Trump y Irán negocian un alto el fuego con premio por etapas - Informe Digital
El plan dejaría el programa nuclear para después y abre una tregua frágil con riesgo de fracaso en cada paso.
Un acuerdo incipiente entre Estados Unidos e Irán, impulsado por el presidente Donald Trump, se apoya en una lógica de premios por etapas: primero la reapertura del estrecho de Ormuz y después alivios económicos para Teherán a medida que cumpla las exigencias de Washington.
La secuencia, explicada a la prensa por un alto funcionario estadounidense el viernes, busca evitar que la Casa Blanca quede expuesta en su intento de cerrar un conflicto que ya lleva meses y desactivar el programa nuclear iraní. Pero también deja el pacto atado a múltiples puntos de quiebre.
Ni Washington ni Teherán difundieron una versión completa del entendimiento que, según Trump y otros altos funcionarios, podría firmarse este mismo fin de semana. Lo que se conoce hasta ahora muestra a ambas partes moviéndose con extrema cautela y sin ceder demasiado antes de que la otra haga su parte.
En los hechos, el acuerdo no resolvería de manera sustancial el programa nuclear iraní. Ese punto quedaría para una negociación posterior de 60 días, justo en el centro de la justificación de guerra que esgrime Trump.
Cualquier acuerdo que posponga la solución de los problemas más críticos y esté condicionado a ciertas condiciones dejaría a Estados Unidos e Irán exactamente donde han estado: un frágil alto el fuego solo de nombre, puesto a prueba constantemente y propenso a la violencia, afirmó Becca Wasser, analista de defensa de Bloomberg Economics.
Del lado estadounidense, el pacto podría debilitar el control iraní sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave para el flujo de petróleo y gas del Golfo Pérsico. La reapertura sería gradual y todavía hay diferencias sobre cómo instrumentarla. También abriría la puerta a conversaciones sobre el programa nuclear de Teherán.
Persisten las fisuras en las negociaciones bélicas con Irán
En el mejor escenario para ambas partes, el entendimiento podría marcar el inicio formal de una reducción de una guerra impopular que disparó los precios globales de la energía y alimentó la inflación en todo el mundo.
Los detalles siguen sin cerrarse. Funcionarios estadounidenses solo dieron precisiones parciales y desmintieron como noticias falsas los informes de medios iraníes que difundieron un borrador completo de 14 puntos. Un reporte de la agencia semioficial Mehr indicó que las cuestiones nucleares se negociarían en 60 días, algo que luego confirmó un alto funcionario de la Casa Blanca.
Las definiciones fueron recibidas con cautela por quienes respaldan la vía militar contra Irán. Mark Dubowitz, director ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias, advirtió que Trump debe cuidar la influencia acumulada tras los ataques sucesivos.
El peligro reside en que acepten A, obtengan financiación, acepten B, obtengan financiación, acepten C, consigan el levantamiento de las sanciones y luego simplemente alarguen el proceso, declaró Dubowitz. Añadió que sería fatal si eso derivara en un proceso prolongado, una vez que estemos atrapados en negociaciones y no estemos preparados para retomar operaciones militares importantes, y el fervor por el acuerdo se vuelva imparable.
El acuerdo implicaría un levantamiento parcial de las sanciones estadounidenses contra Irán y podría habilitar al nuevo liderazgo de línea dura de Teherán a acceder a decenas de miles de millones de dólares en fondos congelados. Si cumple, Irán podría reintegrarse a la economía global, dijo el viernes un alto funcionario de la administración Trump.
Si fracasa, Trump podría evaluar reanudar la campaña de bombardeos estadounidenses contra Irán. La decisión sería compleja: la operación militar estadounidense e israelí ya dejó miles de muertos y provocó la peor crisis de suministro de petróleo de la historia, sin alterar el poder interno del régimen.
Volar puentes y arrebatar el poder a los iraníes no derroca al régimen, al igual que la Fuerza Aérea estadounidense no lo hizo, afirmó Alex Vatanka, investigador principal especializado en Irán del Instituto de Oriente Medio, con sede en Washington.
Bloomberg