La OPS analizó la vacunación a embarazadas en Argentina y aportó datos clave para fortalecer la cobertura
El organismo difundió un relevamiento con 452 casos de siete jurisdicciones. Sus recomendaciones
La vacunación durante el embarazo protege a la mujer porque los cambios en el organismo pueden aumentar la susceptibilidad y la gravedad de algunas enfermedades, como la gripe o el COVID-19.
La inmunización también protege al futuro recién nacido: los anticuerpos maternos pasan por la placenta y ofrecen defensa frente a infecciones que pueden ser muy graves en los primeros meses de vida, como la coqueluche o la bronquiolitis.
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En ese sentido, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó un estudio sobre vacunación en embarazadas en Argentina que ubicó al personal sanitario como el factor más influyente para aceptar las dosis contra influenza, COVID-19 y VSR.
Se trata de un dato que la entidad considera clave para diseñar políticas públicas y campañas enfocadas en la salud maternoinfantil.
El informe también muestra que la falta de recomendación, la escasa información y la baja percepción del riesgo aparecen entre las principales barreras para la vacunación durante la gestación.
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El trabajo relevó a 452 embarazadas mayores de 16 años que asistieron entre septiembre y noviembre de 2024 a instituciones de salud de siete jurisdicciones: Buenos Aires, Chaco, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Neuquén, Salta, San Juan y Santa Fe. A partir de esas encuestas presenciales, se realizaron análisis para medir intención de vacunación, impulsores de aceptación y obstáculos de acceso.
Según la OPS, entre quienes evaluaron vacunarse contra el virus sincicial respiratorio, el 93,1% señaló al personal de salud como un factor decisivo. La proporción fue de 78,5% para la vacuna contra COVID-19 y de 94,5% para la de gripe.
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La protección del bebé apareció además como uno de los motores más fuertes de la decisión de vacunarse. Ese hallazgo, de acuerdo con el organismo, refuerza la necesidad de campañas que expliquen de manera específica los beneficios de la inmunización para el recién nacido.
La recomendación que marcó la diferencia
El estudio responde de manera directa a una pregunta central: qué explica que una embarazada decida vacunarse. La primera respuesta es la intervención del equipo de salud; la segunda, estrechamente vinculada, es que cuando esa recomendación no llega, la vacunación cae y crecen las dudas, el desconocimiento y la postergación.
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Entre las encuestadas, 62,6% dijo haber recibido recomendación médica para vacunarse contra influenza. En COVID-19 esa indicación descendió a 32,5%, mientras que en la vacuna contra el virus sincicial respiratorio el 76,8% afirmó no haber recibido ninguna sugerencia al respecto.
La publicación identificó también barreras menos frecuentes, pero presentes: problemas de transporte, limitaciones de ingresos y tareas de cuidado infantil. Esos obstáculos se sumaron a los factores de percepción y de información que ya condicionaban la decisión.
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Eva Jané Llopis, representante de la OPS en Argentina, explicó que los comportamientos vinculados con la salud no responden a una única causa. Los factores que influyen en el comportamiento humano son complejos y dependen del contexto. La prueba demuestra que solo diciéndoles a las personas lo que deben o no hacer, no suele ser suficiente para lograr un cambio de conducta.
Jané Llopis agregó que los resultados permiten intervenir sobre aspectos concretos de la estrategia sanitaria. Los hallazgos que se presentan permiten identificar oportunidades concretas para mejorar la comunicación, fortalecer las capacidades del personal de salud y facilitar el acceso oportuno a la vacunación, entre otros aspectos esenciales de los programas de inmunización.
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Otro de los patrones detectados fue la relación entre maternidad previa e intención de vacunación. Tener dos o más hijos se asoció con una mayor predisposición a vacunarse que en las personas sin hijos previos: 83,6% frente a 73,6% para influenza, 19,8% frente a 8,1% para COVID-19 y 50% frente a 40% para VSR.
En el caso de la gripe, 46,9% de las encuestadas dijo que su preocupación por contraerla cambió a partir del embarazo. La razón más mencionada fue la protección de la salud del bebé, seguida por la percepción de una mayor susceptibilidad a la infección durante esa etapa y por las opciones limitadas de medicación disponibles.
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Para quienes no recibieron la vacuna contra COVID-19 durante ese embarazo, la razón más citada fue la falta de recomendación del profesional de salud. Después aparecieron las creencias personales, la falta de conocimiento y los problemas de calendario.
El informe se basó en la metodología BeSD, sigla en inglés de impulsores conductuales y sociales de la vacunación, una herramienta orientada a comprender de manera integral por qué las personas aceptan o rechazan una vacuna. Según la Organización Panamericana de la Salud, esta fue la primera aplicación de ese marco en mujeres embarazadas en Argentina.
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La vacuna contra el VSR, una de las tres incluidas en el análisis, fue incorporada en el país en 2024. El estudio fue realizado por la OPS en colaboración con autoridades de salud nacionales y jurisdiccionales para identificar barreras y oportunidades que ayuden a mejorar las coberturas de vacunación durante la gestación.
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