Vance habló de avances con Irán y abrió la puerta a un giro - Informe Digital
El vice de Trump dijo que EE.UU. podría cambiar su vínculo con Teherán si abandona la inestabilidad regional y su plan nuclear.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Bürgenstock, Suiza, dejaron grandes avances en sus primeras horas, según afirmó el vicepresidente estadounidense JD Vance, que encabeza la delegación norteamericana. El dato importa porque la reunión busca destrabar la guerra en Oriente Medio y cerrar el memorando de acuerdo firmado días atrás por ambas partes.
En una comparecencia junto al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el de Catar, Mohamed bin Abdulrahmán, mediadores en el proceso, Vance calificó el encuentro como histórico y dijo confiar en que habrá más progresos dentro del plazo previsto. Ya hemos logrado grandes avances en las últimas horas y espero que consigamos progresos adicionales en el tiempo previsto para las conversaciones, sostuvo.
El vicepresidente remarcó que el mandato de Donald Trump es pasar página y transformar la relación con el pueblo iraní. En esa línea, planteó dos condiciones centrales en la mesa: que Irán renuncie a su rol de desestabilizador regional y abandone cualquier ambición nuclear. Si sus dirigentes están dispuestos a renunciar a su rol de factor de inestabilidad regional, si están dispuestos a abandonar de forma duradera cualquier ambición de dotarse del arma nuclear, Estados Unidos está dispuesto a transformar fundamentalmente su relación con Irán, declaró.
Las conversaciones cuentan con la mediación de Catar y Pakistán y se desarrollan en un resort a orillas del lago Lucerna, en los Alpes suizos. La cumbre, bautizada como Cumbre del Lago de Lucerna, reúne a delegados de alto nivel y se apoya en un memorando de entendimiento que fija un plazo de 60 días, renovable, para alcanzar un acuerdo final.
En el plano diplomático, Vance se mostró dispuesto a tender la mano al pueblo iraní, aunque advirtió que Estados Unidos no descarta volver a viejos métodos si no aparecen avances concretos. La Casa Blanca apuesta a recomponer el vínculo bilateral, siempre que el régimen de Irán acepte las condiciones planteadas en Suiza. El vicepresidente insistió en que la pregunta clave es si los líderes iraníes están dispuestos a dejar de ser impulsores de la inestabilidad regional y a renunciar a sus ambiciones de armas nucleares a largo plazo.
Del lado iraní, los principales negociadores, el presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalifab, y el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, evitaron hablar con la prensa y permanecieron en la sala de negociaciones sin declaraciones públicas.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo la crisis en Líbano, atravesada por la ofensiva israelí en el sur del país y los combates con el grupo terrorista Hezbollah. Vance admitió que la situación está bastante más tranquila que meses atrás, aunque reconoció que queda tela que cortar.
El vicepresidente describió el proceso como cambiante y complejo. Si comparamos la situación de hace tres meses con la de hace tres semanas, se ha avanzado mucho. Si comparamos la situación de hace tres semanas con la de hace tres días, se ha avanzado aún más, señaló, antes de reiterar que Trump mantiene el compromiso de lograr un alto el fuego regional. Todos trabajamos por la paz regional aunque existan, por supuesto, desacuerdos sobre cómo alcanzarla, añadió.
El acuerdo marco firmado entre Teherán y Washington el miércoles pasado prevé 60 días para cerrar un pacto definitivo. Desde entonces aparecieron obstáculos, sobre todo por la exigencia de Irán de incluir un alto el fuego inmediato en Líbano entre Israel y Hezbolá. En respuesta a la continuidad de los bombardeos israelíes, Teherán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de hidrocarburos.
El sábado, al menos 30 personas murieron en el este y sur del territorio libanés por los ataques. La calma volvió recién al final del día, tras la orden del ejército israelí de cesar los enfrentamientos con Hezbolá, según información de Europa Press.
La cumbre diplomática reúne a delegaciones de Estados Unidos, Irán, Pakistán y Catar con el objetivo de consolidar un marco de entendimiento para la desescalada regional y las diferencias por el programa nuclear iraní. Las delegaciones llegaron al hotel Bürgenstock el domingo por la mañana y la ronda de conversaciones seguirá en los próximos días.