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Sociedad
TN hace 6 días 3 min de lectura

La psicología asegura que las personas que no saludan a los autos que los dejan cruzar la calle no son mal educadas sino que tienen poca reciprocidad social

Especialistas aclaran que no agradecer este tipo de actos cotidianos no siempre implica mala educación, pero puede reflejar menor tendencia a la reciprocidad, desconexión con el entorno o hábitos sociales poco desarrollados.

La psicología asegura que las personas que no saludan a los autos que los dejan cruzar la calle no son mal educadas sino que tienen poca reciprocidad social
Foto: TN

Cruzar la calle mientras un automovilista se detiene para ceder el paso y seguir caminando sin siquiera levantar una mano es una escena frecuente en cualquier ciudad. Para muchos puede parecer una simple falta de educación, sin embargo, desde la psicología advierten este comportamiento puede decir bastante más sobre la forma en que una persona se relaciona con los demás.

Los especialistas advierten que un gesto tan pequeño como agradecer o no hacerlo forma parte de las llamadas conductas de reciprocidad, es decir, aquellas respuestas que fortalecen los vínculos sociales incluso entre desconocidos. Aunque nadie está obligado a saludar, la ausencia sistemática de ese reconocimiento puede asociarse con una menor predisposición a registrar y responder a las acciones positivas que realizan otras personas.

Eso no significa que todas las personas que no saludan sean egoístas o descorteses. La psicología recuerda que influyen múltiples factores: distracción, estrés, ansiedad, diferencias culturales o sólo el hábito. Sin embargo, cuando este comportamiento se repite de forma constante, los investigadores sostienen que puede reflejar una forma de interactuar menos orientada a la cooperación social.

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La reciprocidad, un mecanismo clave para la convivencia

La psicóloga social Sara Algoe, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte y una de las mayores especialistas en gratitud, sostiene que las expresiones de agradecimiento cumplen una función fundamental: fortalecer los vínculos y aumentar las probabilidades de futuras conductas cooperativas entre las personas. Su trabajo muestra que incluso pequeños gestos cotidianos ayudan a construir confianza entre desconocidos.

En la misma línea, los psicólogos Monica Bartlett y David DeSteno demostraron que la gratitud no solo refleja una emoción positiva, sino que además aumenta la disposición a ayudar a otros, incluso cuando hacerlo implica un esfuerzo personal. Es decir, expresar agradecimiento favorece una cadena de comportamientos prosociales.

Cuando alguien no reconoce un acto de cortesía, como que un conductor se detenga para dejarlo pasar, esa pequeña oportunidad de reforzar la cooperación desaparece. Aunque el impacto individual sea mínimo, miles de interacciones similares terminan influyendo en el clima social de una comunidad.

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Qué rasgos pueden esconderse detrás de quienes nunca agradecen

Los psicólogos aclaran que no es posible definir la personalidad de alguien por un único comportamiento. Sin embargo, cuando la falta de agradecimiento aparece de manera reiterada, puede relacionarse con algunas características:

- Menor tendencia a la reciprocidad social. Les cuesta responder con pequeños gestos cuando reciben una acción amable.

- Desconexión del entorno. Suelen prestar menos atención a las interacciones cotidianas y pasan por alto comportamientos positivos de otras personas.

- Funcionamiento en piloto automático. El estrés, las preocupaciones o la prisa pueden hacer que no registren esos momentos de intercambio social.

- Hábitos de cortesía menos desarrollados. En algunos casos, simplemente crecieron en contextos donde estos gestos no eran habituales ni se reforzaban socialmente.

Los expertos insisten en evitar conclusiones apresuradas. Una persona puede no saludar porque está distraída, preocupada, usando el celular o concentrada en el tránsito. Incluso existen investigaciones que muestran que muchas personas subestiman el efecto positivo que tienen las expresiones de gratitud sobre quienes las reciben, por lo que terminan omitiéndolas sin intención de resultar descorteses.

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