Contacto

Volver a la portada
Opinión,Edición impresa
El dia La Plata 08/06/2026 03:18 2 min de lectura

El desarrollo marítimo y la economía urbana | El Dia

La Argentina discute desde hace décadas cómo ordenar su macroeconomía: cómo estabilizar la moneda, acumular reservas, equilibrar las cuentas públicas, bajar la inflación y recuperar la confianza. Sin embargo, muchas veces esa discusión queda encerrad

El desarrollo marítimo y la economía urbana | El Dia
Foto: El dia La Plata

La Argentina discute desde hace décadas cómo ordenar su macroeconomía: cómo estabilizar la moneda, acumular reservas, equilibrar las cuentas públicas, bajar la inflación y recuperar la confianza. Sin embargo, muchas veces esa discusión queda encerrada en la planilla financiera, como si el país pudiera resolverse solo con tasas, deuda, ajuste, emisión o restricciones cambiarias.

La macroeconomía necesita orden, sin duda. Pero también necesita una base productiva real, potente, exportadora y permanente. Y allí aparece una verdad que la Argentina todavía no asumió plenamente: somos una nación marítima, con agricultura y ganadería, no solamente un país agropecuario con salida al mar.

Durante mucho tiempo miramos el territorio desde la pampa hacia adentro. Construimos identidad, riqueza y poder alrededor de la tierra fértil, los granos, la carne y el mundo rural. Todo eso sigue siendo estratégico. Pero el siglo XXI exige ampliar la mirada.

La Argentina posee una extensa plataforma marítima, recursos pesqueros, potencial energético offshore, puertos, logística, biotecnología marina, industria naval, turismo costero, investigación científica, defensa soberana y una posición geopolítica privilegiada hacia el Atlántico Sur y la Antártida. Allí hay una fuente enorme de divisas, empleo calificado, desarrollo tecnológico y presencia internacional.

No se trata de reemplazar al campo, sino de completar: tierra, mar, conocimiento e industria

Si el país entiende que el mar no es un borde sino una centralidad económica, puede construir una nueva matriz macroeconómica. Los recursos del mar pueden aportar exportaciones sostenidas, sustituir importaciones, fortalecer reservas, generar inversiones y ampliar la capacidad fiscal del Estado sin caer siempre sobre los mismos sectores. La pesca con valor agregado, la industrialización de productos marítimos, la energía, la logística portuaria, la flota mercante, la reparación naval, la investigación aplicada y la defensa de nuestros recursos naturales pueden convertirse en una política de Estado.

No se trata de reemplazar al campo, sino de completar la ecuación nacional: tierra, mar, conocimiento e industria.

Pero ordenar la macroeconomía no alcanza si la vida cotidiana se derrumba. Una economía puede mostrar números fiscales más prolijos y, al mismo tiempo, tener comercios vacíos, familias endeudadas, trabajadores informales, jóvenes sin horizonte y barrios donde el consumo se apaga.

El llamado efecto derrame ha demostrado ser una ilusión cuando no existe una arquitectura productiva y social que haga llegar el crecimiento a la calle.

La macro puede crear condiciones, pero no garantiza por sí misma bienestar. Entre el equilibrio de las cuentas públicas y la mesa de una familia hay un territorio concreto: la ciudad.

* Empresario y escritor. Presidente fundador del Partido de las Ciudades en Acción.

El dia La Plata Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por El dia La Plata y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026