Pese a la grieta, Jorge Macri y Kicillof coincidieron en el reclamo de CAME por el Día de las Pymes - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
Con la presencia de 1.300 empresarios de todo el país, la entidad fabril exigió alivio impositivo, créditos accesibles y estímulos al consumo interno. El evento logró una foto política transversal y sumó el respaldo de la UIA, la Sociedad Rural y la
Con la presencia de 1.300 empresarios de todo el país, la entidad fabril exigió alivio impositivo, créditos accesibles y estímulos al consumo interno. El evento logró una foto política transversal y sumó el respaldo de la UIA, la Sociedad Rural y la CGT.
El festejo por el Día Internacional de las Pymes se transformó este jueves en una potente caja de resonancia de la preocupación del sector productivo y en un inesperado escenario de tregua política. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) logró reunir en Parque Norte a más de 1.300 empresarios de todo el país, pero el dato político de la jornada fue la presencia en simultáneo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, dos de los máximos referentes de los principales polos de la oposición nacional.
Frente a ellos, el presidente de CAME, Ricardo Diab, no anduvo con rodeos y planteó una agenda de urgencia para el sector, golpeado por la caída de la actividad. «Venimos con propuestas concretas. Necesitamos incentivos reales al consumo interno, condiciones de financiamiento accesibles y que la carga tributaria no sea el factor que empuja a la informalidad a quienes quieren ser formales», reclamó el dirigente, quien además exigió un «nuevo consenso fiscal» para frenar las retenciones e imposiciones indebidas.
Señales políticas: del «Estado ágil» al fomento nacional
A su turno, los mandatarios recogieron el guante, cada uno fiel a su matriz discursiva pero reconociendo el valor estratégico del sector en la actual coyuntura económica.
Jorge Macri enfatizó la necesidad de quitarle trabas al sector privado. Lo más importante que tiene el país es el privado, y necesita de un Estado ágil, moderno y previsible. Ser pyme es invertir cuando no hay certezas y sostener el empleo», señaló el jefe de Gobierno de la Ciudad, poniéndose «del lado de los que cumplen las reglas».
Por su parte, Axel Kicillof trazó un panorama más crítico sobre la realidad de las empresas y apuntó a la caída de la actividad económica general. Hay problemas en todos los rubros vinculados al comercio, la construcción, la industria y el turismo; todos sectores donde proliferan las pymes nacionales, advirtió el gobernador de Buenos Aires, concluyendo que la reconstrucción del país debe hacerse necesariamente «con los empresarios pymes argentinos».
El debate de fondo: impuestos, asimetrías y el rol del campo
El encuentro continuó con un panel que desnudó las tensiones del ecosistema productivo. Allí, Mario Grinman (Cámara Argentina de Comercio y Servicios) apuntó directamente contra la herencia fiscal de las provincias: «Todos le pedimos al Gobierno nacional y nos olvidamos de los gobernadores. Ingresos Brutos es el peor de los tributos», lanzó de manera tajante.
A su lado, Martín Rappallini (Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires) instó a diseñar de manera urgente un nuevo ecosistema que permita el nacimiento de nuevas empresas: «Hay que acompañarlas porque el tejido empresarial es el principal capital. La salida es con más pymes».
La voz del sector agropecuario la puso el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, quien buscó romper la histórica dicotomía entre el campo y la industria. «El campo es una pyme que funciona como columna vertebral de muchas actividades», afirmó. Sin embargo, encendió las alarmas sobre las economías regionales: «Pese a la cosecha récord de maíz, trigo y soja, hay producciones del interior que están pasando un mal momento por la falta de rentabilidad y las distorsiones de los tipos de cambio».
CompartirMúsculo político y sindical: La masividad del evento de CAME no solo se midió en el termómetro empresarial. La presencia en los pasillos de Parque Norte de diputados, senadores, el subsecretario de Defensa del Consumidor de la Nación, Fernando Blanco Muiño, y de los secretarios generales de la CGT, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, demostró el peso estratégico de un sector que genera más del 70% del empleo en la Argentina y que hoy reclama reglas claras para sobrevivir.