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Provinciales
TN 03/07/2026 21:16 2 min de lectura

El detalle en el estadio de Miami que complicó a los jugadores de la Selección argentina contra Cabo Verde

Los futbolistas padecieron el clima en la ciudad de Florida durante el encuentro de dieciseisavos de final del Mundial.

El detalle en el estadio de Miami que complicó a los jugadores de la Selección argentina contra Cabo Verde
Foto: TN

El Hard Rock Stadium de Miami (rebautizado formalmente como Miami Stadium para la Copa del Mundo) es imponente, pero tiene una trampa climática implacable para los futbolistas. Mientras la Selección argentina sufría la humedad sofocante contra Cabo Verde, la pregunta que resuena entre los hinchas es una sola: ¿Por qué una de las canchas más tecnológicas del mundo no tiene aire acondicionado en el campo de juego?

El secreto del techo abierto

A diferencia de los estadios cerrados de última generación como el Allegiant de Las Vegas o el SoFi de Los Ángeles, el Hard Rock Stadium es un estadio a cielo abierto (open-air). Aunque cuenta con un impresionante techo o canopy de fibra de vidrio traslúcida (PTFE) que costó más de 500 millones de dólares, esta estructura fue diseñada con un propósito específico:

- Sombra total para la tribuna: Cubre el 92% de los asientos para proteger a los fanáticos del sol y las tormentas de Florida.

- El bache central: El centro del techo tiene una gigantesca apertura rectangular. Está hecho así a propósito para que el campo de juego reciba luz solar directa de forma constante, un requisito obligatorio para mantener el césped natural en perfectas condiciones competitivas.

Al no ser un espacio hermético o con techo retráctil completo, es físicamente imposible aclimatar el terreno de juego. El aire acondicionado en este estadio está limitado exclusivamente a las zonas internas: palcos de lujo, zonas de prensa, vestuarios y los pasillos internos del anillo comercial.

El infierno de Miami: humedad extrema y efecto olla

Jugar en Miami durante los meses de verano significa competir bajo un índice de calor que frecuentemente supera los 38°C (100°F), potenciado por niveles de humedad que rozan el 80%.

Al estar las tribunas techadas y los laterales semi-cerrados, el viento apenas circula a nivel de césped. Esto genera un efecto olla donde el vapor se concentra abajo, impidiendo que el sudor de los jugadores se evapore para enfriar sus cuerpos. Las pausas de hidratación de tres minutos que implementa la FIFA terminan siendo apenas un paliativo visual ante un desgaste físico descomunal que frena el ritmo del partido y deja a los futbolistas al límite del agotamiento.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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