Contacto

Volver a la portada
Provinciales
Cuestion Entrerriana 05/07/2026 13:04 4 min de lectura

García Cuerva reclamó más compromiso del Estado frente a la falta de trabajo y la pobreza

En una homilía pronunciada en la parroquia San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, reclamó un mayor compromiso social ante el agobio de la falta de trabajo, la aflicción de

En una homilía pronunciada en la parroquia San Patricio, en el barrio porteño de Belgrano, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, reclamó un mayor compromiso social ante el agobio de la falta de trabajo, la aflicción de la pobreza, el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos y el sufrimiento de quienes viven en situación de calle.

No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo, remarcó el prelado, al recordar el legado de los curas palotinos asesinados hace 50 años en ese mismo templo.

Memoria de un crimen emblemático de la dictadura

García Cuerva evocó a los tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos que fueron acribillados en la madrugada del 4 de julio de 1976, en un crimen atribuido a fuerzas vinculadas con la dictadura militar, cuando un grupo armado irrumpió en la parroquia San Patricio.

Se trata de los padres Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, y de los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Sus cuerpos fueron hallados a la mañana siguiente en la casa parroquial, donde aún se conserva la alfombra con las manchas de sangre como testimonio del martirio.

El arzobispo porteño celebró la misa ante un templo colmado, acompañado por el obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Dante Braida. En ese marco, destacó el ejemplo de la comunidad de los padres palotinos.

Reveló además que, en medio del desorden reinante en su habitación después del crimen, se encontró la última homilía del padre Dufau, escrita para la misa de la mañana de aquel trágico 4 de julio de 1976, pieza que hoy adquiere un fuerte valor simbólico.

Un mensaje que interpela al presente

García Cuerva explicó que en esa última homilía, hacia el final, el sacerdote hacía un llamado muy claro: No seamos sordos a la Palabra de Dios. No imitemos la conducta de aquellos a los que les agrada escuchar una palabra que se amolde a su modo de pensar y a su forma de ser, una palabra que no los comprometa para nada, citó.

En ese sentido, y ya en referencia al momento actual, el arzobispo expresó: La Palabra que hoy escuchamos nos compromete, nos interpela, nos ilumina; también nuestro agobio quiere ser el de nuestro pueblo, el agobio de la falta de trabajo, la aflicción de la pobreza, el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad; no queremos ser indiferentes, no queremos que nos gane la crueldad y el individualismo, subrayó.

Del miedo de 1976 a las urgencias sociales de hoy

García Cuerva afirmó que en 1976 el agobio era el miedo, la persecución, el silencio impuesto. Y señaló: Los palotinos estaban agobiados, sí, pero no por el desánimo, sino por el peso del dolor de su gente y eligieron no mirar para otro lado; decidieron cargar con las aflicciones de una Argentina que se desangraba, describió.

Expresó que su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana, vinculando así el testimonio de los religiosos con la defensa de los sectores más vulnerables.

La alfombra roja manchada de sangre nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas, tres sacerdotes y dos seminaristas, que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega, continuó el arzobispo.

Y añadió: No fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia. Siempre recordaremos las palabras del entonces cardenal Bergoglio: Juntos vivieron y juntos murieron, evocó.

Un caso clave del terrorismo de Estado y su proyección en la Iglesia

El crimen de los curas palotinos es considerado uno de los episodios más emblemáticos del terrorismo de Estado y permanece asociado al compromiso pastoral de la comunidad palotina con los sectores más vulnerables, así como a la denuncia de las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.

En 2005, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, abrió la causa de beatificación de los cinco mártires. Ese año, al recordar el crimen, el futuro papa Francisco exhortó a despejar etiquetas y mirar el testimonio, al afirmar que los religiosos fueron grano de trigo que dio su vida y sigue dando fruto en la Iglesia argentina.

Cuestion Entrerriana Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por Cuestion Entrerriana y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026