Le compró la casa a su papá a cambio de una guitarra, cuando él murió intentó echar a su hermano y la Justicia lo rechazó por un insólito motivo
El hombre había firmado un contrato en comodato para que pudiera vivir hasta su fallecimiento. Cuando eso ocurrió, su hijo fue a la carga, pidió el desalojo de su propio hermano y el conflicto escaló en tribunales.
Un conflicto por la herencia familiar puso entre las cuerdas a dos hermanos que se disputan la posesión de la casa de su papá en Zárate. Uno asegura que se la compró a cambio de una guitarra criolla, mientras que el otro sostiene que es el dueño por haber vivido casi 20 años.
La disputa fue llevada a la Justicia Civil y Comercial de esa ciudad, que tuvo que tomar una decisión en medio de un problema que comenzó en 2018 y se fue extendiendo hasta la actualidad.
Una guitarra, una casa y un conflicto entre hermanos
El 1 de abril del 2012, F. M. O. fue con una propuesta a la casa de su padre y le ofreció comprarle el 50% de la vivienda a cambio de una guitarra Parker Custom, que era propiedad de su abuelo.
Le dijo que él podía vivir allí hasta el día en que muriera y que recién en ese entonces podía hacer posesión del lugar. Firmaron un contrato en comodato, que fue constatado por un escribano, pero su papá le impuso una única condición: que su otro hijo pudiera levantar una casa en la parte de atrás del terreno mientras él viviera.
Todo parecía haber quedado en orden. Sin embargo, el 7 de diciembre del 2018, su papá falleció de manera sorpresiva. Para entonces, según su relato, F. M. O. había adquirido el otro 50% de la propiedad y le había entregado dinero en mano a su mamá.
Con esa excusa, presentó una demanda que recayó en el Juzgado Civil y Comercial N° 4 de Zárate-Campana, para pedir el desalojo de su hermano, que se había instalado hacía años en ese lugar de prestado, junto a su esposa y sus dos hijos.
El demandado reconoció haber firmado el contrato, pero sostuvo que vivía en ese lugar desde 1998 por autorización de su padre y aseguró que, antes de morir, le había prometido de palabra que nunca sería desalojado.
Por qué la Justicia rechazó el desalojo
El punto central del fallo que impidió el desalojo, al menos hasta el momento, fue que el demandante no acreditó ser titular de la totalidad de los derechos sobre el inmueble.
Los jueces observaron que el contrato de 2012 únicamente le cedía el 50% de los derechos posesorios que pertenecían a su padre. El propio documento establecía que posteriormente debía adquirir la otra mitad que le correspondía a su madre.
Aunque durante el juicio el hombre afirmó haber concretado esa operación, nunca presentó la documentación que lo acreditara, aseguró la jueza. Entonces, el caso llegó a la Cámara de Apelación de Zárate-Campana, que rechazó el recurso y volvió a rechazar el desalojo.
Para la Cámara, esa última circunstancia resultó determinante. Si bien el contrato contemplaba una obligación de restitución, sostuvieron que el comprador debía demostrar previamente que tenía el derecho suficiente para exigir la entrega de la casa.
De este modo, la ausencia de prueba sobre la titularidad comprometida deja también sin sustento su legitimación para accionar, expresaron los magistrados en el fallo al que accedió TN.