La reforma impositiva que necesita Argentina: por qué el plan del FMI ahoga a las pymes y al consumo - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798
Un análisis de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) enciende las alarmas: las recetas del Fondo Monetario Internacional ignoran el verdadero freno a la economía, que está en los impuestos provinciales y municipales. El Fondo Moneta
Un análisis de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) enciende las alarmas: las recetas del Fondo Monetario Internacional ignoran el verdadero freno a la economía, que está en los impuestos provinciales y municipales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó sus recomendaciones para reformar el sistema impositivo argentino. La receta del organismo internacional se apoya en tres pilares: bajar el piso del Impuesto a las Ganancias para que más trabajadores vuelvan a pagarlo, cobrarle IVA a productos y servicios que hoy están exentos, y aumentar las categorías del Monotributo.
Para la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), este diagnóstico es profundamente equivocado y regresivo. En lugar de atacar los problemas de fondo, las propuestas del FMI recaen exclusivamente sobre el bolsillo de los asalariados, los pequeños comerciantes y el consumo interno, sin aliviar la asfixiante carga que sufren quienes producen y generan empleo.
El verdadero problema: el laberinto de impuestos provinciales y municipales
El nudo impositivo que verdaderamente frena la inversión y la creación de empleo no está en los impuestos nacionales, sino en el descontrol de la recaudación subnacional (provincias y municipios).
Actualmente, las pymes sufren una superposición de gravámenes que representan entre el 2% y el 6% de sus ventas brutas, sin importar si la empresa tuvo ganancias o pérdidas al final del mes.
El Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB)
A diferencia de Ganancias, que se cobra sobre la utilidad real de una empresa, Ingresos Brutos es un impuesto «en cascada». Esto significa que se aplica y se acumula en cada eslabón de la cadena productiva (desde la materia prima hasta el mostrador), haciendo que el producto final sea mucho más caro.
Las Tasas Municipales «invisibles»
En Argentina existen más de 2.300 municipios. Muchos de ellos cobran tasas (como la de Seguridad e Higiene o de Habilitación Comercial) que equivalen a un impuesto encubierto de entre el 0,3% y el 1,2% sobre las ventas. Lo grave es que se cobran sin que el municipio preste un servicio real que lo justifique, funcionando como una aduana interna que desalienta la radicación de empresas en el interior del país.
La trampa invisible: Los «saldos a favor» que licúa la inflación
El aspecto más dañino del sistema actual es cómo las provincias adelantan la recaudación mediante regímenes de retención y percepción:
Cobro anticipado: Las provincias obligan a los bancos o a los clientes grandes a descontarle un porcentaje de dinero a las pymes en cada operación, mucho antes de que venza el mes.
Dinero atrapado: Como esas alícuotas de retención suelen ser exageradas, las empresas terminan pagándole al Estado provincial más de lo que les corresponde. Esto genera un «saldo a favor».
Pérdida total: Recuperar ese dinero sobrante puede demorar entre 12 y 36 meses. En contextos inflacionarios, cuando el fisco finalmente devuelve los fondos, estos ya perdieron entre el 60% y el 80% de su valor real. En la práctica, se convierte en un préstamo obligatorio y sin interés que las pymes le hacen a los gobiernos provinciales, vaciando sus cajas y capital de trabajo.
La propuesta de CAME: Un Nuevo Consenso Fiscal
Para romper este círculo vicioso, CAME propone convocar de manera urgente a un Nuevo Consenso Fiscal entre la Nación, las provincias y los municipios. El objetivo no es cambiar las alícuotas por decreto, sino fijar reglas de juego claras, justas y permanentes sobre seis bases fundamentales:
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Topes máximos: Fijar límites estrictos a las alícuotas de Ingresos Brutos y a las tasas municipales.
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Frenar los anticipos abusivos: Prohibir que las provincias retengan dinero por encima de lo que la empresa realmente debe pagar.
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Devolución exprés: Crear un mecanismo automático para que los saldos a favor acumulados se devuelvan en un plazo máximo de 30 días.
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Simplificación digital: Unificar todos los trámites a nivel nacional para que una pyme no deba lidiar con sistemas diferentes en cada provincia.
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Transparencia fiscal: Obligar a las provincias a publicar cuánta plata tienen retenida de los contribuyentes.
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Eliminar el efecto cascada: Transformar Progresivamente Ingresos Brutos para que se cobre únicamente en la venta final al consumidor (como el IVA), liberando a las etapas intermedias de la producción.
Bajar el poder adquisitivo de la gente cobrando más Ganancias o más IVA no va a crear un solo puesto de trabajo ni va a reducir la informalidad. Por el contrario, achica el consumo y destruye el mercado interno. La verdadera reactivación argentina comenzará cuando se alivie la carga sobre el capital de trabajo de las pymes y se eliminen las aduanas internas que asfixian al federalismo productivo.