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Perfil 29/05/2026 14:47 4 min de lectura

Cortes de GNC en Argentina: por qué faltó gas en estaciones y qué pasó con el sistema energético

Las restricciones afectan principalmente a estaciones con contratos interrumpibles, mientras las distribuidoras priorizan el abastecimiento residencial ante el aumento de la demanda por las bajas temperaturas. Desde el sector advierten que la Argenti

Cortes de GNC en Argentina: por qué faltó gas en estaciones y qué pasó con el sistema energético
Foto: Perfil

Las restricciones en algunas estaciones de servicio de GNC volvieron a poner en discusión la situación del sistema energético argentino en plena antesala del invierno. Aunque en distintos puntos del país comenzaron a registrarse cortes en el suministro para estaciones con contratos interrumpibles, desde la Cámara de Expendedores de GNC aclararon a Perfil que el problema no es un faltante específico de GNC, sino una limitación estructural vinculada al transporte y la distribución de gas natural, en un contexto de alta demanda domiciliaria.

El gran demandante, que es el domiciliario, es el que mueve la aguja, explicó Pedro González, presidente de la Cámara de Expendedores de GNC, al referirse a las restricciones que comenzaron a aplicarse en distintas regiones. Según detalló, tanto la industria como el GNC mantienen un consumo relativamente estable durante todo el año, pero cuando bajan las temperaturas y aumenta el uso residencial, las distribuidoras priorizan garantizar el abastecimiento a hogares, hospitales y servicios esenciales.

En ese contexto, González descacó que no hay faltante de GNC. Hay faltante de gas, que no es específicamente GNC. El dirigente explicó que las estaciones cuentan con equipamiento para comprimir y vender gas natural, pero que las restricciones aparecen cuando disminuye la presión en los gasoductos y las distribuidoras deben intervenir para evitar que el sistema colapse.

Cómo funcionan las restricciones y por qué afectan más a algunas ciudades

Según explicó el titular de la Cámara, las estaciones que tienen contratos interrumpibles son las primeras en sufrir cortes cuando la demanda residencial aumenta. Se trata de contratos más económicos que los firmes, pero que obligan a suspender la venta de gas cuando las distribuidoras lo requieren para sostener el abastecimiento domiciliario.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), González aseguró que el impacto es menor porque el 90 y pico por ciento de las estaciones tienen contrato firme. Por eso, pese a que estamos en restricción hace más de una semana, sostuvo que no se nota y que es raro ver estaciones cerradas. En esos casos, las estaciones pueden seguir operando hasta alcanzar el volumen diario contratado.

La situación cambia en otras regiones del país. González señaló que en el área de Camuzzi, que abarca el sur bonaerense y gran parte de la Patagonia, las restricciones se intensificaron desde esta semana. En La Plata tiene el 90% de las estaciones con contrato interrumpible. Es decir, de las 46 estaciones que hay en La Plata, 40 no pueden trabajar, afirmó. También indicó que en Mar del Plata un tercio de las estaciones tiene contratos interrumpibles, lo que genera cierres temporales y obliga a los usuarios a buscar otros puntos de carga.

Para el dirigente, el problema en ciudades como La Plata también responde a decisiones tomadas por los propios estacioneros años atrás. Los estacioneros de La Plata se pusieron de acuerdo y dijeron: nos pasamos a contrato interrumpible para pagar menos de costo, recordó. Sin embargo, consideró que fue un grave error, ya que ahora las restricciones afectan directamente a los usuarios y generan conflictos recurrentes, especialmente con taxistas y trabajadores que dependen del GNC.

El problema estructural detrás de la falta de gas

Más allá de las restricciones puntuales, González sostuvo que la Argentina produce suficiente gas para abastecer el consumo interno e incluso exportar, pero que el principal problema es la infraestructura. Nosotros tenemos en producción de gas suficiente como para autoabastecernos y venderle a los países vecinos. Lo que no tenemos son redes, afirmó.

En ese sentido, señaló que durante 15 años no hubo ampliaciones importantes en los sistemas de transporte y distribución. Es lamentable que tengamos producción de gas suficiente y que no lo podamos transportar. El problema es transporte, no producción, indicó. También recordó que la construcción de gasoductos lleva años y que desde la Cámara vienen advirtiendo sobre esta situación hace más de 20 años.

El presidente de la Cámara reconoció que en los últimos años hubo mejoras en infraestructura, como la finalización de gasoductos y plantas compresoras, además de la reversión del Gasoducto Norte, que permitió dejar de depender del gas boliviano en las provincias del norte. Sin embargo, aclaró que no está resuelto el problema y que la Argentina todavía necesita importar barcos de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir los picos de demanda invernal.

Por último, González advirtió que el sistema energético enfrenta problemas tanto en gas como en electricidad y que ambos están interrelacionados. Explicó que muchas centrales térmicas generan electricidad utilizando gas, por lo que restringirles el suministro podría derivar en problemas eléctricos. Tenemos la tormenta perfecta, resumió. Y concluyó: Tenemos autoabastecimiento de gas cómodo y no podemos transportarlo cuando hay alta demanda.

GZ cp

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