El Día del Arquero existe, así que no hay que perder las esperanzas
Por El Loco del Tablón Yo no sé por qué, ante cosas en las que es imposible de creer que alguna vez se concreten, se dice que ´eso se va a suceder el día del arquero´. Con eso se quiere significar que nunca se harán. Sin embargo, queridos amigos, el
Por El Loco del Tablón
Yo no sé por qué, ante cosas en las que es imposible de creer que alguna vez se concreten, se dice que ´eso se va a suceder el día del arquero´. Con eso se quiere significar que nunca se harán. Sin embargo, queridos amigos, el Día del Arquero existe, así que no hay que perder las esperanzas, dijo el Abuelo, sonriendo y agradeciendo el mate que le alcanzaba la Porota.
Estamos a mediados del año 2026 y, convengamos, las cosas no andan bien para la mayoría de la gente. Nos queda la esperanza de tiempos venideros mejores. Tal vez por eso el Abuelo trajo a colación este tema. El Día del Arquero Ninguno de nosotros sabía que existía.
El Toto habló de Ladislao Mazurkiewicz, inmenso arquero oriental, al que viera en algunos partidos de la Selección de Uruguay y también en un partido de Peñarol contra River. Era un arquero de aquellos ¡Maestro!, dijo el Toto, y tenía razón.
El Abuelo lo miró asintiendo con su cabeza. Era muy bueno, pero yo me quedo con Amadeo Carrizo El gran Amadeo, reconocido en el mundo entero, dijo. Prendió un cigarrillo y apuntó: Amadeo fue un adelantado. Hay cosas que hoy se admiran en algún arquero, pero Amadeo hacía eso y mucho más hace cincuenta y pico de años. Amadeo inventó una manera nueva de ser arquero; inventó una manera de atajar. Fue el primer arquero moderno y pudo lograr esa categoría porque de pibe se preparó futbolísticamente. Tenía gran dominio de la pelota y estaba dotado para desempeñarse como centrodelantero. De hecho, eso fue lo que incidió en su estilo, lo que le dio seguridad, confianza y capacidad para saber qué hacer con la pelota cuando salía del arco, pero también intuía qué haría el delantero cuando lo enfrentaba en un mano a mano. Muchos argentinos no lo entendían, lo criticaban, al tiempo que el mundo lo observaba asombrado y lo aplaudía, y sus colegas arqueros trataban de darse cuenta cómo hacía lo que hacía. Era dominador absoluto en el área. Sabía como anticiparse a la jugada, sacaba desde el arco con admirable exactitud, sus manos parecían dos tenazas en una atajada en la que difícilmente diera rebote. Todo eso transmitía tranquilidad a la defensa, pero a la vez era una importante herramienta ofensiva colocando una pelota en los pies de uno de sus compañeros que estaba a 40 metros, indicó el veterano.
Una historia aparte fueron los enfrentamientos con algunos delanteros de Boca. Eran verdaderos duelos los que se presentaban algunos domingos cuando Amadeo enfrentaba a Borello, Valentim, Sanfilippo, Rojitas, Menéndez Muchas veces los delanteros marcaban el gol y otras tantas Amadeo salía airoso. Fue así que en la década del 50 Carrizo era el ídolo de River y el enemigo número uno de Boca. Un domingo le ponen una pelota larga a Borello, pero Amadeo llegó antes; amagó, se fue hacia delante y Borello pasó de largo. Amadeo, ya con la pelota en sus pies, pegó media vuelta y quedó mirando hacia su arco; eludió otra vez a Borello que venía con la sangre en el ojo, frenó y encaró al boquense haciéndole una finta, avanzó con la pelota saliendo del área y se la dio a Vernazza, quien pateó y el balón acarició el travesaño de Musimessi, el buen arquero boquense que además cantaba chamamé. La tribuna era un delirio, narró.
