La Ribera: una excepción que puede comprometer el futuro de Resistencia
Señor director de NORTE:
La reciente aprobación de una ordenanza de excepción, impulsada por el intendente y acompañado por los concejales oficialistas, para autorizar un conjunto habitacional en el barrio La Ribera debe ser analizada como una decisión que involucra planeamiento urbano, riesgo hídrico, ambiente, participación ciudadana y el futuro de Resistencia.
La ciudad necesita inversión, vivienda y empleo, pero también necesita reglas claras, planificación y respeto por su realidad ambiental.
Resistencia creció entre lagunas, riachos, humedales y el valle de inundación del Río Negro. Ese sistema natural cumple una función esencial para retener agua, permitir escurrimientos y evitar inundaciones.
El Código Ambiental de Resistencia reconoce al agua como bien de incidencia colectiva y establece que ríos, riachos y lagunas forman parte del sistema de drenaje hídrico natural de la ciudad. Por eso, intervenir sobre estos sectores exige máxima prudencia técnica, ambiental e institucional.
El propio expediente del proyecto advierte cuestiones preocupantes. La obra fue impulsada por vía de excepción para otorgar factibilidad de uso y localización a viviendas colectivas.
El informe técnico señala que el uso propuesto no tiene localización permitida, que excede indicadores urbanos y que se ubica en una zona de restricción severa por riesgo hídrico.
El informe indica que la propuesta no cumple con determinadas condiciones vinculadas a posibles obstrucciones a nivel de terreno natural. También sostiene que, por escala e impacto, correspondía la intervención de la Dirección General de Gestión Ambiental y eventualmente un Estudio de Impacto Ambiental conforme al Código Ambiental Municipal.
Cuando una obra puede alterar escurrimientos, afectar humedales, modificar condiciones de drenaje, presionar sobre servicios o aumentar riesgos urbanos, corresponde realizar un verdadero procedimiento ambiental: Estudio de Impacto Ambiental, intervención de las áreas técnicas competentes, acceso público a la información y audiencia pública.
No alcanza con aprobar una excepción en el Concejo.
La audiencia pública es una garantía democrática
La audiencia pública es el ámbito donde vecinos, profesionales, universidades, colegios técnicos, organizaciones ambientales y especialistas pueden conocer el proyecto, hacer observaciones y advertir impactos que muchas veces no aparecen en un plano de obra.
La Resolución 303/17 de la Administración Provincial del Agua fue dictada justamente para ordenar las zonas de riesgo hídrico en el Área Metropolitana del Gran Resistencia.
En zonas sensibles, las obras no deben generar impactos ambientales negativos ni impedir la evacuación normal de las crecientes. Resistencia ya conoce las consecuencias de haber ocupado lagunas, rellenado reservorios y avanzado sin planificación sobre áreas ambientalmente frágiles. Muchas inundaciones que sufrimos son el resultado de malas decisiones urbanas acumuladas durante décadas. Por eso preocupa que la excepción se convierta en método de gobierno.
Cuando se exceptúan normas de planeamiento, ambientales e hídricas sin el debido proceso técnico y participativo, se debilita el sistema de reglas que protege a toda la ciudad. También se genera malestar en la actividad de la construcción y en los profesionales.
Quien cumple la norma, respeta indicadores y presenta proyectos de menor impacto se encuentra con exigencias estrictas; mientras otros emprendimientos de mayor impacto avanzan por excepción. Eso afecta la seguridad jurídica, la transparencia y la confianza en el Estado municipal.
Resistencia necesita crecer, pero con planificación. Necesita vivienda e inversión, pero sin comprometer su sistema hídrico ni repetir errores que después pagan los vecinos cuando el agua entra a sus casas.
El debate de fondo es qué ciudad queremos dejar: ¿una que siga resolviendo por excepción, o una ciudad que respete sus normas, su ambiente y su futuro?
GUILLERMO MONZÓN
(ARQUITECTO)
CONCEJAL DE RESISTENCIA