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La voz hace 15 horas 5 min de lectura

Messi, frente al destino: la final que nunca imaginó y el país que quiso arrebatárselo

El capitán argentino disputará ante España, el seleccionado que intentó nacionalizarlo cuando era un adolescente, lo que podría ser su último partido en un Mundial. Una historia cargada de simbolismos, emociones y cuentas pendientes.

Messi, frente al destino: la final que nunca imaginó y el país que quiso arrebatárselo
Foto: La voz

El pulso del Mundial. Messi, frente al destino: la final que nunca imaginó y el país que quiso arrebatárselo

El capitán argentino disputará ante España, el seleccionado que intentó nacionalizarlo cuando era un adolescente, lo que podría ser su último partido en un Mundial. Una historia cargada de simbolismos, emociones y cuentas pendientes.

El destino, a veces cruel e inevitable, quiso que el que quizá sea el último partido de Lionel Andrés Messi con la selección argentina en un mundial tenga que ser frente a España.

Esa misma España que, cuando el crack rosarino era apenas un adolescente, tenía todo preparado para nacionalizarlo y que jugara para su selección. Sin embargo, se encontró con el deseo inquebrantable del hoy capitán argentino, que siempre quiso vestir la camiseta de su país. Aunque se fue muy chico a Barcelona, jamás perdió ese sueño de ponerse la celeste y blanca.

La AFA actuó con rapidez. En 2004, dirigentes, entrenadores, administrativos y el entonces presidente, Julio Grondona, hicieron todo lo necesario para asegurar que aquel pequeño talento que deslumbraba en La Masía representara a la Argentina. Y así fue: durante dos décadas, Messi se convirtió en el emblema de la selección.

El destino vuelve a cruzar los caminos. Este domingo, en la final del Mundial 2026, Messi enfrentará a España: el país que lo recibió, que lo vio crecer y donde construyó una carrera irrepetible. En Barcelona ganó decenas de títulos y, hace apenas unas horas, volvió a demostrar el cariño que siente por el club al afirmar que siempre desea que le vaya bien.

Barcelona ocupa un lugar enorme en el corazón de Messi, en su vida. Allí creció, se desarrolló y desde allí conquistó el mundo. Pero este domingo deberá enfrentar justo a la selección que representa al país donde se convirtió en leyenda y que pretendía que jugara con sus colores, en lugar de la celeste y blanca que eligió.

Lionel Andrés Messi cerrará en Nueva Jersey un mundial sensacional. El fútbol todavía le reserva, al menos, 90 minutos más para intentar coronar con otro título una Copa del Mundo en la que volvió a hacer goles, dio asistencias y, a los 39 años, ratificó que sigue siendo una leyenda viva. Como él mismo le dijo a Lionel Scaloni después del partido frente a Inglaterra, aunque referido a lo hecho por el equipo que capitanea: es historia pura del fútbol.

Cuando al entrenador argentino le preguntaron el viernes si este sería el último mundial de Messi, respondió que esa era una pregunta que debía contestar el propio capitán. Días antes, sin embargo, Scaloni había dejado entrever que, si dependiera solo de sus condiciones futbolísticas, físicas y mentales, Messi podría jugar todo el tiempo que quisiera.

Claro que el próximo mundial lo encontraría con 43 años. Pero hay algo que hace difícil imaginar un final: a Messi le encanta jugar al fútbol. La pelota lo enciende, lo motiva, lo apasiona. Por eso resulta imposible saber hasta cuándo seguirá vistiendo la camiseta número 10 de la selección argentina.

Mientras tanto, continúa brillando. Nunca deja de sorprender. Su magia permanece intacta, al igual que su ambición y su espíritu competitivo. Sigue siendo protagonista, determinante y necesario para su equipo.

Lo fue en todos los partidos de este mundial. En algunos brilló de principio a fin y en otros apareció en los momentos decisivos, como frente a Inglaterra o Egipto, manejando el ritmo del partido desde la derecha y resolviendo cuando el equipo más lo necesitó.

La final promete ser una auténtica fiesta del fútbol. Se enfrentarán, para muchos, los dos mejores seleccionados del momento, tras eliminar con autoridad a Inglaterra y a Francia, respectivamente, en semifinales. Argentina debió esforzarse un poco más, mientras que España mostró una superioridad marcada sobre los franceses. Pero, en ambos casos, el pase a la final fue ampliamente merecido. Las dos selecciones tuvieron momentos en el torneo, aunque con mayor regularidad Argentina.

Aun así, si hay algo que distinguirá esta final será la presencia de Messi. Todos los ojos estarán puestos en él: un futbolista, una leyenda viviente, que despierta admiración y respeto en todo el planeta. Eso, por sí solo, ya le da un plus a una Argentina que, con el Messi que eligió vestirse de celeste y blanca, va por todo.

Del otro lado estará España: el país que lo acogió cuando era un niño, que lo vio crecer y donde Barcelona hizo posible el tratamiento médico que necesitaba para desarrollar todo su potencial.

Como si eso fuera poco, también será un partido especial para Lionel Scaloni. El entrenador argentino inició su camino al frente de la selección en el torneo de LAlcúdia, justamente en España. Además, vive allí desde hace años, conoce profundamente el fútbol español y buena parte de su familia reside en ese país.

Tanto Messi como Scaloni mantienen vínculos personales con integrantes del seleccionado español. Por eso, además de una final del mundo, este será también un partido cargado de historias, afectos y simbolismos.

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