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Política
La voz hace 15 horas 6 min de lectura

Llaryora-Milei: $ 450 mil millones en la caja, y todo por definir hacia 2027

Llaryora salió del listado de los gobernadores castigados por el Gobierno libertario justo en la antesala del armado electoral. El PJ cordobés exagera las implicancias políticas del acuerdo económico. La oposición cordobesa, en una duda persistente.

Llaryora-Milei: $ 450 mil millones en la caja, y todo por definir hacia 2027
Foto: La voz

La última semana del Mundial incluyó movimientos políticos elocuentes en Córdoba. El más relevante fue el cambio de estatus del gobernador Martín Llaryora en los registros de la Casa Rosada: salió del listado de los gobernadores castigados y pasó a la nómina de aquellos con quienes el Gobierno de Javier Milei tiene interés en negociar algo.

Los términos políticos de esa discusión se desconocen, pero sus implicancias quedarán a la vista en los próximos meses.

Mientras tanto, el PJ cordobés exagera el significado del acuerdo económico hasta el punto de afirmar que Karina Milei no pondrá especial esfuerzo en la disputa por la gobernación mediterránea, y la oposición local lo minimiza al extremo de desconocer la relevancia de las señales de la Nación hacia Llaryora y los efectos facilitadores que tuvo para el Gobierno de Córdoba el ascenso de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete.

Muy posiblemente, ambas reacciones estén alentadas por el Colo, muy conocido por decirle a cada quien lo que quiera escuchar.

Los términos económicos de este diálogo sí se exhiben: en los hechos, la Nación puso sobre la mesa de discusión con Córdoba todas las cartas que Milei ofrece a los gobernadores amigos, que son siempre acotadas. Córdoba nunca había sido de la partida.

El menú para el Panal incluyó un anticipo de coparticipación de $ 400 mil millones, el pago de una deuda del Consenso Fiscal por $ 35 mil millones en siete cuotas (llegaron tres); la promesa de enviar a la Caja de Jubilaciones $ 20 mil millones en julio (dos cuotas del pago a cuenta acordado ante la Corte) y un primer ATN para la administración Llaryora, por $ 5 mil millones. En el Panal aseguran que Milei rompió el chanchito y que en agosto llegará otro ATN.

Rescate en el Palacio

Sigue pendiente de resolución pero en plena negociación otro pedido de la Provincia a la Nación: la autorización de una operación financiera de hasta U$S 120 millones para la Municipalidad de Córdoba.

Es lo que necesita Daniel Passerini para cancelar lo que queda de la asfixiante deuda externa de la ciudad, y para atender los vencimientos de las colocaciones en pesos que vino realizando para cubrir los U$S 125 millones que ya pagó en estos dos años y medio: un verdadero berenjenal financiero que hasta ahora no hizo más que agravarse. El 28 de julio, el municipio debe enfrentar un vencimiento por $ 50 mil millones. En septiembre debe pagar otros U$S 25 millones.

Está clarísimo que el diálogo comenzó por los números urgentes. También es evidente la imperiosa necesidad de recursos de la Provincia de Córdoba y el bálsamo que representa el equivalente a un mes extra de recaudación propia para las arcas provinciales, y municipales, puesto que los recursos se comparticiparán a través del Fondo Federal de los municipios y comunas.

Lo cierto es que si Milei no necesitara nada de Llaryora, no hubiese cedido un peso: hay 10 provincias que siguen sin una gota de agua en pleno desierto; entre ellas, Buenos Aires.

En el peronismo se manejan otras hipótesis que la del gran acuerdo político. La primera es que al Gobierno libertario no le sobra nada en términos electorales y quiere terminar con la idea de que la Nación discrimina a Córdoba, como ocurrió durante el kirchnerismo. O peor: nunca se habían cortado de cuajo los envíos a las provincias que no transfirieron sus cajas jubilatorias.

La segunda es que apunta a garantizar los votos de los llaryoristas y de Alejandra Vigo para que por la vía que sea, suspensión o eliminación se impidan las Paso en 2027, de modo que se dificulte el armado del peronismo nacional. Este argumento es insuficiente, porque el PJ cordobés siempre rechazó las Paso y no sería razonable que las apoye ahora.

Más allá de los fondos, la principal satisfacción del Panal es el razonamiento más elemental del sentido común: se trata de una señal política de que para la Nación, el Gobierno de Córdoba no es un obstáculo ni un adversario con el que no pueda acordar respaldos mutuos. Es todo lo que pretende el PJ cordobés, que actúa como si la reelección de Milei fuese un hecho y le prende velas a Mauricio Macri o a Juan Schiaretti para que el tránsito por la primera vuelta nacional no le resulte tan incómodo.

En simultáneo, Llaryora anunció el ascenso de Manuel Calvo como jefe de Gabinete, con el propósito explícito de actuar en espejo con la gestión libertaria y encumbrar a quien mantiene el vínculo con Santilli y con los intendentes cordobeses. El gobernador divide su tiempo casi por igual entre las giras por el interior y las recorridas por los barrios de la Capital: campaña a pleno, aún durante el Mundial.

Todos esos movimientos se complementan con otras señales confusas en el escenario opositor. El radicalismo no habilitó a Rodrigo de Loredo a definir el posicionamiento partidario en 2027, nadie llevará el sello de La Libertad Avanza en la elección municipal de Marcos Juárez y la incertidumbre sobre el significado del acuerdo Nación-Provincia provoca interrogantes generalizados. De momento, el único que sostiene estar convencido de que Milei quiere tener un gobernador libertario en Córdoba es el propio Gabriel Bornoroni, el casi seguro candidato.

Alerta Natalia

Los movimientos de Llaryora en relación con Milei también se observan con mucho detenimiento en las oficinas de Natalia de la Sota. La diputada profundiza relaciones con casi todos los sectores del peronismo nacional que coinciden en que el kirchnerismo debe quedar atrás, arma equipos de estudio de políticas nacionales y hasta ahora se abstuvo de intervenir explícitamente en la escena provincial. Cuando cuestiona al llaryorismo, lo hace por sus posicionamientos ante temas nacionales.

Pero De la Sota que nunca habló con Llaryora desde que este es gobernador advierte que si el cordobesismo avanza hacia un acuerdo pleno con Milei, saldrá a buscar el porcentaje del peronismo que quedará sin representación ante esa circunstancia en la elección provincial. En la elección legislativa de 2025 sacó el 8,75% de los votos.

Tal vez sea otra de las tareas que tenga que encarar el nuevo jefe de Gabinete. El llaryorismo hizo costosos acuerdos con sectores de otros partidos por un aporte de votos infinitamente menor, y su pragmatismo por lo general no va en contra de la lógica electoral.

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