Caso Agostina: detuvieron a un segundo sospechoso por encubrimiento - EntreMedios
Se trata de Osvaldo Fassetta, de 47 años, quien alquilaba una habitación en la casa del principal imputado, Claudio Barrelier. La medida fue solicitada por el fiscal Raúl Garzón.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó un segundo detenido en la ciudad de Córdoba. Por orden del fiscal Raúl Garzón, las autoridades procedieron a la captura de Osvaldo Fassetta, de 47 años, a quien se le imputa el delito de presunto encubrimiento agravado. El sospechoso residía en una habitación alquilada dentro de la misma vivienda del barrio Cofico donde habitaba Claudio Barrelier, el único imputado y principal acusado del asesinato y posterior desmembramiento de la adolescente. La fiscalía busca determinar si Fassetta ejecutó acciones posteriores al crimen para ocultar pruebas o colaborar con el presunto femicida.
Antes de ser privado de su libertad, Fassetta había brindado precisiones al Noticiero Doce sobre los movimientos compartidos con el acusado durante el fin de semana del hecho. Según su testimonio, el sábado por la mañana solicitaron un viaje a través de la aplicación Uber desde el domicilio hasta un complejo deportivo donde Barrelier disputaba un partido de fútbol. En ese predio se encontraron con la víctima, su madre Melisa y su hermano menor de 7 años. El ahora detenido relató que la jornada transcurrió con normalidad y que, tras asistir luego a un cumpleaños familiar, se retiró junto a Barrelier a las 19:30 hacia su lugar de trabajo, mientras que las mujeres y el niño regresaron a su hogar.
Cuestionamientos de la defensa y clausura de un comercio vinculado
La medida judicial fue criticada por el abogado defensor de Fassetta, Eduardo Medina Allende, quien ante el diario La Voz minimizó los posibles hallazgos de rastro biológico o dactilar argumentando de forma pública que es lógico encontrar huellas de su cliente en el colchón del cuarto donde dormía cotidianamente. El letrado lanzó duras críticas hacia el proceder de los magistrados cordobeses al afirmar de manera textual que cuando los fiscales no tienen nada que hacer, dictan prisiones preventivas, y expresó no haber tenido acceso completo a las fojas del expediente.
En paralelo a las definiciones del legajo penal, el Ente de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Córdoba dispuso la clausura inmediata del bar «Wachitas», un establecimiento comercial que había sido mencionado de forma recurrente en distintas líneas y versiones de la investigación. La sanción administrativa se aplicó tras una inspección donde se detectaron graves irregularidades edilicias y de seguridad, entre las que las autoridades municipales detallaron modificaciones estructurales no declaradas, fallas severas en las conexiones eléctricas, falta de señalización obligatoria, elementos de seguridad vencidos y el desarrollo de actividades comerciales que no se correspondían con los rubros habilitados por la comuna.