Brasil ordenó la prisión preventiva de un argentino acusado de realizar gestos racistas
La Justicia del estado de Bahía dispuso la captura internacional de un turista argentino, señalado por presuntos actos de discriminación racial contra un trabajador durante la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra.
La Justicia del estado brasileño de Bahía dictó la prisión preventiva de Sebastián Fernando Ayala, un ciudadano argentino acusado de realizar gestos racistas contra un empleado afrobrasileño en un restaurante de Morro de São Paulo, durante la jornada en la que se disputó la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra.
Como el imputado ya había regresado a Buenos Aires, las autoridades brasileñas solicitaron su captura internacional para que responda ante la Justicia por los hechos investigados.
Según la resolución del juez Marcelo Lagrota, la conducta atribuida al acusado constituye una grave afectación a la dignidad humana y se encuadra en el delito de injuria racial, una figura penal que en Brasil contempla penas de hasta cinco años de prisión.
RACISMO DURANTE COMEMORAÇÃO | Justiça determinou a prisão preventiva de Sebastian Fernando Ayala, que deixou o Brasil poucas horas após o episódio e retornou para Buenos Aires. Crédito: redes sociais pic.twitter.com/WxWqMkbVaI
Agenda do Poder (@agendadopoder) July 18, 2026
La investigación sostiene que Ayala habría realizado gestos imitando a un mono dirigidos a un trabajador del restaurante mientras celebraba la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial. El episodio fue registrado por otro empleado del establecimiento y el video quedó incorporado como una de las principales pruebas del expediente.
Los investigadores también determinaron que el argentino había ingresado a Brasil el 10 de julio y tenía previsto regresar el 19, aunque decidió adelantar su vuelo pocas horas después del incidente. Registros de cámaras de seguridad permitieron reconstruir su paso por el aeropuerto de Salvador, lo que impulsó el pedido de medidas cautelares y, posteriormente, la orden de captura internacional.
La causa continúa en manos de la Comisaría de Cairú, que sigue recolectando pruebas y testimonios para avanzar con la investigación, en un contexto en el que Brasil mantiene una política de fuerte persecución de los delitos relacionados con la discriminación racial.