El termómetro del Interior, la «boga a la pizza» de la rosca y los límites que Macri le marca a Milei - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
El expresidente desembarcó en la región central con el foro Próximo paso. En Paraná, almorzó a solas con Rogelio Frigerio y desnudó las dos realidades económicas que conviven en el país. Luego, en Santa Fe junto a Maximiliano Pullaro, dejó duras ad
El expresidente desembarcó en la región central con el foro Próximo paso. En Paraná, almorzó a solas con Rogelio Frigerio y desnudó las dos realidades económicas que conviven en el país. Luego, en Santa Fe junto a Maximiliano Pullaro, dejó duras advertencias institucionales para la Casa Rosada y señales de cara al 2027.
Mauricio Macri volvió a pisar el suelo litoraleño y, fiel a su estilo de los últimos tiempos, combinó el apoyo explícito a la gestión de Javier Milei con filosos llamados de atención. Su gira regional, que abarcó a las dirigencias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y La Pampa, dejó mucha tela para cortar en un almuerzo clave en Paraná y un cierre potente en la capital santafesina.
El almuerzo en Paraná: Dos termómetros para una misma economía
El plato fuerte de la rosca política se sirvió al mediodía en el restaurante de un hotel en la zona del Parque de Paraná. Allí, con una boga a la pizza sobre la mesa, Macri y el gobernador Rogelio Frigerio monopolizaron una charla de alto voltaje.
El expresidente de la Nación, expuso su profunda preocupación por el estancamiento de la actividad y la brutal caída del consumo, con el foco puesto en los pésimos indicadores del primer trimestre del año. Sin embargo, el análisis desnudó una brecha de miradas: Macri mira el país desde el termómetro del AMBA; Frigerio le aportó la realidad del interior productivo.
El mandatario entrerriano reconoció que el inicio de año fue durísimo para las arcas provinciales por la caída de la coparticipación, pero le tiró un dato clave sobre la mesa: en Entre Ríos, mayo ya mostró una sensible mejora en la recaudación de Ingresos Brutos, un tributo que funciona como el pulso directo del consumo local.
Frigerio aprovechó para mostrar gestión y exhibir sus cartas de cara al futuro inmediato:
El avance en la reforma previsional para achicar el histórico déficit de la caja de jubilaciones.
El éxito del régimen provincial de incentivo a las inversiones (complementario del RIGI nacional), que ya abrochó proyectos por $300.000 millones y generó unos 2.000 puestos de trabajo.
El plan para que la provincia asuma el mantenimiento de rutas nacionales ante el bache de obras de la Nación.
Las dudas sobre Milei y el enigmático «entrenamiento» para 2027
A puertas cerradas, Macri sacó la calculadora política y soltó los interrogantes que desvelan al PRO. Según los números que maneja el expresidente, Javier Milei hoy mide en las encuestas lo mismo que medía él cuando dejó el poder en 2019. «¿Dónde están todos los que lo votaron en el balotaje?», se preguntó en voz alta, sembrando dudas sobre la capacidad del libertario para retener a los desencantados y reconstruir mayorías para 2027.
Frigerio, más cauto, prefirió enfriar la ansiedad: «Un año y medio en Argentina es una eternidad», argumentó, recordando que la oposición todavía está lejos de ordenar su oferta electoral.
Mientras tanto, Macri mandó dos mensajes contundentes hacia la interna y el futuro:
Distancia total con Patricia Bullrich: Cortante, confirmó que el diálogo con su exministra está totalmente congelado: «Hace rato que no hablamos».
¿Candidato en las gateras? Cuando la prensa local le preguntó si estaba en carrera para volver a la presidencia, dejó una frase entrelíneas: «Me estoy preparando para correr los 100 metros».
El desembarco en Santa Fe: Límites institucionales e «improvisación»
Por la tarde, la comitiva cruzó el túnel subfluvial. En Santa Fe, junto al gobernador radical Maximiliano Pullaro y la diputada Gisela Scaglia (PRO), Macri visitó las obras del Odesur 2026 antes de encabezar el acto político del PRO.
Allí llegó el discurso más duro del expresidente, donde abandonó la economía para meterse de lleno en la calidad institucional, enviando un misil directo a Balcarce 50 tras el reciente escándalo con el pliego judicial de Verónica Michelli, el cual el Gobierno envió, luego quiso retirar y terminó aprobándose igual.
«El equilibrio económico no puede estar en el aire; tiene que estar sustentado en instituciones. En estos días vimos cosas que no deberían suceder: anuncios que se hacen y que luego se corrigen y vuelven atrás. Eso daña No puede ser improvisado», lanzó Macri de forma tajante.
Para cerrar, el líder del PRO dejó una advertencia que sonó a manual de límites para el hiperpersonalismo de la era Milei: «Tiene que haber mucha gente poniendo límites, para que aquel que recibió el poder no cree que es más que las instituciones La sociedad puede perdonar errores, pero el quiebre moral no lo perdona nunca».
El dato de color: Un postre amargo por el fútbol
Para coronar un almuerzo de extrema tensión política, los postres trajeron el debate futbolero y ahí nadie se fue conforme. Macri descargó su furia contra la gestión de Juan Román Riquelme en Boca tras la eliminación de la Copa Libertadores, mientras que Frigerio (confeso hincha de River) masticó en silencio la amargura por la final perdida recientemente ante Belgrano. En la rosca política hubo coincidencias; en la cancha, solo caras largas.
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