La mancha venenosa: el kirchnerismo ya no puede defender a CFK sin hablar de Insaurralde
Insaurralde fue cajero del juego bonaerense, mano derecha de Kicillof y socio de La Cámpora. Hoy todos lo desconocen. Pero el silencio no limpia las manos: solo deja las huellas más visibles.
Julio Cortázar decía que la rayuela era una excelente metáfora de la vida. ¿Por qué? Porque exigía mucho equilibrio. Porque cuando te caías había que empezar de nuevo. Y porque te podías saltear algunos casilleros, pero eso siempre traía consecuencias.
Acá proponemos otro juego infantil para entender lo que está pasando en Argentina: la mancha venenosa.
Jesica Cirio se mostraba totalmente orgullosa de haber coimeado de chiquita. Pero el tema central no es Cirio, sino Martín Insaurralde. Percibo maniobras un tanto desesperadas, tanto de la Justicia como de un sector del periodismo, para ir contra Cirio mientras blindan a Insaurralde. Porque no hay vestidor, ni autos de lujo, ni pisos en Puerto Madero, ni pisos en Las Cañitas sin Martín Insaurralde.
Y hoy este señor resulta ser una mancha venenosa en la política argentina.
Fue cajero de Duhalde, pero lo desconoce. Fue mano derecha de Jorge Rossi en Lomas de Zamora, pero lo desconoce. Fue candidato de Cristina en la provincia de Buenos Aires en 2013, pero lo desconoce. Fue socio de Máximo Kirchner y de La Cámpora, pero lo desconocen. Fue jefe de Gabinete de Kicillof durante dos años en la gobernación de la provincia, pero lo desconoce. Fue marido de Jesica Cirio, pero lo desconoce.
Y eso que Insaurralde sigue manejando el juego de la provincia de Buenos Aires.
El periodista del diario Clarín Mariano Roa explica que, pese al yate-gate y al vestidor-gate, Insaurralde todavía hoy julio de 2026 sigue manejando el juego de la provincia de Buenos Aires. ¿Cómo? A través de tres hombres de confianza en el Instituto de Loterías y Casinos de la Provincia de Buenos Aires: Sebastián Silvestre (director Jurídico y Legal), Diego Etcheverry (director de Comunicaciones y RR.II .) y María Laura Spinelli (directora de Sistemas).
¿Cuánto dinero ingresa a Loterías y Casinos de la Provincia de Buenos Aires? 72.000 millones de pesos por año, equivalentes a 6.000 millones por mes. Estamos hablando de 45 bingos, 10 casinos, miles de tragamonedas, quiniela y juego online.
Por eso decimos que ese vestidor con 10 millones de dólares es caja chica; es flujo. Por eso Insaurralde es mancha venenosa.
Todo esto lo advirtió Elisa Carrió hace 12 años y se le rieron en la cara. Julián Weich se reía. Pero el tiempo le dio la razón a Carrió. Una vez más.
Cuando Carrió usó la palabra gato no estaba hablando de prostitución. Estaba hablando de algo mucho más profundo: de una mujer que sabe todo y mira para otro lado. De una mujer que elige callar para disfrutar, para gozar de las mieles de la corrupción.
Lo mismo que pasó con Cristina Kirchner y Néstor Kirchner. Lo mismo que pasó con Fabiola Yáñez y Alberto Fernández. Lo mismo que pasó con Hilda Horovitz, la mujer de Oscar Centeno. Lo mismo que pasó con Alessandra Minnicelli, la mujer de Julio De Vido. Mujeres que saben y ven lo que pasa, pero callan para mantener ese estilo de vida.
No se trata de gato ni de prostitución. Es mucho peor. Es complicidad con el saqueo de un país.
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Eso intentó decir también Mirtha Legrand este fin de semana. Y me acuerdo que Baby Etchecopar hace poco dio el mismo ejemplo con la esposa de Adorni: del comedor roto al vestidor lleno de dólares. Se llama movilidad social ascendente por vía de la corrupción.
En Argentina hay dos formas de ganar plata. La legal y la ilegal. La vía legal lleva más tiempo y más esfuerzo: pagás impuestos, trabajás 14 horas por día, sos productivo, ascendés, invertís, te la jugás. Pero después está la otra manera.
Cirio evidentemente prefirió la cercanía con el poder oscuro. Primero De Vido junior, después Insaurralde, después Picirillo. Pero de nuevo: el problema no es Cirio. El problema es que Martín Insaurralde funcionó como recaudador o cajero de un sistema corrupto.
El kirchnerismo siempre tuvo recaudadores. Los de la obra pública fueron Julio De Vido, Roberto Baratta y José López. El recaudador de los trenes era Ricardo Jaime. El recaudador del juego era Martín Insaurralde.
El viernes, mientras todos esperaban el partido Argentina vs. Cabo Verde, el fiscal Luciani actualizó la cifra que los Kirchner deben devolver por lo robado en la causa Vialidad. La cifra actualizada por inflación es de 898.000 millones de pesos. Se robaron casi un billón de pesos. Por eso decimos que Insaurralde es solamente una pieza del rompecabezas.
Para colmo, el kirchnerismo está furioso con Kicillof porque sienten que no defiende a Cristina, que no defiende a Máximo y que no defiende a Insaurralde. La gente de El Destape dijo este fin de semana que Cristina ya no conduce el peronismo. Es fuerte que los medios kirchneristas lleguen a ese punto.
Es más: el propio Navarro dijo que Cristina está en una lenta agonía. Es fuerte que los voceros de toda la vida de Cristina digan que está jubilada, que el liderazgo está terminado, que hay que correrla y dejarle el lugar a Axel.
Lo venimos diciendo: el vestidor lleno de dólares hizo volar por los aires la muy frágil tregua que había ocasionado la muerte del Indio Solari.
Insaurralde es hoy una verdadera mancha venenosa. Nadie lo abraza. Nadie lo defiende. Nadie lo conoce. Nadie se hace cargo. Pero no es un pacto de silencio: es instinto de supervivencia.
Lo que no se dan cuenta es que el silencio no limpia las manos. Solo deja las huellas más visibles.
Opiniones libres, hechos sagrados.