EL POETA DE MAIMARÁ !!!!
Conocí Maimará hace 42 años, y desde entonces me acompaña «La estrella que cae», en la lengua originaria, y los rumores del Río Grande.
Jorge Calvetti, poeta mayor de los argentinos, que nació allí el 4 de agosto de 1916, me habló de ese rinconcito encantado, con sus montañas coloreadas y sus fiestas tradicionales.
Visité la Paleta del Pintor, la Posta de los Hornillos, el Cementerio de Nuestra Señora del Carmen y la antigua Iglesia de la Candelaria.
«Este es mi pueblo», dijo Calvetti.
«Hasta aquí llegan pocas noticias del mundo.
Recibo cartas de mis amigos.
El viento sacude las noches como árboles.
Los mismos pájaros despiertan las mismas mañanas.
El tiempo golpea las casas. Y las casas golpean contra el tiempo.»
El escritor y periodista que se radicó en Buenos Aires, y que mereciera el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, me confió su secreto:
«Vengo a buscar la luz que me ha mirado. El tímido tiempo de la infancia.
Vengo a buscar mi casa y su fragancia. Y el eco de los cantos que he cantado.
Vengo a buscar el Río Colorado, el imperioso azul, la honda distancia.
Los silenciosos sauces de la estancia. Y el Cerro de las Rosas, perfumado.»
El autor jujeño publicó «La fundación del cielo» (1944), «Memoria terrestre» (1948), «Alabanza del norte» (1949), «Solo de muerte» (1976), «Poemas conjeturales» (1992) y «Escrito en la tierra» (1993).
Fue gran amigo de Carlos Mastronardi, y juntos ofrendaron sus poemas al pueblo, como una tabla de salvación entre tanto miedo y desatino.
Jorge Calvetti murió en Buenos Aires, el 4 de noviembre de 2002.
Sus cenizas regresaron a su provincia natal, y desde la Quebrada de Humahuaca proclaman la gracia que redime.
«La poesía es más ardiente que tu risa.
Es más pura que tus sienes,
más honda que tus manos,
más tenue que tu sombra,
más tierna que tu voz,
más música que tu alma,
y es sagrada como tu corazón.
Lo sé.
Pero déjame que la busque en todas las palabras,
y que te la ofrezca
como Dios
cuando creó la alegría.»
ROBERTO ROMANI