Los jardineros aseguran: las hojas amarillas del potus no aparecen solo por falta de agua, sino por un error muy común al regarlo
Aunque muchos creen que es por falta de agua, los especialistas advierten sobre la causa principal del problema.
El potus es una de las plantas favoritas para tener en casa porque casi no requiere cuidados especiales. Sin embargo, cuando sus hojas empiezan a ponerse amarillas, la mayoría piensa que necesita más agua.
Los jardineros advierten que, en realidad, el exceso de riego es el motivo más frecuente detrás de este síntoma. Aunque es una especie que necesita un sustrato apenas húmedo, regarlo antes de tiempo o dejar agua acumulada en la maceta puede dañar las raíces y hacer que las hojas pierdan su color verde.
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El error más frecuente al regar el potus
Según los especialistas, el principal error es regar la planta sin comprobar si realmente necesita agua. Muchas personas riegan una o dos veces por semana sin tener en cuenta la temperatura, la humedad ambiental o la estación del año.
En invierno, por ejemplo, el potus consume menos agua y la tierra tarda más en secarse. Si se riega de más, el exceso de humedad puede provocar la pudrición de las raíces y el amarillamiento de las hojas.
Cómo saber si el potus necesita agua
Antes de volver a regar, los jardineros recomiendan introducir un dedo unos tres o cuatro centímetros en la tierra. Si el sustrato todavía está húmedo, conviene esperar unos días; si está seco al tacto, es momento de regar.
También es fundamental que la maceta tenga agujeros de drenaje para que el exceso de agua pueda salir y no se acumule en el fondo.
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Otras causas del amarillamiento de las hojas
El exceso de agua no es la única razón por la que el potus puede perder su color. Otros factores que pueden provocar hojas amarillas son:
- Falta de luz natural o ambientes demasiado oscuros.
- Exposición directa al sol, que puede quemar las hojas.
- Cambios bruscos de temperatura o corrientes de aire frío.
- Sustrato agotado o con pocos nutrientes.
- Envejecimiento natural de las hojas, sobre todo las inferiores.
Observar el estado general de la planta ayuda a identificar cuál es la causa más probable.