Lionel Messi, nuestro preferido en el puntaje argentino ante la ruda Islandia
Deportes | La selección argentina le ganó 3-0 a Islandia en su último amistoso de preparación y ahora se viene la hora de la verdad
La selección argentina le ganó 3-0 a Islandia en su último amistoso de preparación y ahora se viene la hora de la verdad, ya que en muy pocos días comenzará su participación en el Mundial 2026. Hoy en día es muy difícil hacer un balance del nivel real con el que llega La Scaloneta a la cita mundialista, pero hay señales de esperanza.
Más allá que en los últimos meses el nivel de los rivales con los que jugó los amistosos fue realmente desastroso, hubo chispazos de una positiva renovación como destellos que la calidad está inalterable como el libreto viene otorgando opciones.
Desde que finalizaron las Eliminatorias Sudamericanas, los rivales de los campeones del mundo fueron Venezuela, Puerto Rico, Mauritania, Zambia, Honduras e Islandia. Incluso el director técnico Lionel Scaloni llegó a cuestionar la organización de estos enfrentamientos.
Los resultados contra estos oponentes, a excepción de Puerto Rico, no fueron tan holgados como se esperaba entre dos selecciones con tanta diferencia. Sin embargo, esto es entendible si se tiene en cuenta que los jugadores no se quieren arriesgar físicamente en este tipo de encuentros.
En pocos días se podrá corroborar si estos amistosos finalmente sirvieron para la preparación de la selección argentina o si resultaron ser contraproducentes, pero insistimos Hubo indicios en los cuales podemos cimentar nuestra ilusión de competir en alto nivel durante la inminente Copa del Mundo FIFA.
En los pocos minutos que pudo disputar en este amistoso frente a Islandia, Lionel Messi cambió completamente la dinámica del encuentro y demostró por qué sigue siendo una amenaza para cualquier oponente pese a sus casi 39 años.
Por eso lo seleccionamos como LA FIGURA del último ensayo previo al debut del martes contra Argelia.
El uno x uno
Gerónimo Rulli (7): Tuvo una estupenda intervención a los 43 minutos del primer tiempo, al capturar un disparo de Jóhannesson. Tiempo después, más allá de algunos avances con cierto peligro del elenco europeo, prácticamente no tuvo trabajo. Es el segundo en la línea sucesoria de Dibu Martínez.
Agustín Giay (6): Mejoró tras el debut con Honduras. Una alternativa a futuro. Jugó todo el partido en el triunfo por 2 a 0 sobre Honduras (toda una sorpresa) y volvió a ser parte del equipo ante Islandia desde el arranque. Detrás de Montiel-Molina, es una buena opción en la transición próxima.
Nicolás Otamendi (6): El mariscal de siempre. Voz de mando, liderazgo y autoridad ganadora. La presencia del mariscal de la selección, de 38 años, fue más simbólica que realista sobre el campo. Prácticamente, no entró en juego, más allá de su habitual entrega colectiva. Salió a 35 minutos del cierre: es clave resguardar el físico en casos como el suyo.
Lisandro Martínez (7): Cada día más firme. Con poco trabajo frente a un adversario defensivo y dubitativo, fue salida, proyección y cabeza levantada rumbo a una incursión ofensiva, más allá de sus labores en la última línea. Cumplió una digna tarea, sin ningún problema técnico, una continuidad del último tiempo en Manchester United. Aunque, en este caso, con un trabajo reducido. Debe evitar incurrir en ciertos cruces muy duros., Candidato permanente a la amarilla
Facundo Medina (6): Buscó cierta complicidad con Barco y, cuando se proyectó (pocas veces), el jugador surgido en Boca sostuvo con cerrojo el lateral. Ante la salida de Otamendi y el ingreso de Nico González, se corrió unos metros y cumplió una digna tarea en el centro de la defensa. Lo que buscan los entrenadores: que los jugadores sean polifuncionales.
Giovani Lo Celso (5): Muy irregular. Pura intermitencia. El experimentado volante, de 30 años, lejos de su mejor versión en Betis, se siente arropado en el equipo nacional. Busca tocar, distribuir, desplegar su arte. Le pone actitud. Pero da la sensación de estar muy tenso. Como rindiendo examen permanentemente y ello le quita claridad y/o precisión.
Exequiel Palacios (5): Cumple: lo que no es poco. Suele jugar en el rango de los seis puntos, correcto, sin fisuras. Le falta, eso sí, una cuota imprescindible de audacia. Sus pases no suelen disparar sorpresa, casi siempre son prudentes, a los costados. Debería soltarse un poco más.
