INTA advirtió qué podría pasar en Corrientes con un evento El Niño extremo - Dos Florines
Especialistas del Grupo Recursos Naturales analizaron escenarios de precipitaciones extraordinarias para facilitar la planificación preventiva y la toma de decisiones en la provincia. Hay una probabilidad del 98% a la consolidación de El Niño durante
INTA advirtió qué podría pasar en Corrientes con un evento El Niño extremo
10/06/2026
Especialistas del Grupo Recursos Naturales analizaron escenarios de precipitaciones extraordinarias para facilitar la planificación preventiva y la toma de decisiones en la provincia. Hay una probabilidad del 98% a la consolidación de El Niño durante el trimestre mayo-julio de 2026.
Profesionales del Grupo Recursos Naturales de la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) integrados por Ditmar B. Kurtz, Griselda I. Saucedo, Carolina Fernández López y Alba R. Perucca, elaboraron un detallado informe técnico titulado ¿Qué podría pasar en Corrientes con un evento El Niño extremo? Este trabajo se fundamenta en que el fenómeno de El Niño Oscilación Sur es un patrón climático recurrente que genera cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical.
Indicaron que cuando este proceso se desarrolla de forma extrema, afecta considerablemente a la región del litoral norte de la Argentina mediante abundantes precipitaciones que originan zonas encharcadas, anegadas e inundadas. Estas anomalías impactan directamente en toda la provincia de Corrientes con distinta intensidad, afectando tanto a los centros poblados como a la infraestructura, y provocando severos perjuicios en el sector agropecuario por los excesos de agua. En las áreas rurales, se traducen en pérdidas de cultivos anuales y perennes por la disminución de rendimientos, el desarrollo de enfermedades que merman la calidad de los granos y la muerte del ganado.
La descripción del fenómeno detalla que, en períodos de tres a siete años, las aguas superficiales de una gran franja del Océano Pacífico tropical, denominada zona de control de la Temperatura Superficial del Mar, se calientan o enfrían entre uno y tres grados centígrados en comparación con sus valores normales. Este ciclo térmico oscilante altera la distribución de las lluvias en las regiones tropicales y ejerce una fuerte influencia sobre el clima mundial, siendo El Niño y La Niña las fases extremas del ciclo, mediadas por una tercera fase llamada Neutral.
Posible escenario 2026
Respecto al escenario planteado para 2026, a mediados de mayo el Pacífico ecuatorial evidenció una rápida transición hacia las condiciones de El Niño. Aunque las anomalías mensuales de la temperatura superficial marina se sitúan cerca del umbral límite, los registros semanales aumentaron de forma considerable. Este calentamiento anticipa que los promedios estacionales, hoy cercanos a la neutralidad, se elevarán de manera sustancial en los próximos meses.
El pronóstico más reciente del CCSR/IRI respalda esta evolución al otorgar una probabilidad del 98% a la consolidación de El Niño durante el trimestre mayo-julio de 2026, frente a un escaso dos por ciento para la continuidad de la neutralidad. Los modelos sugieren que estas condiciones persistirán el resto del año, sosteniendo probabilidades estables dentro de un rango alto y estrecho de entre el 97 y el 98%.
Específicamente, existe un 82% de probabilidad de que El Niño se desarrolle próximamente en la zona 3.4 entre mayo y julio de 2026. Esta situación repercutiría en el norte del territorio argentino aproximadamente dos meses más tarde del inicio de la mayor probabilidad, estimándose para el mes de septiembre, y continuaría durante el verano del hemisferio sur con un noventa y seis por ciento de probabilidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. Debido a que la intensidad de este episodio puede asimilarse actualmente a un evento Moderado, Fuerte y Muy Fuerte, los especialistas aconsejan mantener el monitoreo a corto plazo y atender a las advertencias.
Las perspectivas presentadas para el periodo que abarca desde mayo-julio de 2026 hasta enero-marzo de 2027 muestran una alta seguridad en el desarrollo de la fase cálida, mientras que las condiciones neutrales se reducen a valores de entre el dos y el cuatro por ciento, y las opciones de un evento La Niña son prácticamente nulas.
A pesar de la elevada confianza que transmiten las proyecciones de mayo de 2026, los autores recomiendan interpretar estos datos de largo alcance con cautela. Los pronósticos fueron emitidos cerca del cierre de la barrera de predictibilidad de la primavera boreal, una época del año asociada históricamente con una menor certeza en el comportamiento del ciclo, lo cual introduce un margen de incertidumbre pese a la solidez de las señales probabilísticas.
En el documento se expone asimismo la evolución del Índice Relativo del Niño Oceánico, categorizando los eventos desde Niña Muy Fuerte hasta Niño Muy Fuerte según los desvíos térmicos registrados. La secuencia histórica analizada indica que en los períodos bajo la influencia de El Niño se registran fases al menos neutras a partir del trimestre diciembre-enero-febrero. Sin embargo, de forma contraria, en el año 2026 los índices térmicos se mantuvieron negativos hasta el trimestre febrero-marzo-abril inclusive, denotando la permanencia de la fase de La Niña. Este comportamiento particular refuerza la necesidad de acompañar de cerca la evolución de los indicadores que señalan el comienzo de la fase de El Niño desde el trimestre mayo-junio-julio.
Finalmente, el informe técnico aclara que la utilidad de este análisis reside en identificar las áreas de mayor sensibilidad geográfica y brindar información útil para la preparación frente a probables excesos hídricos. Si bien resulta poco probable que se reiteren con exacta precisión las condiciones del histórico evento de El Niño 1997-1998, tomar dicho antecedente sirve como una referencia valiosa para dimensionar la respuesta potencial de la provincia ante lluvias extraordinarias, por lo que los resultados no deben tomarse como una proyección matemática infalible.
Como dato de contexto sectorial, los profesionales recordaron que, en períodos considerados normales, la provincia de Corrientes presenta un 38% de su superficie total cubierta con agua, una cifra que representa casi el doble del área que se encuentra cubierta en la actualidad.