El consumo masivo cayó 3,8% en abril y se frena la reactivación de los hogares
Economía |El consumo masivo registró en abril una caída de 3,8% interanual, pese al impulso de las ventas digitales y los cambios de hábitos
El consumo masivo registró en abril una caída de 3,8% interanual, pese al impulso de las ventas digitales y los cambios de hábitos de compra de los hogares. De este modo, el primer cuatrimestre del año acumuló una retracción de 3,3% frente al mismo período de 2025, lo que dilata la esperada reactivación luego de un 2025 que cerró con un leve avance, insuficiente para compensar la fuerte baja de 2024 tras la devaluación de fines de 2023.
Si bien en abril se desaceleró la caída respecto de meses previos, se repitió la tendencia negativa de marzo, cuando se profundizó la contracción en la compra de alimentos y productos básicos de consumo diario, con una baja de 5,1% interanual.
En el sector explican que la demorada recuperación del consumo responde a varios factores: la aceleración de la inflación en los últimos meses, el mayor peso de las tarifas de servicios en el presupuesto familiar y la pérdida de poder adquisitivo, en especial en los segmentos que no tuvieron recientes recomposiciones salariales.
Al respecto, el titular de Scentia, Osvaldo del Rio, sostuvo que la evolución del consumo hacia adelante dependerá de la inflación y de la recuperación de la capacidad de compra de los hogares.
En ese sentido, anticipó que podrían aparecer señales positivas a partir del IPC de abril, que fue de 2,6% y marcó una desaceleración, sumado a que mayo se proyecta con una inflación estimada entre 2,1% y 2,5%, de acuerdo con cálculos de analistas privados.
El arrastre de la devaluación y el fin del stockeo
Para entender el presente del consumo, los analistas remarcan que 2024 estuvo condicionado por la pérdida de poder adquisitivo tras la devaluación de diciembre de 2023 y por el efecto de varios años de alta inflación.
Ese escenario de precios que cambiaban constantemente en las góndolas llevó a muchos hogares a stockearse, adelantando compras para protegerse de los aumentos y perdiendo, en muchos casos, la noción de cuánto costaban efectivamente los productos.
Con una inflación más baja, el contexto cambió: ya no resulta necesario stockearse y, según describe Scentia, las compras actuales se concentran en lo justo y necesario, lo que también explica un consumo más limitado en volumen.
Diferencias por productos y canales de venta
Al igual que en marzo, en abril se profundizaron las asimetrías entre categorías de productos y canales comerciales. Solo el comercio electrónico y las farmacias mostraron subas interanuales, con aumentos de 40,4% y 0,1%, respectivamente.
El e-commerce continúa con su tendencia positiva versus el mismo mes de 2025. También las farmacias, con signo levemente positivo, se suman al comportamiento de la venta online, apuntó del Rio.
El resto de los canales sufrió caídas: frente a abril de 2025, supermercados y mayoristas retrocedieron 4,5% cada uno, pese a las promociones que mantuvieron con bancos y fintech. A su vez, autoservicios independientes y kioscos registraron una baja de 3% en sus ventas.
En cuanto a los productos, el comportamiento de las canastas fue heterogéneo. La mayor baja se dio en el rubro de productos impulsivos asociados a gustos y consumos no esenciales, con una contracción interanual de 12%.
Luego se ubicaron los perecederos, con una baja de 7,8%; la categoría de alimentos vinculados al desayuno y la merienda, con un retroceso de 7,6%; los artículos de limpieza de ropa y hogar, que cayeron 5,9%; el segmento de alimentación en general, con una merma de 3,6%; y higiene y cosmética, que descendió 0,3%.
En contraste, hubo rubros que lograron crecer: las bebidas con alcohol aumentaron 6,7% y las bebidas sin alcohol avanzaron 4% en la comparación interanual.
Para Scentia, este mapa de ganadores y perdedores refleja un consumo todavía selectivo, con hogares que priorizan los gastos esenciales y ajustan sus compras en categorías consideradas más prescindibles.