Piden 6 años y medio para el cura acusado de electrificar a un niño - Informe Digital
La fiscalía cerró la investigación y pidió juicio por tentativa de homicidio en el caso Esteban Bogado.
La causa contra el cura César Schmidt quedó cerrada y la fiscal Patricia Yedro pidió que vaya a juicio por la electrocución de Esteban Bogado, el niño de 12 años que sufrió lesiones gravísimas en Paraná. La acusación sostiene que el sacerdote montó una conexión precaria con tensión en el perímetro de su casa y que el hecho pudo terminar en muerte.
Tal como adelantó Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral), la fiscalía reclamará una pena de seis años y seis meses de prisión, el mismo monto que pedirá la querella encabezada por Leopoldo Cappa. La defensa, en cambio, buscará la absolución y antes intentará que Schmidt sea declarado inimputable.
Una trampa eléctrica en el tapial
El episodio ocurrió el 7 de marzo, cerca de las 13, en la vivienda de Schmidt, en Lamadrid 2145, en Paraná. De acuerdo con la reconstrucción fiscal, el cura habría tendido una conexión desde un tomacorriente del interior de la casa hacia una malla cima colocada sobre el límite de la propiedad.
La descarga se produjo cuando Esteban intentó trepar el tapial para recuperar una pelota que había caído al patio. Al tocar el tejido metálico, recibió una fuerte descarga que le provocó heridas de extrema gravedad.
Lesiones graves y prueba técnica
Los informes de la División Pericias Médicas Policiales y las declaraciones de pediatras del Hospital San Roque describen quemaduras en la pierna izquierda, el muslo, la región inguinal, la palma de la mano izquierda y la zona temporal derecha. Tras el hecho, el chico quedó sedado en terapia intensiva.
La fiscalía también apoyó su acusación en informes de ENERSA, que descartaron una falla de la red pública y atribuyeron la instalación a la vivienda del imputado. Para el Ministerio Público, se trató de una fuente permanente de energía altamente riesgosa y apta para producir la muerte.
La pena y el peso de la investidura
Yedro pidió una condena de seis años y seis meses de prisión efectiva y marcó como agravante la condición de sacerdote de Schmidt. Según su planteo, la investidura religiosa implica una expectativa social de cuidado y de protección hacia el prójimo.
El documento judicial al que accedió Cuestión de Fondo sostiene que el imputado actuó en contradicción con los valores que representa su ministerio al instalar una trampa que podía afectar a cualquier persona que pasara por el lugar.
Lo que viene en el expediente
Schmidt, de 66 años, está alojado en la Residencia Sacerdotal El Buen Pastor y durante el proceso se abstuvo de declarar. Ahora deberá resolver el juez de Garantías Eduardo Ruhl si eleva la causa a juicio oral y público.
Según anticipó Cappa, la defensa insistirá primero con el sobreseimiento y, en subsidio, con un cambio de calificación legal. Aunque pericias previas del Superior Tribunal de Justicia concluyeron que Schmidt comprende la criminalidad de sus actos, la posibilidad de que se plantee una alteración mental abrió un nuevo frente para la acusación.
La querella y la fiscalía no van a compartir que sea inimputable, advirtió el abogado, que además sostuvo que, si esa estrategia prospera, ampliarán la responsabilidad al Arzobispado de Paraná. También reprochó que la institución eclesiástica no haya tenido un contacto oficial de apoyo con la familia de la víctima.