Campos ganaderos suben hasta 30% y Milei entra en la cuenta - Informe Digital
La tierra rural se recalienta: hay más consultas, menos oferta y compradores que ya miran 2027.
El mercado inmobiliario rural vive uno de sus momentos más activos de los últimos años y el dato que mejor lo resume es este: los campos ganaderos dejaron de ser el segmento rezagado y ya muestran subas de hasta 30% frente a valores de meses atrás. La combinación de más consultas, menos oferta y expectativas políticas volvió a empujar los precios.
El movimiento no se limita a una zona ni a una sola categoría. Según publicó La Nación, hay interés por campos agrícolas, mixtos y ganaderos en distintos puntos del país, aunque con una jerarquía clara: los agrícolas de mejor calidad siguen al tope de la demanda, pero la novedad está en la recuperación de la tierra destinada a la cría vacuna.
Detrás de esa suba aparecen varios factores: una macro más estable, inflación en baja, menor riesgo país, mejores márgenes para la ganadería, desregulaciones oficiales y la expectativa de nuevas reformas. El mercado de campos está hoy desorbitado, resumió Juan José Madero, director de la División Campos de LJ Ramos Brokers Inmobiliarios.
Madero describió un mercado con actividad sostenida, recorridas y cierres rápidos cuando aparece una oferta atractiva. En los campos agrícolas de mayor calidad, la escasez de propiedades empuja las cotizaciones y ya hay pedidos por encima de los US$20.000 por hectárea, un nivel que se había vuelto referencia en la zona núcleo.
Roberto Frenkel Santillán, presidente de Bullrich Campos, coincidió en que la oferta se achicó de manera marcada. Se vendieron bastantes campos, otros se sacaron de la venta y otros se vendieron caros, sintetizó. Para él, muchos dueños prefieren esperar porque creen que todavía hay margen para nuevas subas.
En Álzaga Unzué y Cía. ven un cuadro similar. Mariano Maurette, responsable de la sección Campos, señaló que la demanda sigue firme y que la oferta es escasa. También marcó que el mayor cambio se da en los campos mixtos y ganaderos, donde el interés creció con fuerza respecto de años anteriores.
La recomposición de la ganadería explica buena parte de ese giro. Después de años de atraso frente a otras categorías, la tierra destinada a la producción vacuna empezó a recuperar valor y hoy sorprende incluso a los operadores más activos del sector.
Madero afirmó que los campos ganaderos salen al mercado tranquilamente con valores 30% más altos que antes. En la Cuenca del Salado, una de las referencias del negocio, ya se habla de establecimientos de media vaca por hectárea en torno de los US$3000 por hectárea, aunque el precio final depende de la ubicación, la infraestructura y la productividad.
Frenkel Santillán puso números a esa mejora: dijo que un campo que hace poco valía cerca de US$2500 por hectárea hoy se ofrece en torno de US$3500. Aun así, advirtió que el mercado no convalida todos los precios y que todavía hay pocas operaciones cerradas.
Maurette pidió prudencia con los porcentajes porque dentro de los campos ganaderos hay realidades muy distintas. Según explicó, la mejora puede ubicarse entre 15% y 25%, aunque en algunos casos se acerca al 30%.
Eje político
El renovado movimiento también cambió el perfil de los compradores. Ya no aparecen solo productores que buscan crecer: ahora se suman inversores de otros sectores, atraídos por la tierra como activo de largo plazo y por la posibilidad de mejorar productividad con genética, pasturas, fertilización e infraestructura.
Madero agregó que también crecieron los capitales vinculados con energía, minería e industria, que ven al campo como una inversión con proyección positiva. Frenkel Santillán, por su parte, señaló que en operaciones grandes aparece otro perfil de comprador, más atento al negocio inmobiliario de largo plazo.
La política empezó a entrar en la conversación. Frenkel Santillán sostuvo que si Javier Milei gana las elecciones de 2027 los campos van a subir, aunque aclaró que hoy se trata solo de expectativas. Maurette coincidió en que esa variable ya aparece en las decisiones de compra y venta, pero remarcó que el mercado rural se mueve con cautela y no con la volatilidad de los granos o el dólar.