La presión tributaria cae al nivel más bajo en dos décadas - Informe Digital
El Iaraf proyecta 26,7% del PBI para 2026 y atribuye la baja sobre todo a retenciones e impuestos nacionales.
La presión tributaria argentina volvió a moverse a la baja y, según una proyección del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en 2026 quedaría en su nivel más bajo en casi veinte años. El dato importa porque marca un quiebre en una serie que el organismo sigue desde 1993 y que permite medir cuánto pesa el Estado sobre la economía.
De acuerdo con el informe, la presión tributaria efectiva consolidada del sector público Nación, provincias y municipios se ubicaría en 26,7% del PBI. Es una baja de 0,9 puntos frente al 27,6% estimado para 2025, cuando ya se había registrado una caída interanual de 1,4 puntos.
El Iaraf sostiene que la reducción se explicaría exclusivamente por una menor presión tributaria nacional. El ajuste se concentra en los derechos de exportación, los impuestos internos y una medida de administración tributaria vinculada al IVA aduanero: la restitución de los certificados de exclusión de la percepción aduanera del impuesto. A eso se sumó la implementación del Fondo de Asistencia Laboral previsto en la ley de modernización durante los dos últimos meses del año.
Tres décadas de evolución
La serie del instituto muestra que en 1993 la recaudación tributaria total del sector público equivalía al 23% del PBI y se mantuvo relativamente estable hasta 2001. Después del piso de 20% registrado en 2002, la presión tributaria efectiva subió durante 13 años y llegó a su máximo en 2015, con 32,6% del PBI.
Desde ese pico, el indicador empezó a retroceder. Bajó a 29,2% del PBI en 2019 y luego se mantuvo cerca del 29% hasta 2024. La caída más marcada de los últimos años se dio en 2025 y, según la proyección del Iaraf, la tendencia seguiría en 2026.
Un nivel similar al de 2007
Nadin Argañaraz, titular del Iaraf, difundió un posteo en X en el que ubicó el dato en perspectiva histórica. Según explicó, la presión tributaria efectiva consolidada en 2026 podría estar en niveles similares a los del año 2007, es decir alrededor de 26,7% del PBI. Si esa proyección se confirma, sería el registro más bajo en cerca de veinte años.
La comparación con años recientes también es elocuente. Frente a 2023, la baja proyectada implicaría una caída de 2 puntos del PBI, concentrada en impuestos nacionales al comercio exterior. Y respecto del máximo de 2015, la merma podría rondar los 6 puntos del PBI, una diferencia que Argañaraz atribuyó casi por completo a tributos nacionales.
El gasto público también cayó
Argañaraz vinculó además la evolución de la presión tributaria con el gasto público. Señaló que la baja de alrededor de 6 puntos del PBI entre 2023 y 2026 se destinaría principalmente a eliminar el déficit fiscal, mientras que cerca de un tercio financiaría la reducción de la recaudación.
Qué mide este indicador
El informe distingue la presión tributaria efectiva de la carga tributaria formal. La primera se calcula sobre la recaudación realmente obtenida; la segunda, sobre lo que debería pagarse según la normativa, sin considerar evasión ni incumplimiento. En países con alta evasión, advierte el Iaraf, la presión efectiva puede subestimar el peso real de los impuestos sobre quienes sí cumplen.
En síntesis, la medición proyectada para 2026 ubicaría la relación entre recaudación y PBI en un piso que no se veía desde hace casi dos décadas, con una baja explicada sobre todo por la caída de los tributos nacionales y, en particular, de los vinculados al comercio exterior.