Adorni desata tensión con aliados y el Gobierno busca frenarla - Informe Digital
El oficialismo admite malestar por el caso y trata de contener al PRO y la UCR antes de la sesión en el Senado.
El Gobierno atraviesa horas complejas por la polémica que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. A la causa judicial se sumó el rechazo de la oposición y el creciente cuestionamiento de sectores aliados de la Casa Rosada, como el PRO y la Unión Cívica Radical, que discuten si acompañan o no el pedido de interpelación al funcionario. Aunque en la Casa Rosada incomoda la presión de esos espacios, predomina una lectura pragmática: evitar la confrontación y ganar tiempo.
Es su juego. Vos les podes pedir que te acompañen en proyectos, pero no podes pedirle que no hagan algo en lo que ni los propios estamos del todo convencidos, admitió un senador violeta de peso ante Infobae.
Si bien el exvocero presidencial cuenta con el respaldo de Javier Milei y de Karina Milei, la persistencia del tema en la agenda abrió dudas dentro del oficialismo sobre la continuidad del funcionario. Lo mejor que le puede pasar es irse, como vamos a pedirle a los aliados que lo sostengan. Ellos hacen su juego y lo hacen moderado, ni siquiera están a la cabeza, sostuvo una fuente legislativa.
Es una reacción lógica, sentenció otra fuente que transita a diario Casa Rosada. Estamos bien, les incomoda, pero es normal, coincidió un integrante de la mesa política que por estas horas intenta desarticular la sesión prevista para este jueves en la Cámara de Senadores.
En minoría, hay quienes recibieron con malestar los gestos del partido que lidera formalmente Mauricio Macri y piden tomar distancia. No puedo entender lo que hacen. No podemos tener aliados del Gobierno que pidan lo que piden. Es insólito, planteó un segundo miembro del reducido círculo designado por el mandatario.
Desde el entorno del jefe de Gabinete descartan que el vínculo con el PRO y la UCR haya empeorado tras las gestualidades esbozadas en las últimas horas, pero aseguran que harán los reclamos a su debido tiempo. Primero vamos a trabajar en esas tensiones, precisaron.
Como contó este medio, el oficialismo activó un operativo para dialogar con los sectores socios y posponer la actividad legislativa hasta el jueves 2 de julio, fecha prevista para que el ministro coordinador asista al Senado a brindar el informe de gestión. Para esa tarea fueron designados la senadora Patricia Bullrich, el ministro del Interior Diego Santilli y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt.
Sin embargo, desde una de las bancadas rechazaron la existencia de vías de negociación abiertas con el Poder Ejecutivo. Nadie llamó para negociar. Quieras o no, esto es un toma y daca. No vamos a hacer más favores, precisó un diputado a este medio.
En paralelo, varios referentes de los espacios aliados endurecieron públicamente su postura frente al caso. El diputado Fernando De Andreis (PRO) pidió la salida del jefe de Gabinete y sostuvo que le está haciendo mucho daño al cambio en la Argentina, al Presidente y al Gobierno. En la misma línea, el senador Maximiliano Abad (UCR) afirmó que la mayoría de los dirigentes, la mayoría de la sociedad y hasta sectores del oficialismo coinciden en que tiene que irse.
Ese clima toma temperatura en el Congreso. Esta mañana, el jefe del bloque amarillo en el Senado, Martín Goerling Lara, aseguró que, si el tema llega al recinto, acompañarán un eventual pedido de censura o de remoción de Adorni. En Diputados, en cambio, el PRO todavía no fijó una posición unificada, aunque tampoco descarta habilitar el debate. El radicalismo, por su parte, mantiene conversaciones entre sus gobernadores, que continúan en contacto con Santilli.