La industria del biodiesel quedó en jaque: produce 75% por debajo de su capacidad y teme perder a la Unión Europea
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La industria argentina del biodiesel atraviesa una de las crisis más profundas de su historia, con una capacidad ociosa cercana al 75% y la amenaza de que la Unión Europea cierre su mercado a las exportaciones nacionales.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción acumulada en el primer cuatrimestre de 2026 alcanzó 308.565 toneladas, lo que implica un crecimiento de 16% interanual, pero todavía se ubica 25% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
En términos históricos, se trata del tercer registro más bajo desde 2010, lo que confirma que la leve mejora frente a 2025 no alcanza para revertir la tendencia contractiva que arrastra el sector.
De un pico histórico al derrumbe productivo
La BCR recordó que el biodiesel tuvo su punto máximo en 2017, con 2,8 millones de toneladas producidas. A partir de allí, comenzó una caída sostenida que llevó la elaboración a un piso de 830.000 toneladas en 2023.
En 2024 se registró una tenue recuperación hasta 1,1 millones de toneladas, pero en 2025 el volumen volvió a contraerse hasta las 970.000 toneladas.
Lejos de consolidar una recuperación, 2026 profundiza la tendencia negativa, con un arranque de año que mantiene a la industria muy por debajo de sus niveles históricos de actividad.
Capacidad instalada casi paralizada
El informe de la entidad rosarina subrayó que el problema no se limita a la caída del volumen elaborado, sino a la mínima utilización de la capacidad instalada.
La capacidad de producción nacional ronda las 3,8 millones de toneladas anuales, concentrada mayoritariamente en la provincia de Santa Fe. Sin embargo, los volúmenes efectivos de producción dejan una capacidad ociosa cercana al 75% anual.
Más allá de que siempre fue un desafío incrementar el uso de la capacidad instalada, la producción de los últimos dos años se ubica 50% por debajo del promedio histórico para la industria y el 2026 parece que no logrará un repunte relevante en términos de actividad, señaló la BCR.
Mercado interno al límite y exportaciones en mínimos históricos
El cierre o la restricción de los mercados externos fue determinante en el desplome del sector. Con el paso de los años, la producción argentina se fue concentrando en el mercado interno, un segmento que abastecen en forma exclusiva las pymes locales.
En 2025, la comercialización total en el mercado doméstico alcanzó 703.304 toneladas, mientras que las exportaciones fueron de apenas 273.386 toneladas, el total más bajo desde el inicio de la serie histórica.
La situación se agravó en el primer cuatrimestre de 2026: en el mercado interno se vendieron 271.751 toneladas, mientras que al exterior salieron apenas 30.630 toneladas.
Para igual período de años anteriores, este registro de exportaciones es el más bajo desde que comenzó la producción de biodiesel en Argentina en 2008, subrayó la BCR.
La amenaza europea y un futuro sin horizonte claro
El panorama se vuelve aún más incierto por el frente externo. La Unión Europea, que históricamente fue el único mercado relevante para las exportaciones argentinas de biodiesel, evalúa una resolución que podría impedir la continuidad de los envíos a ese destino.
De concretarse esa medida, la industria quedaría prácticamente sin opciones para colocar su producción en el exterior, profundizando la dependencia del mercado interno.
Actualmente, las empresas que operan en el mercado exportador no pueden participar de las ventas al corte doméstico, un esquema regulatorio que las deja en una situación de vulnerabilidad extrema ante cualquier restricción externa.
Frente a este cuadro, la BCR advirtió que la industria del biodiesel está en jaque, supeditada casi exclusivamente al nivel de ventas del mercado interno y con una capacidad ociosa que no encuentra manera de reducirse.
Lo que alguna vez fue un sector pujante y orientado al mundo hoy sobrevive con menos de la mitad del volumen que producía hace una década, a la espera de una nueva ley que redefina las reglas de juego y ofrezca algún horizonte de crecimiento.
Mientras tanto, las 3,8 millones de toneladas de capacidad instalada permanecen mayormente inactivas, reflejo de una industria que supo ser líder global y que hoy lucha por no desaparecer.