Por más de 20 años fue titular incuestionable en un arco difícil, como es el de River. Batió varios récord: el jugador de River que más presencias tuvo en partidos oficiales; el arco invicto por más tiempo; el arquero menos vencido en mayor cantidad de temporadas; el jugador de cuatro décadas Jugó 33 clásicos con Boca, además logró seis campeonatos locales; la Copa Río de la Plata en Montevideo y la Copa de las Naciones con la Selección Argentina. Era un fenómeno que hacía cosas que nadie podía hacer, dijo.
Hay mil anécdotas. Formó parte del equipo de River que por primera vez le ganó el clásico a Boca en La Bombonera. Hasta ese momento nadie había ganado en La Bombonera; ni siquiera ´La Máquina´, pero ese día Amadeo se lució. Atajó dos pelotazos del gran Boyé, le ganó algunos mano a mano al brasileño Heleno. Además le sacó un bombazo al mismo jugador levantando la pelota con el codo, el balón pegó en el palo y Amadeo, de espaldas a la cancha, tomó la pelota como si fuera algo sencillo. La tribuna se venía abajo mientras el brasileño lo miraba con ganas de aplaudirlo él también, indicó.
Decían que arrugaba ¡Eran locos lo que afirmaban eso! Un domingo, en La Bombonera, clásico frente a Boca, le dieron un codazo en el hígado que lo paralizó. Los ayudantes entraron camilla en mano y decidieron sacarlo. En aquél momento no había suplentes, así que Di Stéfano se animó y fue al arco. River ganaba con gol de Labruna cuando lo sacaron a Amadeo, pero con el correr de los minutos la cosa se complicó para los millonarios. Así que Carrizo volvió a entrar a la cancha ante la negativa cerrada de los ayudantes de campo. En el arco hizo lo suyo, atajó varias pelotas, se lució no pocas veces y River terminó ganando. Les cuento otra. En 1950 el Charro Moreno pasó a Boca. Era un jugadorazo y su pase de River a Boca fue poco menos que una revolución. Ganó River. Amadeo le atajó dos pelotas de gol a Moreno, le sacó una chilena a Ferraro a dos metros del arco. En una jugada Moreno entró en los últimos 18, solo y con pelota dominada. Amadeo le salió al cruce y antes que Moreno patee carrizo le hizo un amague y se quedó con el balón. Afirman que Moreno le dijo: ´Como me tenés junado´ y Amadeo le respondió: ´Viste Por irte de River hoy te perdiste de hacer un gol´, a lo que el Charro le contestó: ´Tenés razón, porque para cualquier arquero esto era gol´. Los memoriosos afirman que finalizado el partido se dieron un abrazo, dijo.
Por supuesto que le hicieron goles. Valentim fue un dolor de cabeza para Amadeo, pero cuando le hicieron un homenaje al brasileño, Amadeo fue uno de los invitados de honor. En su casa, el habilidoso delantero brasileño tenía colgada una foto de Amadeo, porque ese arquero con el cual se había enfrentado tantas veces, era su ídolo, explicó.
Prendió otro cigarrillo y destacó: Fue el creador de las bisectrices, el primero que jugó fuera de los tres palos, el primero que salía a enfrentar a los delanteros ni bien pisaban el área. En 1968 River le dio el pase libre porque afirmaban que ya no servía. Amadeo se fue a Colombia, jugó 60 partidos y batió un nuevo récord de valla invicta. Además, el gran arquero ruso Lev Yashin, apodado ´La araña negra´, lo llenó de elogios, y este ruso era un arquero de aquellos que, como Amadeo, no se repiten. La revista El Gráfico publicó que Amadeo era un maestro sin época. La prensa europea afirmaba que era el mejor arquero del Siglo XX, y como si eso fuera poco, el Senado argentino instituyó el 12 de junio, fecha del nacimiento de Carrizo, como el Día del Arquero, de manera que hay que creer o reventar: gracias al gran Amadeo, ´El Día del Arquero´ existe, dijo finalmente.