El desarme de Hamas traba las negociaciones de paz en Gaza - Informe Digital
En El Cairo hubo avances parciales, pero el punto más sensible sigue sin salida: las armas y la retirada israelí.
Las conversaciones entre facciones palestinas y mediadores en El Cairo para cerrar una paz permanente en Gaza quedaron empantanadas en el punto más sensible del proceso: el desarme de Hamas. Según publicó AFP, las partes siguen discutiendo en un clima de posiciones irreconciliables, con el armamento como principal obstáculo.
La reunión, iniciada el sábado, reúne a las principales facciones armadas de Gaza, entre ellas Hamas y su aliado la Yihad Islámica. De allí salió un acuerdo de principio para que los grupos entreguen parte de su arsenal a una entidad palestina ad hoc aún por crear. Pero la fórmula llega debilitada desde el arranque: Israel exige la desmilitarización total de la Franja, empezando por Hamas.
Un segundo funcionario palestino citado por AFP admitió que hubo avances, aunque reconoció que el armamento sigue siendo uno de los asuntos más controvertidos. También trasladó la responsabilidad de los próximos pasos a Israel y a los mediadores: Egipto, Qatar y Turquía. Del otro lado, las facciones palestinas condicionan cualquier desarme a una retirada israelí completa de Gaza, algo que el esquema vigente no contempla en el corto plazo.
El marco de referencia es el plan de 20 puntos presentado por Donald Trump y avalado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Ese texto prevé la retirada total de las tropas israelíes recién en una etapa posterior. Mientras tanto, Israel amplió su control sobre el territorio: al entrar en vigor el alto el fuego, en octubre de 2025, dominaba cerca del 53% de la Franja; en mayo, Netanyahu dijo que esa cifra había subido al 60% y ordenó avanzar hasta el 70%.
Pese a la tregua nominal, los bombardeos israelíes continúan casi a diario. Cada parte culpa a la otra por el estancamiento: Hamas denuncia incumplimientos humanitarios de Israel, mientras el gobierno israelí exige el desarme previo e incondicional del movimiento islamista antes de cualquier avance.
La postura de Hamas no es un rechazo absoluto, sino una aceptación condicionada. El grupo terrorista sostiene que podría entregar parte de su arsenal si eso se integra a un proceso político palestino más amplio. Khaled Meshaal incluso propuso una fórmula de congelación o almacenamiento de las armas, rechazada por Israel. En marzo, los mediadores acercaron una propuesta de desarme gradual que preveía entregar armamento pesado en 90 días, pero Hamas no la aceptó.
Las conversaciones también exhiben la fragmentación del campo palestino. La Autoridad Palestina, dominada por Fatah y con sede en Ramala, no participó de la reunión. Su ausencia complica la posibilidad de un gobierno unificado para Gaza, una condición que el plan Trump considera necesaria para la segunda fase, junto con el despliegue de una fuerza internacional de estabilización.
El diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, encargado de supervisar la implementación del acuerdo, advirtió a comienzos de junio que la falta de avances podría consolidar la Línea Amarilla la demarcación militar israelí dentro del territorio como una división permanente, con dos millones de palestinos confinados en el tercio restante de la Franja.
El nudo sigue siendo el mismo: Hamas no acepta desarmarse sin garantías políticas de retirada israelí, e Israel no retrocede sin que Hamas deponga primero las armas. Los mediadores intentan desde hace meses encontrar una secuencia que haga compatibles ambas exigencias. Por ahora, no la encontraron.