Día Mundial de la Conservación del Suelo: por qué es importante protegerlo
Desde 1963 cada 7 de julio se celebra el Día Nacional de la Conservación del Suelo, según el decreto de la Presidencia de la Nación, establecido en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet, investigador estadounidense que trabajó constantemente en la búsq
Desde 1963 cada 7 de julio se celebra el Día Nacional de la Conservación del Suelo, según el decreto de la Presidencia de la Nación, establecido en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet, investigador estadounidense que trabajó constantemente en la búsqueda de la preservación de la integridad del recurso natural suelo, cuya importancia es vital para la producción agropecuaria.
En Argentina, el 75 por ciento del territorio está sujeto a procesos erosivos causados por las actividades agrícolas, ganaderas y forestales. La desertificación es el resultado de fenómenos naturales que pueden agruparse en tres grandes categorías: la deforestación, el uso desequilibrado del suelo y el mal uso de la mecanización. A medida que aumenta la degradación de las tierras, disminuye la calidad de vida de quienes la habitan.
¿Qué es el suelo?
Es difícil proponer que se entienda y valore el suelo cuando la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas y, por ende y con lógica, una gran mayoría cree que estamos hablando del pavimento o de las baldosas por las que circulan a diario.
Para empezar, entonces, se hace necesario decir que el suelo es algo mucho más rico y vital para nuestra existencia de lo que creemos. De hecho, nos provee del 95por ciento de nuestros alimentos. Estamos hablando de la capa más superficial del planeta conformada por roca y materia orgánica donde viven millones de microorganismos y animales, bacterias, hongos, todo un universo microscópico que habita debajo de la manta artificial del asfalto.
El suelo es una gran reserva de biodiversidad que, sin embargo, no cuidamos como corresponde. Así es que 33por ciento de los suelos están degradados, según reporta FAO. En especial actividades como la ganadería y la agricultura amenazan su equilibrio debido al uso desmedido de agroquímicos y maquinarias. También las inundaciones, sequías, y otros eventos potenciados por la crisis climática, lo dañan de manera irreparable llevando a la muerte a ácaros, colémbolos, escarabajos. En esos momentos, ocurre una catástrofe ambiental silenciosa, de la que buena parte del mundo no se entera.