Estados Unidos ofrece USD 100 millones en ayuda humanitaria a Cuba pero duda de las condiciones de La Habana
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En declaraciones a periodistas en Washington, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, afirmó que Cuba aceptó una oferta de USD 100 millones en ayuda humanitaria, aunque aclaró que no está claro si el gobierno de La Habana avaló las condiciones impuestas por Estados Unidos.
Dicen que la han aceptado. Veremos si eso significa que se concretará, sostuvo Rubio ante la prensa, dejando en duda la implementación efectiva del paquete de asistencia.
Distribución de la ayuda y fricciones con La Habana
El funcionario recordó que Estados Unidos ha logrado distribuir millones de dólares en ayuda humanitaria en Cuba desde principios de año a través de la Iglesia Católica, un mecanismo que, remarcó, ha generado nuevas fricciones con el régimen cubano.
No vamos a entregar ayuda humanitaria que cae en las manos de su empresa militar, y que luego se apodera del material y lo ponen a la venta y se meten el dinero en los bolsillos, advirtió el jefe de la diplomacia estadounidense, en alusión directa al entramado económico controlado por las Fuerzas Armadas de la isla.
Rubio volvió a apuntar contra Gaesa, el conglomerado empresarial bajo control directo del ejército cubano, al que ha denunciado en reiteradas oportunidades por dominar sectores clave de la economía de la isla, como el negocio hotelero.
En ese sentido, recordó que Gaesa fue incluida hace dos semanas en la lista de empresas sancionadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, lo que restringe sus operaciones con el sistema financiero norteamericano.
Presión judicial y preferencia por la vía diplomática
Rubio enmarcó estas medidas en una estrategia más amplia de presión sobre el gobierno cubano. Washington anunció el miércoles la histórica inculpación del expresidente Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas en 1996, un hecho que marcó un punto de inflexión en la relación bilateral.
Pese a la dureza de las sanciones, el secretario de Estado remarcó: Nuestra preferencia para Cuba, y en cualquier parte del mundo, es un acuerdo diplomático negociado, subrayando que la Casa Blanca prioriza una salida política al conflicto.
Para reforzar la viabilidad de la asistencia, Rubio aseguró: Tengo en el bolsillo una carta de una organización humanitaria que ya opera dentro de Cuba, que está dispuesta a ocuparse de la distribución de la ayuda, en referencia a un actor no estatal que podría garantizar que los recursos lleguen directamente a la población.
El rol de Trump y el despliegue del portaaviones Nimitz
En paralelo, la política hacia Cuba se articula con la estrategia regional de la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ha reiterado en los últimos meses que Cuba sería el próximo objetivo tras la operación militar contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y en el marco de la actual guerra en Irán.
Sin embargo, el mandatario precisó el miércoles que no veía necesaria una escalada, moderando así las expectativas sobre un incremento inmediato de la presión militar directa.
En ese contexto, el portaaviones USS Nimitz y sus buques de escolta ingresaron el miércoles al sur del mar Caribe y permanecerán en la región al menos por unos días, según informó el Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses y un funcionario del gobierno.
De acuerdo con esa fuente, que habló bajo condición de anonimato por tratarse de asuntos operativos, la administración Trump busca utilizar al Nimitz y a su escuadrón de aviones de combate como una demostración de fuerza, y no como plataforma para operaciones militares de gran escala, a diferencia de lo ocurrido con el portaaviones USS Gerald R. Ford durante la incursión de comandos para capturar a Nicolás Maduro en enero.
El Nimitz, detalló, pasó las últimas semanas navegando a lo largo de la costa sudamericana en un despliegue de entrenamiento previamente programado y, en los últimos días, realizó ejercicios conjuntos con la Armada de Brasil, en el marco de la cooperación militar regional.