó la marca de yerba Mathienzo, pensada como un producto premium y para el mercado de exportación.
Consiguieron un molino yerbatero de la localidad de Oberá, en Misiones, pleno centro yerbatero de la provincia, que se las produce y envasa a fasón. Con el que primero trabajaron en la molienda y el estacionamiento adecuado para el producto que buscaban lanzar.
Pero su llegada al mundo del mate arrancó antes, con otro producto que tras un cuidadoso estudio terminó siendo su primer suceso: el mate de silicona. En el año 2012, diez años antes de lanzar la yerba, en un momento donde la mayoría de los mates eran de calabaza o lata, Tiferes vio una oportunidad de innovar ahí donde todo el mundo suele ser muy conservador.
Ese desarrollo le llevó varios meses, incluyendo la investigación, los primeros bocetos que hizo en la servilleta de un bar en Barrio Norte, hasta pasar a los modelos 3D y la selección de materiales. Cuando dieron con el mate que les parecía que iba a ser novedoso, pero a la vez utilitario y aceptado por el consumidor, empezaron los ensayos prueba-error sobre calidad, resistencia y terminación y se lo fueron a ofrecer primero a clientes corporativos: lograron aceptación. El resultado fue un éxito y terminaron vendiendo 500.000 unidades en los primeros cinco o seis años.
Llegó un momento que ya habíamos vendido todos los mates que podíamos pero teníamos una cartera de clientes importante y dijimos: ¿Cómo seguimos? Es como Nespresso, que dijo: el negocio no es la máquina de café, es la cápsula, y después del mate fuimos para la yerba", relató mientras hace unos días atendía el stand en la feria Caminos & Sabores, que se realizó en BA Ferial. En esa feria, casi 100 marcas de yerba mate se mostraron a los consumidores y clientes empresarios, con propuestas muy distintas que buscan agregarle un relato a uno de los productos más arraigados en el corazón de los argentinos.
También comprendí que la gran oportunidad no estaba sólo en vender yerba mate en su formato tradicional, sino en llevar la hoja a múltiples formas de consumo, respaldados por años de experiencia desarrollando una yerba mate de alta calidad, explicó Tiferes. Así fue como nacieron productos como el Mathienzo Tonic, un agua tónica a base de yerba mate. Otros desarrollos: el polvo de pura hoja de yerba mate, que se vende para saborizar o como condimento en bebidas e infusiones y hasta el alfajor de yerba mate, desarrollado con Dulce de Leche & Co.
Con la innovación nuevamente como motor, posicionamos a Mathienzo en un lugar diferente dentro de la categoría y sentamos las bases para seguir desarrollando nuevas formas de acercar la yerba mate a más personas, mercados y momentos de consumo, explicó Tiferes.
La yerba no se encuentra en cualquier supermercado: como otras marcas chicas de yerba mate, se manejan en canales digitales, y también en venta directa a empresas (B2B). Además, exportamos a Chile, nuestro principal mercado internacional, Australia, Tailandia, República Checa y Rusia, indicó su creador. Actualmente tienen una producción y venta de unos 35.000 kilos anuales.
Y para impulsar a la marca en el mundo internacional del polo, Tiferes se asoció con Lando Simonetti y Adrián Simonetti, chairman y CEO global de La Martina, respectivamente. Los Simonetti arrancaron como mentores de Tiferes, a quien le dieron uno de sus primeros trabajos como cadete y de quien observaron su pasión y ganas de crear. Y ahora son socios minoritarios en el emprendimiento.
Más allá del vínculo societario, compartimos una misma visión. El concepto sobre el que estamos trabajando es que el mate forma parte del equipamiento técnico del polista. Así como están la montura, el casco o el taco, también está el mate. No solo por su funcionalidad, sino porque representa la conexión con el origen, la identidad y los valores de este deporte, explicó.
Ese enfoque resignifica al mate: deja de ser simplemente una infusión para convertirse en un símbolo cultural que acompaña al polista dentro y fuera de la cancha, en cualquier parte del mundo, agregó. Como dice Lando Simonetti: No somos una marca más de yerba mate; somos la yerba del polo, cuenta Tiferes.
Otra innovación donde se metió es en tokenizar una partida de yerba mate. Desarrollamos el primer proyecto de tokenización aplicado a la categoría, permitiendo que personas puedan participar económicamente del crecimiento de una partida de yerba mate estacionada, relató. Lo que más me sorprendió fue entender que, gracias a una tecnología como la tokenización, la marca podía aparecer en el celular de una persona en cualquier parte del mundo que quizás nunca había oído hablar de la yerba mate, amplió Tiferes.