Por qué el Cuti Romero es el marcador central total
Agresividad, inteligencia táctica, liderazgo y una capacidad única para defender y construir juego explican el impacto del cordobés en la Selección argentina. Formado en los picados de barrio Las Flores, luego en Belgrano y consolidado en Europa, el
El Cuti se formó en los picados de barrio Las Flores, sabe que para ganar hay que imponerse. Se destacó de pibe en San Lorenzo de Córdoba y Belgrano y hoy ocupa un lugar de privilegio absoluto en la estructura de la Selección argentina, reclamando su espacio con la autoridad de quien domina todos los registros del juego. Un modelo de marcador central al que muchos consideran el mejor en su puesto. En la previa a la final del Mundial 2026, cuando la Scaloneta defiende su corona ante España, en Perfil Córdoba analizamos las razones por las cuales el Cuti está en ese sitial de los privilegiados.
El defensor cordobés es una presencia que transforma el área en un territorio propio, provocando el acierto colectivo mediante una agresividad táctica constante.
Reúne los tres perfiles del puesto.
En términos técnicos, se dice que hay tres tipos de marcadores centrales: central candado, central habilidoso o central imperial. Para darles un ejemplo, el neerlandés Virgil Van Dijk (Liverpool) pertenece al primer grupo, el inglés John Stones (Manchester City) al segundo grupo, y el uruguayo Ronald Araujo (Barcelona) al tercero.
Van Dijk es sobresaliente en tareas defensivas, sabe asociarse, destacado en el juego aéreo. Stones se destaca por su capacidad ofensiva en generar situaciones de ventaja para su propio equipo; posee un muy buen primer pase y se destaca por su elevada participación en la construcción de juego; incide en la creación de juego, y Araujo es intenso, tiene una gran condición física y sobre-
sale por su gran rendimiento para recuperar la pelota.
¿Y el Cuti? El cordobés Leonardo Felicia es miembro del cuerpo técnico de la selección de Nicaragua, se destaca en el análisis táctico, tan es así que tiene tres libros escritos sobre conceptos y modelos de juego, y, entre otras cosas, fue entrenador de Romero en las inferiores de Belgrano y no duda. El Cuti es el mejor central del mundo... cumple en sus estadísticas, llevándolo al máximo prácticamente a todas. Cuti entra dentro de los tres perfiles de centrales, el imperial, el candado y el habilidoso. Porque si hablamos de capacidad defensiva, de la posibilidad de jugar duelos en espacios cortos como sería Van Dijk, entra a la perfección.
Duelos aéreos, recontra, entra a la perfección. Disputa, intercepciones, anticipo; en todas entra a la perfección. Vamos a lo habilidoso: Cuti tiene pase corto, pase largo, pase que supera línea, tiene pase gol, pase a la espalda de la defensa, tiene pase diagonal, tiene pase diagonal a la espalda de la defensa, destaca Felicia.
El mejor defensor del mundo.
La evolución de Cristian Romero representa la consolidación de un central total que integra todas las virtudes posibles en su puesto. La historia de é se gestó en el corazón de San Lorenzo de Córdoba, un club que prioriza la contención social y el bienestar de su comunidad en el sur de la ciudad. En ese entorno, rodeado de solidaridad y meriendas compartidas descubrió su sendero. Ya desde entonces, cuenta, era polifuncional desde el fondo. Se ponía el equipo al hombro. De esa manera, en Belgrano le abrieron las puertas, y luego se destacó en Europa, primero en la liga italiana, donde fue premiado como el mejor defensor de Italia, y posteriormente en Inglaterra.
Nunca dejó de aprender del juego del central. Y en eso se basa, también su superioridad. Mientras la mayoría de los centrales pertenecen a una categoría específica, el cordobés habita en todas simultáneamente.
En ese marco, Felicia explica que Romero posee la capacidad defensiva y la firmeza en duelos cortos, destaca su faceta como constructor de juego, equiparándolo con los defensores más hábiles del planeta por su criterio en la distribución, y ese dominio conceptual le permite ejecutar acciones de alta complejidad, como demorar el envío para encontrar al compañero mejor ubicado o dirigir la pelota hacia el sector opuesto a la presión rival.
Entonces, Felicia dice que Cuti alcanza la excelencia: Conceptualmente es muy bueno. Da pases al lado opuesto de donde entra la presión, da pase fuerte para que reboten y encuentre un espacio libre. Esto de ser completo le permite establecer esas comparaciones y ponerlo arriba.
Y este cronista se suma. Después es una cuestión de gustos, pero en el partido de semifinales ante Inglaterra (más presión que esa imposible), el cordobés fue la figura con estadísticas que sobresalen y no dejando mover a Harry Kane, quizás el mejor centrodelantero del mundo. En la final se enfrentará a otro tipo de atacantes. Cuti sabe de qué se trata.
Romero llegó al Mundial entre algodones. Por eso, también su rendimiento fue de menor a mayor; aunque ese menor nunca haya sido de menos de 6. Pero lidió en los primeros juegos con esas molestias y volvió a ponerse a ritmo. En esta etapa de eliminación directa mostró esa jerarquía que antes referenciamos. El éxito del Cuti también genera un impacto positivo en los pibes cordobeses. Sí, se puede soñar querer ser Messi o Julián Álvarez, pero también podes formarte como defensor y ser un Cristian Romero.
Hoy, plenamente integrado en la historia grande de Argentina, Cristian Romero es el símbolo de una técnica depurada y una inteligencia táctica que lo consagra como el máximo exponente de su posición a nivel global; y como si fuera poco, jugará su segunda final consecutiva en un Mundial.