Epopeya de los Knicks: dieron vuelta 29 puntos y quedaron a un triunfo del título NBA
| Los New York Knicks protagonizaron una remontada sin precedentes en el Madison Square Garden: dieron...
Con la mayor remontada en la historia de las Finales de la NBA, los New York Knicks derrotaron este miércoles por 107-106 a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama y quedaron a un paso de ser campeones de la NBA por primera vez desde 1973. Consumaron la epopeya con un épico doble a 1.2 segundos de la chicharra en un descontrolado estadio Madison Square Garden. Los New York Knicks protagonizaron una remontada sin precedentes: dieron vuelta una desventaja de 29 puntos y se quedaron con el cuarto partido de las Finales NBA, quedando a solo un triunfo del título que se les niega desde 1973. Lo que parecía una noche de pesadilla terminó convertido en una gesta que ya se inscribe en la historia grande de la franquicia y de la liga, con un Garden en ebullición y una ciudad entera en estado de vigilia. Del otro lado, San Antonio Spurs masticará bronca. Fue, como se dice en el deporte, un pecado de inexperiencia de un equipo que tenía el triunfo en sus manos y lo dejó escapar. Veo que mucha gente está culpando a Fox y a Johnson por la derrota, y claro que en parte tienen culpa, pero el gran responsable tiene nombre y apellido: Victor Wembanyama. Parece que a ciertas estrellas no se les puede tocar y siempre hay que buscar chivos expiatorios. Quedarán flotando los tiros libres fallados de Victor Wembanyama en el último cuarto, así como la escapada de DeAaron Fox, que eligió lanzar una bandeja cuando podía consumir la posesión y sostener la ventaja. I just thought Id be able to outrun [OG Anunoby]. DeAaron Fox explains his late game shot that was blocked by OG Anunoby. Sobran los What if esta noche para los texanos, pero el foco inevitablemente se corre hacia enfrente: una ciudad que no va a dormir, una Gran Manzana que se une como un solo corazón en el baile final de Spike Lee y en las miles de celebridades saltando abrazadas como niños. Ver al Garden así es casi un regreso al primitivismo deportivo: cuando se gestan estas proezas, no importan los trabajos, ni los millones, ni nada. Es un sentimiento compartido que atraviesa personas y las une en una misión mancomunada: cerrar el trabajo, de una vez por todas, para dejar atrás las decenas de villanos que frustraron, uno a uno, los intentos de medio siglo. Si Karl-Anthony Towns había sido el jugador de los dos primeros encuentros, Anunoby fue el dueño absoluto de los dos últimos, en la derrota y en la victoria. Especialmente en lo de este miércoles, con la jugada defensiva clave: la tapa sobre Fox que cambió el pulso del cierre. ¡¡¡EL MADISON SQUARE GARDEN Y LA MULTITUD DE LOS KNICKS FUERON TESTIGOS DE UNA NOCHE INOLVIDABLE!!! Los Knicks caían por 29 puntos ante los Spurs en el cuarto juego de las #NBAFinals, pero remontaron y terminaron venciendo 107-106 para poner la serie 3-1. HISTÓRICO. pic.twitter.com/IugYzYefei A eso le sumó una invasión feroz al rebote ofensivo para el doble fantástico, clave, único, que hizo estallar los vidrios metafóricos en las inmediaciones del Madison Square Garden. En el deporte, primero hay que saber sufrir, pero después hay que creer. Jalen Brunson encarna como pocos esa máxima y fue quien tomó la pelota cuando el partido ardía para que el equipo sintiera su liderazgo. Fue un verdadero capitán de tormenta, un termostato único. Sumó 17 puntos en la segunda mitad, todos oportunos, todos en momentos clave para mantener a los Knicks a flote mientras la remontada se gestaba. ¿Qué es un triunfo heroico si no es eso? Jugar, pero sobre todas las cosas sentir. Empujar. Ayudar. Soñar. Los Knicks han sufrido demasiado a lo largo de los años como para no saber qué hay que hacer para ganar. Los Spurs, talentosos, brillantes y por momentos demoledores como en el primer tiempo son jóvenes. Y en esta clase de situaciones se los nota aún más jóvenes: todavía no han padecido esa caída que termina de construir a un grupo campeón. Son horas de vuelo, y no se puede acelerar el fruto antes de que madure. Más allá del furor del momento, es su primera postemporada como núcleo y van a atravesar este tipo de decepciones. La enseñanza es vieja pero vigente: se necesita caer, aprender y recién entonces conseguir triunfos épicos. Cada derrota no es otra cosa que un escalón hacia la victoria. La mayor remontada en la historia de las Finales Al descanso largo, los Knicks perdían por 27 puntos. Era una sinfonía de los Spurs, un calco de aquellos campeones de 2014, con circulación perfecta y dominio total. Pero con New York, el tsunami siempre llega en algún momento del partido. Están hechos de esa madera. Esta vez, quizá, se les fue la mano: remontar una desventaja de 27 unidades al entretiempo se convirtió en la máxima recuperación en la historia de la NBA en un partido de Finales. Los Knicks fueron Harvey Dos Caras: un primer tiempo de infierno y un segundo tiempo de paraíso. No tanto por el juego en sí, sino por la actitud. Hay que tener mucha dignidad deportiva para no tirar la toalla y seguir peleando cuando todo parece perdido. Guardad bien este vídeo: Así llevaron a cabo los New York Knicks anoche LA MAYOR REMONTADA EN LA HISTORIA DE UNAS FINALES DE LA NBA Brunson ya había dado una muestra de ese carácter contra Cleveland Cavaliers, y ahora lo repitió en un escenario aún más importante. Porque si New York perdía este partido, la serie se teñía de gris oscuro. Pero lo ganó. Lo hizo por insistencia, por convicción, por no soltar nunca la esperanza. Donde hay una chance, ahí estarán sus jugadores unidos para ir a buscarla. Donde hay una oportunidad de reescribir el libreto, harán lo imposible por lograrlo. Los Knicks ganaron porque tuvieron el corazón bien puesto en el momento en que más lo necesitaban, apoyados en la mano de Dios de Anunoby en ese empujón para la historia.
Celebrity reactions during the Knicks 29-point comeback tonight! Todas las derrotas anteriores, todas las frustraciones, todas las noches sin dormir se unieron para darle a la ciudad la energía necesaria para conquistar este triunfo. Los de afuera de la cancha y los de adentro, a puro alarido. Oliya Scootercaster (@ScooterCasterNY) June 11, 2026 El trabajo, de todos modos, aún no está terminado. Después de lo de este miércoles, New York está mucho más cerca, pero todavía falta un paso: el quinto partido se jugará el sábado en San Antonio. Queda un mensaje flotando para todos los que aman este deporte: que nunca te digan lo que podés o no podés hacer. Los límites, una vez más, demostraron estar ahí para ser derribados.