Se despide de los mundiales el más grande de todos los tiempos
Cuando se inicie el Mundial 2030, cuyo partido inaugural se haría en Argentina, Lionel Messi tendrá 43 años. No hubo hasta aquí anuncios oficiales de retiro, y tratándose de Messi todo es posible, pero la lógica indica que hoy jugará su último partido mundialista.
De ser así, esta tarde asistiremos a la última función en mundiales del mejor futbolista de todos los tiempos.
Tanto ha conseguido Messi en su carrera, que el veredicto final no depende del resultado de la final ante España.
Es demasiado grande el legado que construyó Messi en más de 20 años de carrera, como para que el balance pueda modificarse en un solo partido.
Con una copa del mundo o con dos, Messi dará la última función con la celeste y blanca, como dueño de centenares de récords que llevará muchos años quebrar, si es que alguien los quiebra alguna vez.
Messi ya es el jugador de fútbol que más títulos obtuvo en la historia, es en Argentina quien más partidos jugó, quien hizo más goles, quien más veces fue capitán, quien más asistió, quien más partidos ganó. Similares marcas tiene a nivel mundial, en selecciones y en clubes.
Sus registros son asombrosos, y aunque es superado en algunos pocos detalles puntuales, el conjunto de indicadores estadísticos lo eleva por encima de todos con abismal diferencia.
Pero Messi y su fútbol no pueden reducirse a números.
Messi es un jugador de talento extraordinario, de magia, de efectividad, de superioridad abrumadora.
Es el amo de las hazañas, los goles imposibles, los finales de película.
Y es también un ejemplo de superación, de humildad, de compañerismo, de entrega, de corazón.
Resistió críticas, resistió derrotas, resistió el paso del tiempo, y al final destrozó a todos sus enemigos.
Curiosamente, en su mejor momento físico los grandes triunfos le fueron esquivos con la Selección Argentina, y cuando todos pensaban que la historia se cerraba con esa espina, lo ganó todo y arrasó a una edad en que la mayoría de sus colegas cuelgan los botines.
Aquí un sintético repaso de sus seis participaciones mundialistas.
Alemania 2006:
Su primer Mundial. Anotó un gol frente a Serbia y Montenegro, convirtiéndose en el jugador argentino más joven en marcar en una Copa del Mundo. Argentina llegó hasta los cuartos de final. En el partido en que Argentina quedó eliminada, fue dejado en el banco de suplentes. ¿Habría cambiado la historia si entraba? Será por siempre una pregunta sin respuesta.
Sudáfrica 2010:
Bajo la dirección técnica de Diego Maradona, el equipo alcanzó los cuartos de final. En este torneo, Messi jugó muy bien, pero por esas cosas del fútbol no pudo convertir goles.
Brasil 2014:
Logró el subcampeonato tras perder la final ante Alemania. Messi marcó 4 goles (frente a Bosnia, Irán y un doblete a Nigeria). Su rendimiento fue de mayor a menor, pero igualmente fue galardonado con el Balón de Oro como el mejor jugador del torneo.
Rusia 2018:
La selección fue eliminada en octavos de final por Francia, la eventual campeona. Messi aportó un gol decisivo ante Nigeria en la fase de grupos, pero el caos del equipo lo opacó todo.
Qatar 2022:
Su consagración máxima. Brilló de principio a fin. Lideró a Argentina a conquistar su tercer título mundial, anotando 7 goles en el torneo (incluyendo un doblete en la histórica final contra Francia). Fue elegido nuevamente el mejor jugador del certamen.
2026:
Disputa su sexto Mundial, donde condujo al equipo otra vez a la final, con 8 goles que pueden ser más si hoy anota. Messi, que tiene casi todos los récords de precocidad, les suma en esta edición los récords de longevidad y vigencia. No quedan ya palabras para describirlo.
Hay miles de voces que ya se levantan para pedir que juegue al menos el primer partido del Mundial 2030, aunque sea de manera simbólica, para plantar bandera en siete mundiales y recibir allí su gran despedida. Parece casi una crueldad, porque ya no se le puede pedir nada más.
En todo caso, que sea él quien lo decida, sin presiones ni ruegos de por medio.
Se ganó el derecho a decidir su destino, a irse cuando quiera y como quiera.
Independientemente de cuándo suceda eso, sólo se podrá decirle gracias.