Aranguren defendió Vaca Muerta y criticó el populismo energético - Informe Digital
El ex ministro dijo que el yacimiento evitó una crisis de abastecimiento y cuestionó subsidios y tarifas.
El ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, sostuvo en diálogo con Infobae en Vivo que Vaca Muerta fue clave para revertir la crisis energética argentina y advirtió que, sin ese yacimiento, el país estaría hoy en una situación mucho más delicada para abastecerse. A la vez, volvió a cuestionar el rumbo de la política energética de los últimos años.
Aranguren afirmó que Vaca Muerta no es una promesa, es una realidad y señaló que hoy explica cerca del 70% del petróleo y del gas que se produce en el país.
Si no fuera por Vaca Muerta, hoy tendríamos que estar importando toda la energía, planteó. Y agregó que la Argentina estaría mucho peor de lo que uno hubiese imaginado.
El ex funcionario dijo que desde 2012 y 2013 el país volvió a una situación de holgura energética y mencionó proyecciones que ubican el superávit comercial del sector en torno a los USD 30.000 millones para 2030.
También cuestionó las políticas aplicadas durante las últimas décadas y sostuvo que frenaron el desarrollo del sector. Las políticas que se aplicaron no fueron las adecuadas. Durante mucho tiempo se estuvo haciendo populismo energético en Argentina, expresó.
Le decíamos al mundo y a los ciudadanos que la energía es barata, que la podemos despilfarrar, que no cuesta. Entonces la subsidiábamos y, como consecuencia de eso, el recurso no se desarrollaba, afirmó.
De todos modos, consideró que en los últimos años empezó una corrección de esa estrategia. En ese marco, destacó el potencial de la energía como uno de los motores de crecimiento de la economía argentina, junto con el agro y la minería.
Tenemos la posibilidad de que ese segundo vector de desarrollo contribuya a resolver una ecuación macroeconómica argentina que demanda muchos dólares, sostuvo.
Aranguren insistió en que el potencial del sector todavía no se agotó y aseguró que, cuando el país se consolide como exportador neto de recursos, el precio de la energía bajará en la Argentina.
Como argumento, señaló que el país ya cuenta con ventajas comparativas frente a otras regiones del mundo afectadas por tensiones geopolíticas y problemas de abastecimiento. Nosotros hoy mismo estamos en una mejor situación energética que el resto del mundo, dijo, al comparar las tarifas locales con las de Europa, golpeada por el conflicto en Medio Oriente.
Y añadió: Tenemos la ventaja además de que no estamos en un área geográfica de conflicto. En ese sentido, remarcó que la Argentina no depende de pasos críticos para el comercio energético internacional, como el estrecho de Ormuz, cuya interrupción afecta la logística global del petróleo y el gas natural.
Para el ex ministro, el desafío ahora pasa por ampliar la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de la producción. Según explicó, la baja de costos y la consolidación exportadora dependerán de resolver los cuellos de botella en transporte y procesamiento.
En relación con el debate por Zonas Frías, Aranguren consideró: Los subsidios tienen que ser, por definición, temporales, un régimen de excepción. Si la situación económica de la Argentina mejora, los subsidios van a ir disminuyendo, porque cada vez se va a tener que proteger a menos gente.
Sostuvo además que los habitantes de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa no tienen acceso al gas natural y, sin embargo, terminan subsidiando la energía de personas con alto poder adquisitivo que viven en la zona fría ampliada. Desde su mirada, se trata de una situación contradictoria e hipócrita.
En determinadas circunstancias coyunturales, es correcto subsidiar, siempre y cuando se pueda identificar adecuadamente a quienes realmente necesitan esa ayuda. No obstante, hay aspectos de ese régimen que no comparto, señaló.
También objetó que en el caso del gas natural se establezca un precio unificado durante todo el año. A mi entender, eso no es adecuado, porque elimina la señal de precios que incentiva el uso responsable de la energía. Si no se refleja que el gas tiene un costo mayor en invierno, las personas tienden a consumir más. Quizás, en lugar de abrigarse con un pulóver dentro de su casa, permanezcan en mangas cortas porque la energía está subsidiada, dijo.
Es importante que existan señales que transmitan a la población que la energía tiene un costo y que, por lo tanto, debe utilizarse de manera eficiente. Ese aspecto no está suficientemente contemplado en el régimen actual, añadió.