Valentín Barco (7): El atrevido que faltaba. Esta vez por el sector izquierdo, abrió el marcador a los 8 minutos, con un zurdazo lejano entre varias piernas rivales. Libre y con proyección ofensiva. El ímpetu defensivo, sin embargo, a veces le cuesta caro: fue amonestado por una durísima infracción sobre Pálsson. Como contra Honduras, jugó un tiempo. Promete ser importantísimo mientras regule las energías
Giuliano Simeone (5): Un torbellino. Tan rápido y escurridizo como poco imaginativo en la mayoría de los avances, el hijo del Cholo aporta una cuota de vértigo y desparpajo que le viene de maravillas a la selección. Cuando tome nota de sus virtudes (y sus defectos), será un jugador vital de selección.
José Manuel López (5): Poca participación. Si bien su zona de confort es el área, se siente cómodo algunos metros más atrás, sobre todo, con conexiones con Simeone y Paz. El Flaco le aporta detalles técnicos y estratégicos que no suelen mostrar Julián Alvarez y Lautaro Martínez, más allá de la diferencia de jerarquía. Jugó apenas los primeros 45 minutos: no pudo desplegar su mejor repertorio.
Nicolás Paz (6): Un diferente. Zurdo, hábil y con panorama, actuó como una suerte de moderno enganche, casi siempre arrancando desde el mediocampo hacia la derecha. Casi convierte, prácticamente de wing izquierdo: salvó el arquero Rafn Olafsson. Un distinto pero al cual se lo nota como atado, dubitativo y no con el desparpajo que tiene en Italia.
Cristian Romero (6): Una tranquilidad. Entró para la segunda mitad, en reemplazo de Lisandro Martínez. Fundamental en la última línea, titular indiscutido, lo más valioso en su caso son los minutos que suma en la búsqueda del ideal físico. Va por buen camino, se lo nota ágil, rápido y con la fortaleza habitual. Lógicamente, Islandia y esta clase de amistosos no son una medida ideal. Tuvo un desencuentro en el epílogo con Rulli.
Rodrigo De Paul (7): Rueda de auxilio permanente. Argentina es uno con él y otro sin el Rodri Más allá de que no tiene una actualidad extraordinaria en Inter Miami (el contexto, además, no lo ayuda), cada vez que se pone la camiseta de la selección es una brújula en el océano. No tuvo la efectividad acostumbrada, pero siempre está a tono con lo que pide la jugada. Tanto, que la complicidad con Leo resolvió el triunfo.
Aléxis Mac Allister (6): El volante de Liverpool suele ser un sello de distinción. No falla, más allá de que la temporada de los Reds fue de vuelo bajo. En acción apenas en el segundo capítulo, tocó, distribuyó, con la complicidad de su buen pie. Tuvo una ocasión increíble, pero la pelota chocó contra un palo. Sufrió la efervescencia de Jóhannesson, amonestado por un exceso.
Enzo Fernández (7): La clase habitual. A diferencia de su colega de la Premier League, el capitán de Chelsea juega más suelto, es más audaz, tiene la misión de marcar, primero y lanzarse al ataque, después. Entró en el segundo capítulo, para darle mayor fluidez a un ataque algo adormecido. Fue parte de buenas conexiones.
Lautaro Martínez (7): Para el Toro, no hay amistosos. Entra y lo da todo, siempre con convicción al ataque. Tuvo una ocasión muy clara, al no capturar un centro bajo de derecha de Paz. Una definición de crack chocó con un palo. Le cometieron un penal, que convirtió Messi. Peleó con algunos islandeses, preocupado por el juego brusco de los rivales. Referente de privilegio.
Thiago Almada (6): Un gol motivante. Algo desdibujado, como en el encuentro frente a Honduras. Tiene calidad, le sobra magia, se apoya en la valentía, pero en estos dos ensayos no tuvo la picardía habitual. Se lo vio estancado, como si le faltara una marcha más. De todos modos, su habilidad es una bandera.
Nicolás González (5): Seguimos viendo que le falta afirmarse en UN puesto. Hace de todo y por ahí pierde consistencia. Delantero, volante y, ahora más que nunca (ante las dudas de los laterales), se convirtió en una suerte de lateral izquierdo. Con el partido casi resuelto (más allá del resultado), clausuró su sector y se proyectó, aunque muy de vez en cuando. Se lo nota impreciso por lapsos con la pelota.
Lionel Messi (8): La bandera. Entró a 25 minutos del cierre del espectáculo y provocó la mayor ovación del partido. Lo que genera Leo sigue siendo motivo de estudio. Y algo más: lo que se lo va a extrañar. Entró y puso una pelota de gol: Lautaro fue derribado por el arquero. Penal, que marcó con la calidad de toda la vida. ¿Puede ser figura en una ráfaga? Hizo casi todo bien: claro que sí.
Gonzalo Montiel (5): Lo más importante: volvió a jugar, lo que no es poco. Probó que está en condiciones de jugar el Mundial. Habrá que ver cómo quedó su físico, luego del desgaste. Se lo vio algo inseguro.